Miércoles de Ceniza e inicio de la Cuaresma

La Cuaresma 2026 comienza hoy Miércoles de Ceniza, dando inicio a un tiempo de conversión y preparación espiritual para la Pascua. Esta jornada marca el comienzo de los 40 días de penitencia y es una de las tradiciones litúrgicas más significativas para los católicos.

Desierto

La Cuaresma es una forma de recordar y compartir los 40 días de Jesús en el desierto, tentado por Satanás. Quizá podemos pensar en los clásicos desiertos de arena y soledad, de peligros y emboscadas. Pero para nosotros, hoy en día, los desiertos más difíciles de afrontar son el cansancio y las dificultades del vivir o la aridez de nuestras vidas.

Así, este tiempo de gracia, definido por don Tonino Bello como «la vida a escala», nos enseña a no elegir los atajos de los compromisos fáciles, de la desconfianza, del pecado, sino a saber compartir el tiempo con Jesús para aprender a otorgar las prioridades justas.

Oración, ayuno, caridad

La Cuaresma nos invita a poner a Dios por delante de nosotros mismos, a recuperar el tiempo para escuchar la Palabra de Dios y para orar. Por otra parte, ayunar significa renunciar a lo que nos llena de muchas maneras, pero no sacia el corazón: la oración y la Eucaristía sacian el corazón y dan sentido a la vida, porque el amor sacia la verdadera hambre y sed de vida y felicidad. Si la oración abre el corazón a las cosas verdaderas y el ayuno nos enseña a elegir lo que realmente cuenta en la vida, entonces la caridad es su consecuencia natural.

Hay quien cree que ayunar y abstenerse de comer carne son prácticas pasadas de moda; pero quizá lo que cuesta de verdad no es renunciar a la carne, sino obedecer a la Iglesia, Madre y Maestra, que nos invita a hacerlo. Esto nos sugiere que el ayuno sigue siendo actual. Junto al ayuno físico, no podemos olvidar el ayuno del egoísmo, de la desconfianza, de las falsas seguridades, del odio, de la indiferencia…

Compartimos algunos datos que todos los católicos necesitan saber sobre esta fecha:

Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2026
 

Escucha, ayuno, comunidad: estos son los tres ejes fundamentales sobre los que basar el camino de conversión de la Cuaresma ofrecido por el papa León XIV a los fieles. Su mensaje recuerda cómo este tiempo puede ser una ocasión propicia para “volver a poner el misterio de Dios en el centro de nuestra vida”.

“Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu”, comienza el Pontífice, subrayando que es precisamente en la medida en que se da hospitalidad a la Palabra y a la gracia divina como esta tiene la facultad de obrar y transformar la vida de las personas.

Por eso, la escucha de la Palabra es el primer paso para iniciar un serio camino de conversión. Y, por otra parte, León XIV subraya que “la escucha es un rasgo distintivo” también de Dios, atento a los gritos del oprimido. “He observado la miseria de mi pueblo en Egipto y he oído su grito” (Ex. 3,7), cita el Santo Padre; por lo cual invita a los fieles a imitar el ejemplo de Dios y, así como Él escucha y se entrega por los pobres, también los cristianos son enviados “a reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida»”.

El paso siguiente a la escucha es el ayuno, práctica ascética antiquísima, que sirve “para discernir y ordenar los apetitos”, pero, sobre todo, permite “ensanchar el deseo”, “de modo que se dirija a Dios y se oriente a obrar el bien”.

En tal sentido, tras reafirmar la eficacia y la bondad del ayuno que implica al cuerpo, el Santo Padre exhorta también a un ayuno metafórico, el “de las palabras que golpean y hieren a nuestro prójimo”. El suyo es, pues, una invitación a “desarmar el lenguaje”, con la certeza de que, de este modo, “tantas palabras de odio dejarán paso a palabras de esperanza y de paz”.

Por último, el Papa subraya la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno, sin las cuales cualquier buena intención corre el riesgo de enorgullecer el corazón. Así, invita a compartir la escucha y el ayuno, en un recorrido conjunto en el que “la escucha de la Palabra de Dios, así como del grito de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de la vida común y el ayuno sostenga un arrepentimiento real”.

(Fuente: Agenzia Info Salesiana https://www.infoans.org/es)          

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