Presentación
Al convocarnos a celebrar este año de la Fe, el papa Benedicto XVI nos recuerda “la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo” (PF2)
Además expresa el deseo de “introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe.” (PF 4). Un tiempo para “rememorar el don precioso de la fe” e “intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa” y no falte así la “oportunidad de confesar la fe en el Señor Resucitado” (PF 8)
Este año también “es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor” (PF6); así la Iglesia se verá renovada “a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes”; haciendo éstos resplandecer, con su misma existencia, la Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó (cf PF5).
“El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad”, que brota de la fe, comprometidos con el mundo, mientras aguardamos “unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia” (cf. PF 14).
Con esta Novena queremos contribuir a hacer realidad esta invitación del Santo Padre, para que la Fe sembrada entre nosotros hace ya varios siglos se vea fortalecida en cada uno de los fieles y así todos, en comunión, manifestemos al mundo a Cristo y nuestra fe en Él, y lo hagamos presente a través de una caridad efectiva.
Y nos ponemos al amparo de la Virgen María, nuestra Señora de Itatí, en quien “la Palabra de Dios se hizo carne”, para que hoy nuevamente Cristo sea engendrado en nosotros y lo mostremos al mundo con alegría.
Cómo usar esta Novena
Esta novena está pensada principalmente para celebrarse en grupos. Atendiendo a las diversas realidades de nuestras comunidades se podrá realizar en diversas horas del día, facilitando así una mayor participación. Para otros contextos será necesario adaptar los contenidos de la misma.
Preparación y Ambientación
Guías: serán las personas que irán guiando la oración de cada día; en lo posible serán 2 (para que no se canse la gente de la misma voz…). Pueden ser los 9 días las mismas personas o distintas cada día. Deberán preparar previamente cada encuentro y tener bien distribuido lo que cada uno tiene que decir o leer, y si tienen alguna duda aclararla con anticipación.
Otros servidores: si la comunidad cuenta con suficientes personas podemos pedir a alguno que se encargue de las lecturas bíblicas [lectores], otros que canten [cantores y músicos] y así con otros detalles que podemos encomendar a más personas.
Tener siempre bien ambientado el lugar de reunión, con algunos elementos centrales como son una imagen de Jesucristo (en la Cruz, Sagrado Corazón, u otra) que será la imagen central, de la Virgen María y del santo patrono del lugar. Velas y flores.
A veces habrá que preparar algunos elementos que se usarán en la celebración. Esto hay que hacerlo con anticipación y mucho cuidado, para que luego no parezca como improvisado.
Desarrollo de cada encuentro
a. Introducción
Estas palabras introductorias ayudan a centrar el tema del día
b. Canto
Tiene la misión de abrir el encuentro y disponer a la oración. Si no se tiene músicos o cantores hacer lo posible para conseguir alguna grabación para ayudar a la participación! Fueron elegidos en relación al tema del día
c. Sagrada Escritura
Es el centro del Encuentro junto con las afirmaciones del Catecismo. Las tomamos de “El libro del Pueblo de Dios”. Si parece oportuno se puede leer directamente de la Biblia.
d. Enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica
Hemos seleccionado los números más significativos y en algunos casos los hemos sintetizado y unido a otros para reflejar brevemente el pensamiento de la Iglesia sobre el tema
e. Vivir como Discípulo de Cristo
En este punto tratamos de señalar algunas orientaciones para traducir a nuestra vida lo que la fe nos enseña. Algunas veces es más general, otras intenta mostrar cómo se hace concreta la fe en la vida cotidiana
f. Gesto
Intenta reforzar el contenido de fe resaltado en el día.
Habrá que preparar bien todos los elementos con anterioridad y no olvidar de pedir aquellos que los fieles deberán traer de sus casas.
g. Oración común
Está redactada al modo de la oración de los fieles de la misa, pero se pueden agregar otras de acuerdo a la situación de la comunidad, o dejar que los fieles las digan de viva voz. Terminando siempre con el Padre Nuestro
h. Credo:
Aquí se intenta que los fieles se vayan acostumbrando a la recitación del Credo “largo” llamado Niceno-Constantinopolitano.
En algunos casos se ha tomado solo una parte, en otras completo. Para ello será necesario que todos tengan una copia del mismo.
i. Vida de algún santo o beato
Nos pone en relación al modo como algunos de ellos vivieron su fe.
Aquí se puede agregar el testimonio del santo patrono de la comunidad que está celebrando la novena
j. Oración conclusiva
En la mayoría de los casos hemos tomado oraciones de la liturgia de la Misa o de Laudes o Vísperas, uniendo así nuestra oración a la fe de la Iglesia que se expresa en la liturgia.
Día primero
La Fe sembrada en nuestras vidas
Preparación
Recipiente de barro con tierra y semillas.
Hojas con el texto del Credo “largo” (Niceno-Constantinopolitano).
Hojas de cantos
Guía 1: Nos ponemos en presencia del Señor. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Introducción
GUÍA 1:
Hoy empezamos esta novena, celebrada en el marco del “Año de la Fe” por invitación del papa Benedicto.
En el transcurso de estos días, iremos reflexionando y celebrando los distintos misterios de nuestra fe, que se expresan en el “Credo”.
En este primer día, nos centramos en la Fe, que es esa respuesta del hombre a Dios que se revela y se entrega a él, dando al mismo tiempo una luz sobreabundante al que busca el sentido último de su vida. (Cfr. CEC 26)
Canto
GUÍA 2:
Comenzamos esta celebración cantando:
CREDO
Creo, creo, creo
pero aumenta mi fe.
Creo en Dios Todopoderoso,
Padre nuestro y gran Señor,
creador del cielo y Tierra,
del coyuyo y del mistol.
También creo en Jesucristo
que por nosotros murió,
Hijo único del Padre,
de Santa María nació.
El Espíritu de vida
en la Virgen lo engendró
y murió bajo Pilatos
que fue el que lo condenó.
La injusticia de los hombres
fue quien lo crucificó,
descendió a los infiernos
y después resucitó.
Él ahora está en el cielo
a la derecha de Dios,
juzgará a todo viviente
también los difuntos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia de Dios,
el amor entre los santos
y el perdón del pecador.
Creo en la vida futura,
creo en la resurrección,
también creo firmemente
en la justicia de Dios.
[También se puede usar el canto “Creo”-aunque todo se oculte a mi fe..-]
Palabra de Dios
GUÍA 1:
Con su testimonio y predicación Pablo y Bernabé van abriendo las puertas de la fe a nuevos pueblos que encuentran en su camino.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles [14, 20-28]
Pablo se marchó con Bernabé para Derbe. Después de haber evangelizado esa ciudad, donde hicieron muchos discípulos, regresaron de nuevo a Listra y de allí fueron a Iconio y Antioquía.
A su paso animaban a los discípulos y los invitaban a perseverar en la fe; les decían: «Es necesario que pasemos por muchas pruebas para entrar en el Reino de Dios». En cada Iglesia designaban presbíteros y, después de orar y ayunar, los encomendaban al Señor en quien habían creído.
Atravesaron la provincia de Pisidia y llegaron a la de Panfilia. Predicaron la Palabra en Perge y bajaron después a Atalía. Allí se embarcaron para volver a Antioquía, de donde habían partido encomendados a la gracia de Dios para la obra que acababan de realizar.
A su llegada reunieron a la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto las puertas de la fe a los pueblos paganos. Permanecieron allí bastante tiempo con los discípulos.
Palabra de Dios
Reflexión
GUÍA 2:
En este primer día, hemos escuchado la lectura desde la que el Santo Padre se ha inspirado y de la que lleva el nombre su carta Apostólica “Puerta de la Fe”; allí nos invita a todos a volver a pasar por esta Puerta. Especialmente a nosotros, que ya tenemos fe, para que podamos renovarla y fortalecerla, y nos impulse a invitar a pasar a aquellos que aun no la tienen.
(Pausa)
Recordemos en silencio aquellas personas que nos acercaron a la fe o nos ayudaron a reencontrarnos con esta fe en Dios y en su Hijo Jesucristo.
(Pausa)
Demos gracias a Dios por todas esas personas…
Las podemos ir nombrando y después de cada nombre diremos:
Gracias Señor por su vida y testimonio
(Cuando han terminado de nombrar a estas personas, el guía dice.)
Padre Bueno, dejamos en tus manos a estas personas para que les des la recompensa que merecen por habernos acercado a la fe. Amén.
Enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica
GUÍA 1:
Ayudados por el Catecismo de la Iglesia Católica queremos profundizar durante estos días en nuestra fe. Por eso reflexionamos unos momentos con algunas de sus enseñanzas:
La fe es una adhesión personal del hombre entero a Dios que se revela. Una adhesión, de la inteligencia y de la voluntad, a la Revelación que Dios nos ha hecho de sí mismo mediante sus obras y sus palabras.
(Pausa)
La fe es un don sobrenatural de Dios, por lo que no podemos adquirirlo con meros esfuerzos humanos, es necesario el auxilio interior del Espíritu Santo.
(Pausa)
Creer es un acto humano, consciente y libre, que corresponde la dignidad de persona humana, quien descubre que lo que le ha sido revelado es verdad y que la persona que la atestigua es confiable.
(Pausa)
Por último, «Creer» es un acto eclesial. La fe de la Iglesia precede, engendra, conduce y alimenta nuestra fe. La Iglesia es la madre de todos los creyentes. (Cfr. CEC 176-181).
La enseñanza de los santos
GUÍA 2:
San Agustín, obispo de Hipona, afirmaba que los creyentes “se fortalecen creyendo”. El santo Obispo de Hipona, tenía buenos motivos para expresarse de esta manera. Como sabemos, su vida fue una búsqueda continua de la belleza de la fe, hasta que su corazón encontró descanso en Dios.
Sus escritos, numerosos, en los que explica la importancia de creer y la verdad de la fe, permanecen aún hoy como un patrimonio de riqueza sin igual, consintiendo todavía a tantas personas que buscan a Dios encontrar el sendero justo para acceder a “la Puerta de la Fe”- (PF 7)
Gesto: Semillas sembradas en un cacharro y entrega del Credo
GUÍA 1:
Este recipiente de barro representa a cada uno de nosotros y las semillas representan el don de la Fe, regalo de Dios, que se nos ha dado a nosotros, seres frágiles.
Ahora dejamos caer las semillas en el recipiente, del mismo modo como la fe en Cristo fue sembrada en nuestra vida.
Por la fe y el agua del Espíritu Santo, la más pequeña semilla puede convertirse en un gran árbol. Demos gracias a dios por darnos el regalo de la Fe, la Esperanza y la Caridad.
GUÍA 2:
Recibimos ahora la síntesis de nuestra fe expresada en la oración del Credo. Este año profundizaremos en la versión más larga, y que llamamos el “Credo Niceno-Constantinopolitano. Oración que nos ayudará a conocer y profundizar en nuestra Fe.
[Se entrega a los presentes el Credo Niceno- Constantinopolitano]
GUÍA 1:
Siguiendo el texto de las hojas que hemos recibido, rezamos todos juntos el Credo.
Oración comunitaria:
GUÍA 2:
Creemos en un Dios que es Padre y está atento a las necesidades de sus hijos. Por eso con toda nuestra confianza puesta en Él le presentamos nuestras súplicas.
A cada intención recemos diciendo: Auméntanos la fe
Por toda la Iglesia, para que este año de la fe, sea un acontecimiento de gracia, y renovación; y nos impulse en el testimonio para una nueva evangelización. Oremos.
Por los que tienen la responsabilidad de conducir nuestros pueblos, para que al legislar respeten la libertad religiosa y los valores de nuestra fe cristiana. Oremos.
Por todas las comunidades cristianas, para que la fe recibida se exprese en gestos concretos de caridad. Oremos.
Podemos añadir intenciones…
Concluyamos nuestra oración rezando la oración que Jesús nos enseñó: Padre nuestro…
Vivir como Discípulo de Cristo
GUÍA 1:
Para ir profundizando en la Fe recibida por medio de la Iglesia nos vamos a proponer:
Dedicar un poco más de tiempo a la lectura y meditación de la Palabra de Dios
Y, de ser posible, a la lectura y meditación del Catecismo de la Iglesia Católica (o del Compendio del Catecismo)
Oración conclusiva:
GUÍA 2:
Dios nuestro, que quieres que todos los hombres se salven, y lleguen al conocimiento de la verdad, mira la abundante cosecha y envía operarios que anuncien el evangelio a toda criatura, para que tu pueblo, congregado por la palabra de Vida, y sostenida por la gracia de los sacramentos, avance por el camino de la salvación y del amor. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Día Segundo
Dios es nuestro Padre
Preparación
Se sugiere preparar un altar con una imagen que represente a Dios como Padre:
*Una opción puede ser la imagen “Hijo Prodigo” de Rembrandt.
Copias de la oración del P. Carlos de Foucauld.
Guía 1: Comenzamos haciendo la señal de los cristianos: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Introducción
Guía 1:
Queridos hermanos y hermanas. Como iglesia estamos reunidos para vivir este segundo día de la novena, para renovar nuestro amor a Dios como hijos suyos que somos.
Invoquemos la presencia y la luz del Espíritu Santo para que nos asista en esta vivencia intima y nos ayude a acrecentar nuestra condición de hijos.
Canto:
Guía 2:
Con un corazón alegre y a una sola voz Cantamos…
Gracias Padre
Hoy, Señor, te damos gracias,
por la vida, la tierra y el sol.
Hoy, Señor, queremos cantar
las grandezas de tu amor.
Gracias, Padre, mi vida es tu vida,
tus amos amasan mi barro,
mi alma es tu aliento divino,
tu sonrisa en mis ojos está.
Gracias, Padre, tú guías mis pasos,
Tú eres la luz y el camino,
conduces a Ti mi destino,
como llevas los ríos al mar.
Gracias, Padre, me hiciste a tu imagen,
y quieres que siga tu ejemplo,
brindando mi amor al hermano,
construyendo un mundo de paz.
Palabra de Dios
Guía 1:
Con un corazón dispuesto escucharemos a nuestro Padre de Dios, que nos muestra su amor por medio de las palabras del apóstol.
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan [Jn 3,1-2]
¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él.
Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Palabra de Dios
Enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica
Guía 2:
Jesús ha revelado que Dios es “Padre” en un sentido nuevo: no lo es sólo en cuanto Creador; Él es eternamente Padre en relación a su Hijo único, el cual eternamente es Hijo sólo en relación a su Padre: “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. (CEC 240)
Dios es el Padre todopoderoso. Su paternidad y su poder se esclarecen mutuamente. Muestra, en efecto, su omnipotencia paternal por la manera como cuida de nuestras necesidades; por la adopción, como hijos suyos, que nos da: “Yo seré para ustedes padre, y ustedes serán para mí hijos e hijas, dice el Señor todopoderoso”; finalmente, por su misericordia infinita, pues muestra su poder en el más alto grado perdonando libremente los pecados. (CEC 270)
Guía 1:
¿Reconocemos que la paternidad de Dios se manifiesta en el cuidado que tiene de nosotros, en que nos hizo hijos suyos por Jesucristo y que está siempre dispuesto a perdonarnos?
(se puede invitar a que alguno comparta su reflexión)
Vivir como Discípulo de Cristo
Guía 2:
Creer en Dios Padre, es creer que Dios nos da y sustenta cada instante de nuestra vida, de una manera providente (—). También es aceptar el desafío de asumir la misión que nos da el Señor, aun cuando seamos conscientes de nuestra debilidad, pues sabemos que su gracia nos basta. En definitiva es vivir ante Dios en actitud de niños (Mc 10,15)
Guía 1:
La experiencia de paternidad nos debe llevar a vivir una autentica vida de fraternidad con todos los hombres. Esta mística de la fraternidad se funda en el mandamiento del amor, en el deseo de vivir según las bienaventuranzas. Como cristianos podemos afirmar y creer que Dios es padre y sin embargo lo negamos con nuestras obras ¿Cómo se puede creer que Dios es padre si no se respeta la dignidad de las personas?
La fraternidad vivida como nos enseñó Jesús nos ayuda a experimentar la paternidad de Dios, y así la comunicamos a los demás
Guía 2:
Hoy podemos pensar en llevar a nuestra vida y a nuestros hermanos la experiencia de la paternidad de Dios.
Haciendo el esfuerzo de tratar a los demás con el respeto que merecen como hermanos nuestros.
Quienes sean padres expresen, en su trato y afecto con sus hijos el amor divino.
Oración comunitaria
Guía 1:
Porque creemos que Dios es Padre y está atento a nuestras necesidades le presentamos nuestras súplicas y a cada oración respondemos:
Padre de Jesucristo y Padre nuestro, escúchanos.
Por cada uno de los aquí reunidos, para que día a día podamos crecer en la filiación como verdadero hijos de Dios.
Por nuestra Iglesia y cada uno de nosotros, para que día a día podamos vivir, con la luz del espíritu santo, la fraternidad.
Por los enfermos, los solos y los desamparados, para que encuentren en Dios el refugio y consuelo de un Padre.
Se pueden agregar más oraciones comunitarias…
Gesto
GUÍA 2:
Como expresión del amor que nos une a Jesucristo y entre nosotros nos tomaremos de las manos para rezar la oración de los hijos: Padre nuestro…
Oración conclusiva
Guía 1:
Para finalizar este segundo día de la novenas, pongamos nuestras vidas y sueños en manos de Dios.
[Si no hay copias para todos la oración de leerá una frase por vez y todos irán repitiéndola]
Padre, me pongo en tus manos,
haz de mí lo que quieras:
sea lo que sea, te doy gracias.
Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo, con tal que tu voluntad
se cumpla en mi y en todas tus creaturas.
No deseo nada más Padre.
Te confió mi alma,
te la doy con todo mi amor que soy capaz,
porque te amo y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque tú eres mi Padre. AMEN.
Día tercero
Dios Padre, nuestro creador
Preparación
Un papel afiche grande, o un pizarrón.
Imágenes (fotos o dibujos) de elementos que aparecen en la canción cielo, tierra, agua, sol, semilla, varón, mujer, arco iris, picaflor, etc., pegadas en cartulina, que repartiremos entre los presentes para que la presenten cuando se cante por segunda vez la canción Padre Dios.
Copias del “Cántico de las criaturas” de San Francisco de Asís.
Guía 1: Comenzamos invocando a Dios. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Introducción
Guía 1:
Queridos hermanos, Dios además de ser Padre de Jesucristo y Padre nuestro, es el “Dios Creador”, esta verdad es el fundamento de todos los designios salvíficos de Dios, el comienzo de la historia de salvación que culmina en Cristo.
Hoy queremos reavivar y profundizar la fe recibida, como lo expresamos en el credo: “Creo en un solo Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible”.
Canto
Guía 2:
No hay otra razón para la creación que el amor de Dios. En ella se manifiesta su gloria y su honor. El primer gesto del amor desbordante de Dios para con nosotros, es este mundo salido de sus manos. Unimos nuestras voces para alabar al Dios creador!
PADRE DIOS
Nuestro Dios hizo el cielo y la tierra,
nuestro Dios hizo el agua y el sol,
nuestro Dios inventó la semilla
y mantiene tu respiración.
Nuestro Dios hizo el hombre a su imagen
y varón y mujer los creó
y le puso la vida en sus manos
dandoles su poder creador.
Y ese Dios, Ñamandú, Dios Yahveh
es el Dios de Jesús, el Señor
y ese Dios será hoy como ayer
Padre Dios nuestro consolador.
Para Él, Padre Dios, para Él
cante y baile nuestro corazón
Para Él, Padre Dios, para Él
cante y baile el pueblo de Dios.
Nuestro Dios inventó el arco iris
y su vuelo le dio al picaflor,
nuestro Dios hizo la primavera
su obra cumbre es la Resurrección.
Nuestro Dios es ternura y paciencia,
nuestro Dios tiene un gran corazón,
es el Dios defensor de los pobres;
providencia, justicia, perdón.
Palabra de Dios
Guía 2:
Escucharemos la Palabra de Dios, aquella por la cual Él creó todo lo que existe y lo sigue sosteniendo en su Palabra eterna, Cristo.
Lectura del libro del Génesis [1, 1-2. 26-31a]
Al principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios aleteaba sobre las aguas.
Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo».
Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.
Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra».
Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento.
Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde». Y así sucedió.
Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno.
Palabra de Dios
Enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica
Guía 1:
Más allá del conocimiento natural que todo hombre puede tener del Creador, Dios reveló progresivamente el misterio de la creación y ella es el primer y universal testimonio del amor todopoderoso de Dios.
Los tres primeros capítulos del Génesis expresan, las verdades de la creación, de su origen y de su fin en Dios, de su orden y de su bondad, de la vocación del hombre, finalmente, del drama del pecado y de la esperanza de la salvación. Verdades decisivas para el sentido y la orientación de nuestra vida y nuestro obrar
Dios ha creado todas las cosas para manifestar y comunicar su gloria. Dios no tiene otra razón para crear que su amor y su bondad. Y crea un mundo ordenado y bueno, que es querido por Dios como un don dirigido al hombre, como una herencia que le es destinada y confiada.
Todo lo creado procede de la voluntad libre de Dios que ha querido hacer participar a las criaturas de su ser, de su sabiduría y de su bondad. Y para esto Dios no necesita nada preexistente ni ninguna ayuda para crear, Dios crea libremente “de la nada”.
Gesto
Guía 2:
En este momento vamos a volver a cantar “Nuestro Dios”, y presentamos, de a una, las imágenes, que nos han entregado, con los elementos mencionados en la canción.
[mientras se canta la canción van pasando de a uno a pegar su imagen en el afiche o pizarrón y puede quedar armado una especie de “paisaje” que muestra toda la creación]
Guía 1:
Hermanos, el Cantico de la criaturas de San Francisco de Asís nos ayudara a comprender más claramente el sentido de la Creación.
Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano Sol,
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor
y lleva por los cielos noticia de su autor.
Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado mi Señor!
Y por la hermana tierra que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado mi Señor!
Servidle con ternura y humilde corazón,
agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.
Vivir como discípulos de Cristo
Guía 2:
Hermanos…“El hombre ha sido creado para alabar, reverenciar y servir a Dios su creador y Señor, y mediante esto alcanzar la salvación”, dice San Ignacio de Loyola.
Hoy somos invitados a mirar cómo es el trato que tenemos hacia la creación que Dios ha puesto en nuestras manos…
· ¿Cuidamos de las plantas y velamos por su permanencia entre nosotros, sobre todo las que tienen que ver con la mejora del ambiente en que vivimos?
· ¿Cómo es nuestro trato con los animales, los maltratamos, los tenemos para reemplazar a personas o administrándolos para el bien común y tratándolos con respeto?
· ¿Cuidamos del agua bien tan valioso para nuestra subsistencia? ¿velamos para que todos la tengan?
Oración comunitaria
Guía 1:
Llamados a alabar a nuestro Dios y Padre por su creación presentamos nuestra oración.
A cada intención respondemos: “Gracias Padre, Creador del cielo y de la tierra.”
Por la tierra, el cielo y el agua…
Por el sol, la luna y las estrellas…
Por el viento, la lluvia, el frío y el calor…
Por los peces, las aves y el ganado…
Por el don precioso de la vida humana…
Por los niños, jóvenes, adultos y ancianos…
Por Jesucristo a Dios Padre, creador de cielo y tierra, lo invocamos como Padre nuestro…
Credo
GUÍA 2:
Rezamos juntos y pausadamente las primeras frases del Credo:
Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Oración conclusiva
Guía 1:
Dios todopoderoso y eterno,
tú eres admirable en todas tus obras;
te pedimos que quienes hemos sido redimidos por ti,
comprendamos que la creación del mundo,
hecha al comienzo de los siglos,
no es obra de mayor grandeza que el sacrificio pascual de Cristo,
realizado en la plenitud de los tiempos.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Día cuarto
Jesucristo: Hijo de Dios y nacido de María Virgen
Preparación
Una imagen del niño Jesús, de las que ponemos en el pesebre para Navidad, en un lugar destacado, junto a la imagen de la Virgen María.
Guía 1: Estamos reunidos en el nombre del Señor. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Introducción
GUÍA 1:
En este cuarto día de novena meditaremos sobre nuestra fe en Cristo, que se hizo hombre, como nosotros, para salvarnos y darnos vida, para llegar a ser como Él, hijos del Padre. La fe en Jesús, Hijo de Dios, hermano nuestro va de la mano de la fe en nuestra Madre María quien mostrándose disponible a la voluntad de Dios aceptó que el Salvador se hiciera carne en ella.
Canto
GUÍA 2:
Celebrando nuestra fe en Jesucristo comenzamos cantando:
Prometido y esperado
Prometido y esperado
Hecho hombre sin pecado
Por nosotros condenado
A morir en una cruz.
Sufriente y esperanzado
Tu pueblo canta confiado
Que vivís resucitado
Y sos Dios señor Jesús
Yo creo que Jesucristo
vino de parte de Dios
Para enseñarnos a todos
Que somos hijos de Dios
Yo creo que Jesucristo
Tuvo madre igual que yo
Fue igual en todo a nosotros,
Tan sólo que no pecó.
Yo creo que Jesucristo
Predicó el reino de Dios
Con su vida y su palabra
Mostró lo que es el amor.
Yo creo que Jesucristo
Para salvarnos murió,
Venció en la cruz al pecado
Por eso resucitó.
Yo creo que Jesucristo
Fue y es verdadero Dios,
Se llamó: “Dios con nosotros”
Y él es nuestro salvador.
Yo creo que Jesucristo
Sigue siendo Buen Pastor,
Jefe y guía en su Iglesia,
Iglesia, Pueblo de Dios.
Yo creo que Jesucristo
Mandó a los suyos de a dos
Y que está personalmente
Donde se vive el amor.
Yo creo que Jesucristo
Es nuestro libertador,
Que ayuda, perdona y salva
Y es la paz del corazón.
Palabra de Dios
GUÍA 1:
La iglesia llama Encarnación al hecho de que el Hijo de Dios haya asumido una naturaleza humana para llevar a cabo por ella nuestra salvación.
Lectura del evangelio de san Juan [Lc 1,26-38]
“En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin». María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?». El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios». María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho». Y el Ángel se alejó.”
Palabra de Dios
Reflexión
GUÍA 2:
Dios no quiso desentenderse de nosotros sino que vino al mundo y se hizo uno como nosotros, para mostrarnos el camino al Padre y liberarnos del poder de la muerte, con su vida y resurrección.
¿Por qué el Verbo se hizo carne? ¿Para qué? ¿Al hacerse hombre sigue siendo Dios? ¿Si es Dios puede ser hombre, igual que nosotros? ¿A qué nos invita el testimonio del Verbo hecho carne?
Enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica
GUÍA 1: La Iglesia nos enseña que…
El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios.
El Verbo se encarnó para que nosotros conociésemos así el amor de Dios.
El Verbo se encarnó para ser nuestro modelo de santidad.
El Verbo se encarnó para hacernos «partícipes de la naturaleza divina».
El acontecimiento único y totalmente singular de la Encarnación del Hijo de Dios no significa que Jesucristo sea en parte Dios y en parte hombre, ni que sea el resultado de una mezcla confusa entre lo divino y lo humano. El se hizo verdaderamente hombre sin dejar de ser verdaderamente Dios. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre.
La Iglesia confiesa así que Jesús es inseparablemente verdadero Dios y verdadero hombre. El es verdaderamente el Hijo de Dios que se ha hecho hombre, nuestro hermano, y eso sin dejar de ser Dios, nuestro Señor.
El Hijo de Dios… trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado.
(CATIC 457-460. 464. 469- 470)
Gesto
GUÍA 2:
Ahora como gesto de agradecimiento a Dios por venir a habitar entre nosotros nos acercamos a besar la imagen del Niño Dios.
[Mientras se acercan a besar al niño el guía puede decir lo siguiente o se puede acompañar con música o algún villancico]
“Jesucristo que se sumergió en la realidad del diario vivir del hombre, que trabajó con sus manos, que fue niño, se divirtió y sonrió, que fue joven, se instruyó y preocupó; nos pide y compromete a ser como Él, cercanos a todos los necesitados de su amor y misericordia”.
Oración comunitaria
GUÍA 1:
Adoremos a Cristo que se anonadó a Sí mismo y tomó la condición de esclavo, probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado, supliquémosle con fe ardiente diciendo: Cristo, Verbo encarnado, escúchanos.
Tú que al entrar en el mundo has inaugurado el tiempo nuevo, anunciado por los profetas, haz que tu Iglesia se rejuvenezca siempre. Oremos
Tú que asumiste las debilidades de los hombre, dígnate ser luz para los que no ven, fuerza para los débiles, consuelo para los tristes. Oremos
Tú que naciste pobre y humilde, mira con amor a los pobres y que llegue a ellos tu consuelo por medio de los que creen en tí. Oremos
Tú que anuncias a todos la alegría de una vida sin fin, por tu nacimiento terreno, alegra a los agonizantes, con la esperanza de un nacimiento a una vida eterna. Oremos
Los que deseen pueden agregar sus oraciones…
Recemos la oración de los hijos de Dios, por medio de Jesucristo: Padrenuestro…
Los hijos de Dios reconocemos que María es tambien nuestra madre, por eso acudimos a ella afectuosamente diciendo: Dios te salve María…
Credo
GUÍA 2:
Hoy rezaremos pausadamente la sección del Credo que expresa nuestra fe en Jesucristo, Dios y hombre…
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
Vivir como discípulo de Cristo
GUÍA 1:
Jesús no guardó celosamente su condición de Hijo de Dios, se hizo uno de nosotros y se puso a nuestro servicio.
Siguiendo su ejemplo busquemos imitarlo poniéndonos al servicio de nuestros hermanos.
Nos comprometemos a ser para otros un “Cristo vivo”.
Esta es una ocasión de vivir las obras de misericordia, que ahora recordamos:
Obras de misericordia corporales:
· Visitar a los enfermos;
· Dar de comer al hambriento,
· Dar de beber al sediento;
· Alojar al que está de paso;
· Vestir al desnudo;
· Visitar a los presos;
· Enterrar a los difuntos.
Oración conclusiva
GUÍA 2:
Dios todopoderoso,
que has querido que tu Verbo se encarnara
en el seno de la Virgen María,
concede, a quienes confesamos a nuestro Redentor
como verdadero Dios y verdadero hombre,
ser dignos de participar de su naturaleza divina.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor. Amén.
Día quinto
Jesucristo crucificado, resucita para salvarnos
Guía 1: Nos ponemos en presencia del Señor. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Introducción
GUÍA 1:
En este día vamos a celebrar el acontecimiento central de nuestra fe “La muerte y resurrección de Jesucristo por el cual nos dio la salvación a todo el género humano”.
La muerte de Cristo es el sacrificio pascual que lleva a cabo la redención definitiva de los hombres y el sacrificio de la Nueva Alianza que devuelve al hombre a la amistad con Dios reconciliándolo con El.
Este sacrificio de Cristo es único, da plenitud y sobrepasa a todos los sacrificios. Ante todo es un regalo de Dios Padre: es el mismo quien entrega al Hijo para reconciliarnos con él.
Al mismo tiempo es ofrenda del Hijo de Dios hecho hombre que, libremente y por amor, ofrece su vida a su Padre por medio del Espíritu Santo, para reparar nuestra desobediencia.
Canto
GUÍA 2:
El amor y sacrificio de Cristo atraviesa todos los tiempos y se hace presente entre nosotros en la celebración litúrgica. Este misterio lo cantamos juntos…
Presencia y memoria
Jesucristo ayer junto a mis abuelos
Jesucristo hoy junto a mis hermanos
Jesucristo aquí presencia y memoria
Señor de la historia, Jesús el Señor.
Que linda la gente que tiene memoria,
seguro que tiene esperanza también,
que lindo ese pueblo que mira su historia
se junta y celebra cantando su fe.
Que lindo este encuentro de tantos hermanos
que viven haciendo la comunidad,
que linda es la vida si juntos buscamos
verdad y justicia, paz y libertad.
Jesucristo ayer, Dios crucificado
Jesucristo hoy, hombre solidario
Jesucristo aquí fiesta y alabanza
señal de esperanza Jesús salvador.
Palabra de Dios
GUÍA 1:
La obediencia de Cristo, su fidelidad al Padre y amor a nosotros, hace que la ofrenda de su propia vida de frutos de vida eterna!
Lectura de la carta del apóstol Pablo a los Filipenses [2, 6-11]
Él, que era de condición divina,
no consideró esta igualdad con Dios
como algo que debía guardar celosamente:
al contrario, se anonadó a sí mismo,
tomando la condición de servidor
y haciéndose semejante a los hombres.
Y presentándose con aspecto humano,
se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte
y muerte de cruz.
Por eso, Dios lo exaltó
y le dio el Nombre que está sobre todo nombre,
para que al nombre de Jesús,
se doble toda rodilla
en el cielo, en la tierra y en los abismos,
y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre:
«Jesucristo es el Señor».
Palabra de Dios
Enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica
GUÍA 2:
«Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras». Nuestra salvación procede de la iniciativa del amor de Dios hacia nosotros porque «El nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados» (1 Jn 4, 10).
Jesús se ofreció libremente por nuestra salvación. Este don lo significa y lo realiza por anticipado durante la última cena: él «ha venido a dar su vida como rescate por muchos» para que ellos fuesen «rescatados de la conducta necia en la que estaban inmersos».
Por su obediencia amorosa a su Padre, «hasta la muerte de cruz» (Flp 2, 8) Jesús cumplió la misión expiatoria, que nos hizo herederos con él de la vida de Dios.
Cristo desciende a la morada de los muertos (que llamamos también infierno) para abrir las puertas del cielo a los justos que le habían precedido.
El sepulcro vacío y las vendas en el suelo significan por sí mismas que el cuerpo de Cristo ha escapado, por el poder de Dios, de las ataduras de la muerte y de la corrupción.
La fe en la Resurrección es fe en un acontecimiento, históricamente atestiguado por los discípulos que se encontraron realmente con el Resucitado y misteriosamente trascendente en cuanto entrada de la humanidad de Cristo en la gloria de Dios; marcada definitivamente con la Ascensión
Oración comunitaria
GUÍA 1:
Jesucristo, el justo, intercede por nosotros junto al Padre, por su intermedio presentamos nuestras súplicas
Nos unimos a cada oración diciendo: Por tu cruz y resurrección nos has salvado, Señor
Señor y Maestro nuestro, que por nosotros te sometiste incluso a la muerte, enséñanos a someternos siempre a la voluntad del Padre.
Tú que siendo nuestra vida quisiste morir en la cruz para destruir la muerte y todo su poder, haz que contigo sepamos morir al pecado y resucitemos contigo a una vida nueva.
Nuevo Adán, que quisiste ocultarte en el sepulcro para dar la vida a los hombres, haz que nosotros sepamos también vivir escondidos contigo con Dios.
Señor Jesús, que anduviste los caminos de la pasión y de la cruz, concédenos que, unidos a ti en el dolor y en la muerte, resucitemos también contigo.
Gesto: Beso de la Cruz
GUÍA 2:
Nos acercaremos ahora a besar la cruz, como lo hacemos cada viernes santo. Y volvemos a decirle al Señor:
Por tu cruz y resurrección nos has salvado, señor.
Nos dirigimos a María madre del crucificado y Señora de la resurrección, diciendo: Dios te salve, reina y madre de misericordia…
Credo
GUÍA 1:
Expresamos ahora nuestra fe en el Padre y el Hijo, sobre quienes hemos estado reflexionando estos días…
Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos
y su reino no tendrá fin.
Oración
GUÍA 2:
Dios nuestro, que nos abriste las puertas de la vida por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte, concédenos a todos los que celebramos su gloriosa resurrección que, por la nueva vida que tu Espíritu nos comunica, lleguemos también nosotros a resucitar a la luz de la vida eterna. Por Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor. Amén
Les pedimos que para mañana traiga cada uno una vela.
Sexto día
Vivir en el Espíritu
Preparación
Tener algunas velas preparadas para los que no hayan traído según se pidió ayer.
Guía 1: Estamos aquí reunidos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Introducción
GUÍA 2:
En este 6° día de nuestra novena, vamos a reflexionar sobre El Espíritu Santo como Señor y dador de Vida. Ya que es Él quien nos hace hijos y da vida a nuestras vidas… dispongamos nuestros corazones para dejarlo moldear todo nuestro ser, para dejarlo entrar y tomar todo en nosotros.
Todos nosotros que hemos recibido el mismo y único Espíritu, nos hemos fundidos entre nosotros y con Dios. Este Espíritu único e indivisible lleva por sí mismo a la unidad a aquellos que son distintos entre sí…
Canto
GUÍA 1:
Reunidos como los discípulos en Pentecostés, pedimos al Padre que envíe al Espíritu sobre nosotros, cantando…
Envíanos Padre
Envíanos, Padre, tu Espíritu Santo
que nos prometiera tu Hijo el Señor
Que venga a tu Iglesia
con sus siete dones
y nos dé el coraje
de vivir tu amor.
Que nos dé su Ciencia,
su Sabiduría,
el Entendimiento
y el don de oración.
Nos traiga el Consejo,
la Piedad de hijos,
nos dé Fortaleza
y el Temor de Dios.
Sus lenguas de fuego,
repártelas, Padre,
y danos a todos
la paz y el amor.
Tu Espíritu Santo
nos llene de gozo
y sea en nosotros
Palabra de Dios.
Palabra de Dios
Lectura de la carta del apóstol Pablo a los romanos [Rm 5, 1-5]
“Una vez que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios. Y todo gracias a nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido, también mediante la fe, el acceso a esta gracia en la que nos hallamos, y nos gloriamos en la esperanza de participar de la gloria de Dios. Más nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada esperanza, y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espirito Santo que nos ha sido dado. ”
Palabra de Dios
Enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica
GUÍA 1:
El Espíritu Santo unge al bautizado, le imprime su sello indeleble, y lo constituye en templo espiritual, es decir lo llena de la santa presencia de Dios.
Pensemos en esto por un momento… Poseemos el mismo Espíritu que resucito a Jesús, poseemos el mismo espíritu de Dios. Un Espíritu que ha guiado a la iglesia a través de siglos, el mismo Espíritu que ha dado sentido y valentía a muchos santos, este Espíritu que hace posible la presencia de Dios en la Eucaristía…
El Espíritu que habita en nosotros nos atrae a la vida divina, nos capacita, grita y ora dentro de nosotros, nos prepara, nos manifiesta al Señor resucitado, nos recuerda su Palabra y abre nuestras mentes para entender su muerte y resurrección. Este misterio de comunión de amor, el Catecismo lo expresa así:
El Espíritu Santo que Cristo, Cabeza, derrama sobre sus miembros, construye, anima y santifica a la iglesia. Ella es el sacramento de la Comunión de la Santísima Trinidad con los hombres.
GESTO
(Con acompañamiento de música acorde al momento, o cantando “Esta es la luz de Cristo”. En los lugares donde no tengan Cirio Pascual se tomará la luz de la vela que tengan encendida en el altarcito preparado para la ocasión
GUÍA 2:
Por el bautismo, Cristo ha iluminado nuestra vida con la luz del Espíritu. Ahora somos nosotros los que debemos llevar esta luz a nuestros hermanos por medio de una vida santa.
Expresemos esta realidad con el gesto de encender la vela que hemos traído.
Vivir como Discípulo de Cristo
GUÍA 1:
La comunión con el Espíritu Santo es la que, en la Iglesia, vuelve a dar a los bautizados la semejanza divina perdida por el pecado.
Él nos da entonces las primicias de nuestra herencia: poder amar como Él nos ha amado. Gracias a este poder del Espíritu Santo los hijos de Dios pueden dar fruto.
Podemos proponernos hoy dar frutos a través de las obras de misericordia espirituales, que son:
† Enseñar al que no sabe
† Dar buen consejo a quien te lo pide
† Corregir al que se equivoca
† Perdonar las injurias
† Consolar al triste
† Tolerar los defectos del prójimo
† Rogar por los vivos y muertos
ORACION COMUNITARIA
GUÍA 2:
Oramos en comunión pidiendo que el Espíritu Santo siga derramándose en nuestras vidas.
A cada intención respondemos: Envía, Señor, a la Iglesia tu Espíritu Santo.
Señor Jesús, que, exaltado en la cruz, hiciste que brotaran torrentes de agua viva de tu costado, envíanos a tu Espíritu Santo, fuente de vida. Oremos
Tú que prometiste darnos el Espíritu Santo, para que nos enseñara todo y nos fuera recordando lo que nos habías dicho, envíanos este Espíritu, para que ilumine nuestra fe. Oremos
Tú que prometiste enviarnos el Espíritu de verdad, para que diéramos testimonio de ti, envíanos este Espíritu, para que nos haga tus testigos fieles. Oremos.
Tú que quieres que todos los cristianos formemos una única Iglesia, haz que cuantos creen en ti sean un solo corazón y una sola alma. Oremos.
Tú que por tu Espíritu lo renuevas todo, concede la salud a los enfermos, el consuelo a los que viven tristes y la salvación a todos los hombres. Oremos.
Unidos en el mismo Espíritu oramos diciendo: Padre nuestro…
CREDO
GUÍA 1:
Profesemos juntos la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo recitando juntos el Credo completo: Creo en un solo Dios…
ORACION CONCLUSIVA
GUÍA 2:
Señor Dios, que has instruido los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que animados por el mismo espíritu, podamos discernir lo que es recto y gozar siempre de sus consuelos. Por Cristo Nuestro Señor.
Están invitados a traer para mañana una imagen o estampa de sus santos, que haya en la casa o de los que somos más devotos. También traer escrito en un papelito los nombres de los familiares difuntos por quienes quieran rezar
Día Séptimo
La Iglesia: comunión de Santos
Preparación
Un lugar espacioso para poner las imágenes de los santos que fueron invitados a traer a la celebración de hoy.
Antes de comenzar la celebración pedir que dejen las imágenes que han traído en el lugar dispuesto para esto.
Dos recipientes (cerca de los santos) en los que pondremos, en uno los papelitos con los nombres de los difuntos por los que queremos rezar y en otro los nombres de los vivos que este día queremos tener presentes en nuestra oración.
Guía 1: Iniciamos este momento de oración, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Introducción
GUÍA 2:
El Espíritu de Cristo entregado en la cruz da inicio a la Iglesia la cual es manifestada en Pentecostés. Todo bautizado es santificado por el Espíritu de Cristo que es el dador de Vida.
Esta participación va más allá del tiempo y espacio por eso, a través del santo sacrificio eucarístico podemos estar en comunión con los que se encuentran en la gloria de Dios, los que ya partieron y los que participamos de esa celebración.
Canto
GUÍA 1:
Ahora cantaremos una canción que es bastante conocida. Mientras cantamos, prestemos atención a su letra.
Iglesia Peregrina
Todos unidos formando un solo cuerpo,
Un cuerpo que en la Pascua nació;
Miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu
que el Hijo desde el Padre envió,
El nos conduce, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios.
Somos en la tierra semilla de otro reino,
Somos testimonio de amor.
Paz para las guerras y luz entre las sombras
Iglesia peregrina de Dios.
Rugen tormentas y a veces nuestra barca
Parece que ha perdido el timón.
Miras con miedo, no tienes confianza,
Iglesia peregrina de Dios.
Una esperanza nos llena de alegría;
Presencia que el Señor prometió.
Vamos cantando, Él viene con nosotros, Iglesia peregrina de Dios.
Todos nacidos en un solo bautismo,
Unidos en la misma comunión.
Todos viviendo en una misma casa,
Iglesia peregrina de Dios.
Todos prendidos en una misma suerte,
Ligados a la misma salvación
Somos un cuerpo y Cristo es la Cabeza
Iglesia peregrina de Dios.
Después de haberla cantado una vez, decir a los presentes:
GUÍA 2:
Recuerden alguna frase de la canción y díganla en voz alta…
Luego preguntar – dejando tiempo para que algunos respondan a cada pregunta –:
¿Cuáles de estas realidades de la Iglesia estamos viviendo hoy?
¿Qué cosas todavía debemos alcanzar?
¿De qué manera podemos ser luz entre las sombras y testimonio de amor (estribillo)?
Palabra de Dios
GUÍA 1:
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro [1Pe 2, 9-10. 3,8-9]
Hermanos: Ustedes son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz: ustedes que antes no eran un pueblo, ahora son el Pueblo de Dios, ustedes que antes no habían obtenido misericordia, ahora la han alcanzado.
En fin, vivan todos unidos, compartan las preocupaciones de los demás, ámense como hermanos, sean misericordiosos y humildes. No devuelvan mal por mal, ni injuria por injuria: al contrario retribuyan con bendiciones, porque ustedes mismos están llamados a heredar una bendición.
Palabra de Dios
Enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica
GUÍA 2:
La Iglesia, unida a Cristo, está santificada por Él; por Él y con Él, ella también ha sido hecha santificadora. Es en ella donde «conseguimos la santidad por la gracia de Dios» [LG 48].
La Iglesia, en efecto, ya en la tierra se caracteriza por una verdadera santidad, aunque todavía imperfecta» [LG 48]. En quienes formamos la Iglesia, la santidad perfecta está todavía por alcanzarse.
La caridad es el alma de la santidad a la que todos están llamados: «dirige todos los medios de santificación, los informa y los lleva a su fin» [LG 42]:
La Iglesia es «comunión de los santos»: esta expresión designa primeramente las «cosas santas», y ante todo la Eucaristía, «que significa y al mismo tiempo realiza la unidad de los creyentes, que forman un solo cuerpo en Cristo» .
Designa también la comunión entre las «personas santas» en Cristo que ha «muerto por todos», de modo que lo que cada uno hace o sufre en y por Cristo da fruto para todos.
Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemos igualmente que en esa comunión está a nuestra disposición el amor misericordioso de Dios y de sus santos, que siempre ofrecen oídos atentos a nuestras oraciones» .
Gesto
GUÍA 1:
Desde el comienzo hemos podido contemplar la presencia de las imágenes de los santos de nuestra devoción.
Ahora dejaremos en uno de los recipientes que están junto a los santos los nombres de los difuntos por los que queremos rezar…
Una vez que todos hayan acercado sus nombres, decir:
Ahora en el papel que nos vayan dando pondremos los nombres de los familiares vivos que necesitan de alguna gracia especial y por los que queremos rezar hoy.
Una vez que todos hayan acercado sus nombres, decir:
Así como están cerca ahora unos de otros, los santos, los difuntos y los vivos, también así de cerca estamos unos de otros, cuando celebramos la liturgia de la Iglesia.
GUÍA 2:
Expresamos nuestra comunión en la oración fraterna pidiendo la santificación de todos…
Oración por la santificación del Pueblo argentino
Oh Dios, fuente de toda santidad,
que nos acogiste antes de la creación
del mundo para ser santos, concede una
mayor abundancia de gracia a todo el
pueblo argentino, para que podamos
realizar confiadamente este mandato
tuyo, cumpliendo tu divina voluntad.
Asimismo, dígnate glorificar a los
Siervos tuyos que, por el ejemplo de su
vida y su valiosa intercesión, más nos
puedan estimular y ayudar para que
perseveremos con ánimo constantemente
renovado en el camino de la santidad.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
La enseñanza de los santos
GUÍA 1:
Escuchamos ahora a santa Teresita del Niño Jesús y cómo comprendía ella su lugar en la Iglesia:
“Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo, compuesto por diferentes miembros, el más necesario, el más noble de todos no le faltaba, comprendí que la Iglesia tenía un corazón, que este corazón estaba ARDIENDO DE AMOR. Comprendí que el Amor solo hacía obrar a los miembros de la Iglesia, que si el Amor llegara a apagarse, los Apóstoles ya no anunciarían el Evangelio, los Mártires rehusarían verter su sangre… Comprendí que EL AMOR ENCERRABA TODAS LAS VOCACIONES. QUE EL AMOR ERA TODO, QUE ABARCABA TODOS LOS TIEMPOS Y TODOS LOS LUGARES… EN UNA PALABRA, QUE ES ¡ETERNO!”
Oración
GUÍA 2:
Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes celebrar en una sola fiesta los méritos de todos tus Santos; te rogamos que, por la súplicas de tantos intercesores, derrames sobre nosotros la ansiada plenitud de tu misericordia. Por Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor. Amén.
Guía 1:
Concluimos nuestra oración suplicando a la Santísima Virgen María, por todos los que integramos esta gran familia, que ella como Madre nos cobije bajo su manto y nos ayude a caminar unidos en la fe hacia su Hijo y su Iglesia.
(se rezan 3 Ave Marías)
María Madre de la Iglesia; ruega por nosotros.
Día Octavo
“Los sacramentos: alimento y expresión del amor salvífico de Dios”
PREPARACIÓN
Recipiente con agua bendita para rociar, en el momento oportuno, a los presentes.
Guía 1: Nos ponemos en presencia del Señor. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
INTRODUCCIÓN
Guía 2:
En este octavo día de novena seguimos profundizando como comunidad en la fe que hemos recibido y de la cual hoy somos protagonistas y testigos. Del misterio pascual de Cristo, muerto y resucitado, brotan la Iglesia y los sacramentos, y por ellos vivimos una experiencia total, visible e invisible, de la presencia de Dios en su amor que sana, perdona, alimenta, fortalece y capacita para amar.
CANTO
Guía 1:
Comenzamos nuestro encuentro cantando:
SIGNO DE ESPERANZA
Queremos ser una Iglesia
servidora del Señor,
Jesús, el Dios hecho hombre,
el Profeta, el Servidor.
Una Iglesia de testigos,
con mártires, donde son
protagonistas los pobres,
y hombre nuevo el pecador.
Queremos ser una Iglesia
de veras comunidad,
fraterna, porque la gente
comparte Fe y realidad.
Con sencillez y alegría
aprende a participar,
como hacían los cristianos
con Pedro, Santiago y Juan.
Quermos ser una Iglesia
que está siempre en oración,
que alumbra toda la vida
con la Palabra de Dios.
Que celebra como Pueblo
la Nueva Alianza de Amor
en la fiesta de la Vida
que es la Cena del Señor.
Queremos ser una Iglesia
samaritana y cordial,
que organiza la esperanza
y la solidaridad.
Donde el Espíritu Santo,
Padre de los pobres va
suscitando los servicios
según la necesidad.
Queremos ser una Iglesia
que muestre el Amor de Dios,
que sale a encontrar al hombre
y lo abraza en su perdón.
Que consuela y acompaña,
que agranda su corazón
a medida de la gente
que sufre la situación.
Palabra de Dios
Guía 2:
Nos disponemos a escuchar la Palabra de Dios:
Lectura del evangelio de san Juan [Jn 9, 1-3. 6-11]
“Jesús, al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: ´´Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?´´. Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios.
Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, diciéndole: ´´ Ve a lavarte a la piscina de Siloé´´, que significa ´´Enviado´´. El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía. Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: ´´¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?´´. Unos opinaban: ´´Es el mismo´´. ´´No, respondían otros, es uno que se le parece´´. Él decía: ´´Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: ´´Ve a lavarte a Siloé´´. Yo fui, me lavé y vi´´.
Palabra del Señor
Reflexión
Guía 1:
El encuentro entre Jesús y el ciego de nacimiento nos muestra el modo de actuar de Dios. El ciego pudo ser tocado, lo escuchó y luego pudo verlo, experimentando la sanación y salvación en toda su persona. Este mismo encuentro, de algún modo se da en nosotros al participar de la liturgia. Jesús nos espera vivo y actuante en cada uno de los sacramentos que la Iglesia administra.
Enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica
Guía 2:
Escuchemos lo que nuestra Iglesia nos enseña sobre los sacramentos.
Las palabras y las acciones de Jesús durante su vida oculta y su ministerio público eran ya salvíficas. Anticipaban la fuerza de su ministerio pascual. Los misterios de la vida de Cristo son los fundamentos de lo que en adelante, por los ministros de su Iglesia, Cristo dispensa en los sacramentos, porque “lo que era visible en nuestro Salvador ha pasado a sus misterios” (S. León Magno).
El Espíritu Santo dispone a la recepción de los sacramentos por la Palabra de Dios y por la fe que acoge la Palabra en los corazones bien dispuestos. Así los sacramentos fortalecen y expresan la fe.
El fruto de la vida sacramental es la vez personal y eclesial. Por su parte, ese fruto es para todo fiel la vida para Dios en Cristo Jesús: por otra parte, es para la Iglesia crecimiento en la caridad y en su misión de testimonio.
La Eucaristía es “fuente y cima de toda la vida cristiana”. “Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan.
Gesto: Aspersión con agua bendita
Guía 1:
Al ser rociados con el agua bendita hacemos presente el recuerdo de nuestro bautismo. Cantamos “Esta es el agua pura”(opcional)
Esta es el agua pura que el
Creador nos dio. Esta es el
Agua nueva que de la cruz brotó.
Del agua y del Espíritu
la vida comenzó ,
por el agua del Bautismo
la Nueva Creación.
El agua de nuestros ríos
vida y salud nos da,
y las aguas del Bautismo
vida eterna dan
Por el paso del Mar Rojo
Dios a Israel libró.
En el agua del Bautismo
nace el Pueblo de Dios.
Jesús recibió el Espíritu
en el Río Jordán,
nuestro pueblo en el Bautismo
nace a la libertad.
Del pecho abierto de Cristo
Sangre y agua brotó:
Es el agua del bautismo
que da la Salvación
Vivir como Discípulo de Cristo
GUÍA 1:
Necesitamos los Sacramentos para transformar nuestra pequeña vida humana y por medio de Jesús llegar a ser como Jesús: hijos de Dios en libertad y esplendor.
En el Bautismo cada hombre es llamado a ser verdadero hijo de amado de Dios y así miembro de una familia nueva, que es la Iglesia. Mediante la confirmación los débiles son llamados a convertirse en fuertes. Mediante la Eucaristía los hambrientos reciben el verdadero pan del cielo se convierten en pan para otros
Mediante la reconciliación los culpables son llamados a la reconciliación que transforma la vida. Mediante la Unción de los enfermos los desesperados son invitados a dar una nueva dimensión a su enfermedad y a confiar en la misericordia de Dios.
Mediante el Matrimonio y el Orden Sacerdotal la vida que existía para sí misma es llamada a ser servidora del amor.
El sacramento de todos los sacramentos es Cristo mismo que es la puerta para entrar en la vida nueva y en abundancia.
Oración comunitaria
GUÍA 2:
Animados por el Espíritu que ora en nosotros presentamos nuestra súplica confiada a nuestro Padre. A cada oración respondemos: Te damos gracias, Señor
Te damos gracias por la Iglesia, sacramento de salvación para todos los hombres. Oremos.
Te damos gracias por el Bautismo, la Eucaristía y la Confirmación, por los que renacidos a la vida divina, nos fortaleces y alimentas para vivir el mandamiento del amor. Oremos.
Te damos gracias por el sacramento de la Reconciliación y la Unción de los enfermos, por ellos nos perdonas, liberas y confortas en la debilidad. Oremos
Te damos gracias por el Sacerdocio y el Matrimonio, por los cuales continúas haciendo llegar tu amor redentor al mundo. Oremos.
Pidiendo al Padre que cada día lleguen a nosotros sus dones oramos diciendo: Padre Nuestro…
Credo
GUÍA 1:
Renovamos nuestra fe en la Santísima Trinidad rezando el Credo.
Oración
GUÍA 2:
Dios nuestro, que con la abundancia de tu gracia no cesas de aumentar en todos los pueblos el número de tus hijos, mira con amor a tus elegidos que han nacido a una nueva vida por el sacramento del bautismo y concédeles alcanzar una dichosa inmortalidad. Por Cristo, nuestro Señor.
Noveno día
“La esperanza en la Resurrección”
Preparación
Semillas de alguna planta o flores que queramos que engalanen el patio de la capilla, oratorio u otro lugar donde estemos haciendo estas celebraciones
Guía 1: Comenzamos nuestro encuentro de hermanos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Introducción
Guía 1:
Cuando los cristianos decimos que creemos en la resurrección de los muertos y en la vida eterna, creemos que estamos llamados a vivir con todo nuestro ser transfigurado de una forma mucho más bella de lo que nosotros podamos imaginar y soñar. Porque es Dios quien nos lo concederá.
No quiere decir que nos desentendamos de la muerte y del sufrimiento, ni que pretendamos sólo consolar a los que sufren en este mundo hablándoles de una vida mejor en el más allá. Por el contrario creemos firmemente que así como Cristo resucitó d entre los muertos y vive para siempre, los justos vivirán para siempre con él y resucitarán en el último día.
Canto
Guía 2:
En el canto expresamos nuestra esperanza de “una feliz resurrección”
RESURRECCIÓN
Quiero caer en la tierra y morir,
sino quedaré solo,
soy un grano de trigo,
quiero dar mucho fruto,
ser tu testigo por el mundo.
Si amo mi vida, la perderé
si doy mi vida, la ganaré.
Donde tú estás Jesús allí estoy yo,
te sigo, soy tu servidor.
Padre ha llegado la hora,
glorifica tu nombre
en mi ser que muere,
para que seas Tú el Rey.
Palabra de Dios
Guía 1:
La Palabra de Dios viene a animarnos en la esperanza de la Resurrección
Lectura del evangelio de san Juan [Jn 14, 1-7; 11, 25-27]
“”Durante la última cena, Jesús dijo a sus discípulos: «No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones;
si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy». Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?».
Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto». Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.
Palabra del Señor.
Enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica
Guía 2:
Por la muerte, el alma se separa del cuerpo, pero en la resurrección Dios devolverá la vida incorruptible a nuestro cuerpo transformado reuniéndolo con nuestra alma. Así como Cristo ha resucitado y vive para siempre, todos nosotros resucitaremos en el último día.
«Creemos en la verdadera resurrección de esta carne que poseemos ahora». No obstante, se siembra en el sepulcro un cuerpo corruptible, resucita un cuerpo incorruptible, un «cuerpo espiritual».
Como consecuencia del pecado original, el hombre debe sufrir «la muerte corporal, de la que el hombre se habría liberado, si no hubiera pecado».
Jesús, el Hijo de Dios, sufrió libremente la muerte por nosotros en una sumisión total y libre a la voluntad de Dios, su Padre. Por su muerte venció a la muerte, abriendo así a todos los hombres la posibilidad de la salvación.
Vivir como Discípulo de Cristo
Guía 1:
Esta vida cristiana madurada en la gracia culmina en la vida eterna, cuya prenda más segura es la Eucaristía. En efecto cada vez que se celebra este misterio partimos un mismo pan que es remedio de inmortalidad para vivir en Jesucristo para siempre.
A la virtud de la fe, que estamos llamados a vivir especialmente este año, está íntimamente unida la esperanza. Por ella anhelamos la “vida eterna” como felicidad nuestra haciendo que nuestras actividades sean agradables; a la vez que nos protege del desaliento y nos sostiene en todo desfallecimiento preparando nuestro corazón para la eternidad.
Gesto
Guía 1:
De la misma manera que al plantar una semilla desconocida no sabemos qué hermosa flor se desarrollará desde la oscuridad de la tierra, igualmente no sabemos nada de la apariencia futura de nuestro nuevo cuerpo. Sin embargo tenemos la certeza de que florecerá.
Cada uno recibirá una semilla que será plantada en el patio de la capilla.
[Si parece oportuno se puede salir en este momento a plantarla, sino se lo puede hacer al final de la celebración mientras se canta algún canto de esperanza…]
Oración comunitaria
Guía 2:
Con mucha confianza le presentamos a Dios nuestras peticiones.
A cada intención respondemos: “Jesús Resucitado, escucha nuestra oración”
Para que las almas de nuestros hermanos, familiares y bienhechores difuntos gocen de la recompensa merecida por sus buenas obras. OREMOS
Para todos los que se durmieron en la esperanza de la Resurrección lleguen a vivir en la luz de la presencia de Cristo. OREMOS
Para que nuestros hermanos que están afligidos a causa del sufrimiento y de la muerte, sientan el consuelo del Espíritu Santo. OREMOS
Para que todos los que estamos aquí, unidos en la fe y en el amor nos reunamos un día en el Reino Glorioso del Padre. OREMOS
Unidos en la oración nos dirigimos al Padre del cielo diciendo: Padre nuestro…
Credo
Guía 1:
Profesemos juntos la fe de la Iglesia: Creo en un solo Dios…
Oración
Guía 2:
Cristo Señor nuestro, en ti brilla la esperanza de nuestra feliz resurrección y así a quienes la certeza de morir nos entristece, nos consuela tu promesa de vida eterna. Porque para los que creemos en ti, la vida no termina sino que se transforma y al deshacerse esta, adquirimos una mansión eterna en el cielo. Concédenos vivir allí, para siempre contigo y todos tus santos. Te lo pedimos a ti que vives reinas por los siglos de los siglos. Amé
Índice
Presentación………………………………………………………………………………………………………………………………………… 2
Cómo usar esta novena……………………………………………………………………………………………………………………….. 3
Día primero ………………………………………………………………………………………………………………………………………… 5
Día segundo ……………………………………………………………………………………………………………………………………… 10
Día tercero ………………………………………………………………………………………………………………………………………… 14
Día cuarto …………………………………………………………………………………………………………………………………………. 19
Día quinto …………………………………………………………………………………………………………………………………………. 24
Día sexto …………………………………………………………………………………………………………………………………………… 28
Día séptimo ………………………………………………………………………………………………………………………………………. 32
Día octavo ………………………………………………………………………………………………………………………………………… 37
Día noveno ……………………………………………………………………………………………………………………………………….. 42