Homilía de Mons. Ramón A. Dus – Obispo de Reconquista
09 de julio de 2011
1. Estamos celebrando un nuevo aniversario de nuestra independencia nacional. Lo celebramos en nuestra ciudad y de manera ecuménica para expresar el deseo y la búsqueda de un camino de realización convergente, que anime la búsqueda del bien común de todos en nuestra ciudad y en nuestra región.
Estamos presente distintas comunidades cristianas, unidos por la fe y el único bautismo. Reunidos en la unidad convocada por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, nos reconocemos injertados en la Iglesia de Jesús, única y universal. La fe en el Resucitado nos hermana y nos santifica. Esa misma fe nos impulsa también a vivir con coherencia las exigencias de su Evangelio.
Por esa razón, queremos también hoy dejarnos interpelar por la Palabra de Dios, para caminar bajo su luz, como augura el profeta Isaías: “Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz de Señor” (Is 2,5).
Este mismo profeta, en la primera lectura que hemos escuchado, nos invita a la esperanza y a la alegría: “¡Levántate (…) porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! (…) Sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti” (Is 60,1-3).