El día 1 de mayo, la Iglesia Católica celebra la fiesta de San José Obrero, Padre y Custodio del Señor, a quien recordamos como “patrono de los trabajadores”, en virtud que él conoció muy bien el mundo del trabajo: fue carpintero, y con su sudor procuró el sustento diario a su familia -la Sagrada Familia-. Esta celebración coincide con el Día Mundial del Trabajo. La fiesta de San José Obrero fue instituida en 1955 por el Venerable Papa Pío XII, ante un grupo de obreros reunidos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.
El Santo Padre pidió en esa oportunidad que “el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias”.
Pío XII quiso también que el Custodio de la Sagrada Familia “sea, para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para la tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo”.
Asimismo, queremos recordar lo que nuestros Obispos de la Región NEA nos expresan en el documento recientemente publicado «Construyamos juntos la fraternidad» (Santo Tomé (Corrientes), 29 de febrero de 2024, puntos 10 y 27), donde nos refieren que: «El trabajo esclavo o la falta de trabajo digno y estable, es un cáncer que carcome la vida de las familias, y va mellando valores como la honradez, el sacrificio, la laboriosidad y el aporte solidario al bien común». (…) «Es posible un ejercicio más fecundo de la democracia, (…) en políticas de promoción más vigorosas, que ayuden a salir de la miseria y la indigencia a grandes masas de pobres, que subsisten en regiones despobladas o en los cordones urbanos de nuestras ciudades. Como lo decía el recordado P. Julián Zini, poeta y profeta de nuestro pueblo, es cuestión de “juntarse y arremangarse”».
Pedimos a San José Obrero, por todos aquellos que están en la difícil tarea de conseguir el trabajo digno, y le agradecemos por todos aquellos, que por su intercesión, pudieron acceder a el.
Oración a San José obrero
Querido San José,
esposo, padre y trabajador,
acudo a vos en este día.
Te pido por quienes no encuentran trabajo,
por los que no tienen salud para trabajar,
y por quienes tienen la posibilidad de dar
espacios de trabajo.
Se consuelo y fortaleza para ellos,
intercesor ante sus necesidades y las de su familia.
Te ofrecemos el trabajo, formal o no, de cada día,
y la vida de nuestras familias.
Que en el esfuerzo y la disciplina del trabajo cotidiano
encontremos un medio para acercarnos más a tu hijo Jesús.
Bendecí San José nuestras manos,
nuestros cansancios, nuestros intentos
y nuestras alegrías.
También la vida de nuestros compañeros,
que ponemos ante tus pies.
Que podamos ser testimonio de amor y alegría entre ellos.
Amén