Peregrinación en el Año Sacerdotal

Con motivo del año sacerdotal el presbiterio de nuestra diócesis de Reconquista, junto con nuestro obispo, monseñor Ramón Dus, y dos diáconos hemos decidido realizar una peregrinación a un santuario mariano de Argentina. La Virgen del Valle en Catamarca, diócesis que está celebrando los cien años de su fundación, fue el lugar elegido y la fecha del 5 al 9 de abril, bien al calor de la Pascua.

Luego de un largo viaje, al llegar nos recibieron los sacerdotes de la Catedral-Basílica e inmediatamente subimos al Camarín de la Virgen. Ella nos acogió con su corazón de madre y desde ese momento su presencia marcó todos los días que allí estuvimos.
A los pies de la Imagen Morena, el día miércoles por la mañana, celebramos la Eucaristía que estuvo presidida por monseñor Luis Urbanc, obispo de Catamarca, y concelebrada por monseñor Ramón Dus y monseñor Elmer Miani, obispo emérito de Catamarca, y los sacerdotes de ambas diócesis. En la predicación nuestro obispo pidió a la Virgen tres gracias especiales para los sacerdotes: la gracia de la comunión, de la sabiduría y de la salud tanto interior como corporal, sobre esto expresó que “tenemos necesidad de que María nos alcance la sanación de nuestros espíritus, que Ella nos dé fortaleza y la sanación…, como también la salud corporal que necesitamos para estar al servicio de Dios y de nuestros hermanos”.  Este encuentro se prolongó en un compartir fraterno (almuerzo incluido) donde cada uno nos fuimos presentando y comentando de qué modo vive hoy el ministerio.

Naturalmente pudimos recorrer la zona disfrutando de su paisaje marcado por sus valles y sierras ‘con mil distintos tonos de verde’, como dice la zamba. Aprendimos algo de su historia, cultura y de la tarea evangelizadora de la Iglesia desde hace cuatro siglos acercándonos de modo particular a la figura de Fray Mamerto Esquiú.

Volvimos agradecidos por la acogida cordial de los hermanos sacerdotes catamarqueños y de las personas que nos han acompañado en las distintas jornadas, también agradecidos a María por permitirnos peregrinar a este Santuario en el año sacerdotal.

La apertura permanente en el compartir fraterno ayudó a que esos días sean de mucha integración, diálogo y comunión. Bajo el amparo maternal de María sentimos que nos hemos renovado en la fe y el ministerio para seguir sirviendo con alegría y fidelidad al Pueblo de Dios y con él proclamar a Jesús, Buen Pastor:“¡Gracias por este regalo para la Iglesia y para el mundo!”

Consejo de Presbiterio

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