Mensaje para Cuaresma 2011
“Compartir es dar vida”
La bienaventuranza: “Felices los pobres…” (Mt 5,3; Lc 6,20) es siempre una luz y un desafío para todo cristiano. Esta palabra de Jesús nos hace conscientes que existe una pobreza que es una virtud, que trae felicidad y alegría, pero que se ha de ejercitar libremente, como lo han hecho tantos santos, y lo hacen testigos del Evangelio también en nuestros días. Muchos son laicos entregados al servicio de los demás; otros son consagrados o miembros de movimientos. Todos ellos comparten su vida y sus bienes porque han conocido un tesoro y una riqueza más grande. Son felices porque dan, y al dar reciben siempre mucho más. Ellos han comprendido que ser pobres tiene sentido para la comunión: para que los bienes alcancen a todos, para que el compartir anime todo el tejido social.
Pero también somos conscientes que existe una pobreza, que es sinónimo de miseria, que con frecuencia es el resultado de injusticias, y es provocada por el egoísmo de muchos, que genera indigencia y hambre, y que favorece los conflictos y la violencia.



