SEPTIEMBRE: Mes de la Biblia

QUE LA PALABRA DEL SEÑOR SIGA PROPAGÁNDOSE Y SEA»

Durante el mes de Septiembre, la Iglesia celebra el mes de la Biblia, nuestro deseo es que todas las familias y comunidades cristianas, desarrollemos algunas actividades que nos permitan ahondar de modo especial en la escucha atenta de la Palabra de Dios.

Este mes de la Biblia, queremos pedir especialmente a las parroquias, a los movimientos, a los jóvenes y a cada creyente, que favorezca realmente el encuentro personal y comunitario con Cristo a través de su Palabra.

Por tal motivo el  Departamento de Pastoral Bíblica de la CEA nos ofrece un subsidio para encuentros bíblicos que anualmente prepara el Departamento Bíblico y que este año se refiere sobre la fe en el contexto del Nuevo Testamento.

Con este material se quiere acompañar a aquellos que desean compartir su fe en el Dios de Jesucristo y procuran crecer por medio de la escucha comunitaria de la Palabra de Dios. Confiados que el trabajo de la Lectio Divina de las Escrituras nos ayudará a ser cada vez más responsables, más coherentes, a no resignarnos a la mediocridad, o a un estilo superficial de vivir la fe.

El costo del mismo es de $ 8 y se la puede adquirir en el Obispado de Reconquista (Chacabuco 841 – Reconquista).

 

¿POR QUÉ CELEBRAMOS EN SEPTIEMBRE EL MES DE LA BIBLIA?

Hay varios motivos: Por un lado, porque un 26 de septiembre de 1569, se terminó de imprimir por vez primera totalmente la Biblia en español; Por otro lado, el 30 de septiembre la Iglesia católica celebra la festividad de San Jerónimo que tradujo la Biblia del griego y hebreo al latín, la llamada Vulgata.

Por otra parte, tomamos como marco de referencia la VERBUM DOMINI (73, Animación Bíblica de la Pastoral) la cual exhorta a que en las comunidades cristianas, las parroquias y movimientos se interesen realmente por el encuentro personal con Cristo a través de su Palabra.

“Exhorto, pues, a los Pastores de la Iglesia y a los agentes de pastoral a esforzarse en educar a todos los fieles a gustar el sentido profundo de la Palabra de Dios que se despliega en la liturgia a lo largo del año, mostrando los misterios fundamentales de nuestra fe. El acercamiento apropiado a la Sagrada Escritura depende también de esto”. VERBUM DOMINI, 52