{"id":225,"date":"2009-11-05T14:21:02","date_gmt":"2009-11-05T14:21:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/reflexiones-en-la-jornada-del-presbiterio\/"},"modified":"2009-11-05T14:21:02","modified_gmt":"2009-11-05T14:21:02","slug":"reflexiones-en-la-jornada-del-presbiterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/reflexiones-en-la-jornada-del-presbiterio\/","title":{"rendered":"Reflexiones en la Jornada del Presbiterio"},"content":{"rendered":"<p><!--[if gte mso 9]><xml>  <w:WordDocument>   <w:View>Normal<\/w:View>   <w:Zoom>0<\/w:Zoom>   <w:HyphenationZone>21<\/w:HyphenationZone>   <w:PunctuationKerning\/>   <w:ValidateAgainstSchemas\/>   <w:SaveIfXMLInvalid>false<\/w:SaveIfXMLInvalid>   <w:IgnoreMixedContent>false<\/w:IgnoreMixedContent>   <w:AlwaysShowPlaceholderText>false<\/w:AlwaysShowPlaceholderText>   <w:Compatibility>    <w:BreakWrappedTables\/>    <w:SnapToGridInCell\/>    <w:WrapTextWithPunct\/>    <w:UseAsianBreakRules\/>    <w:DontGrowAutofit\/>   <\/w:Compatibility>   <w:BrowserLevel>MicrosoftInternetExplorer4<\/w:BrowserLevel>  <\/w:WordDocument> <\/xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml>  <w:LatentStyles DefLockedState=\"false\" LatentStyleCount=\"156\">  <\/w:LatentStyles> <\/xml><![endif]--> <!--  \/* Style Definitions *\/  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal \t{mso-style-parent:\"\"; \tmargin:0cm; \tmargin-bottom:.0001pt; \tmso-pagination:widow-orphan; \tfont-size:12.0pt; \tfont-family:\"Times New Roman\"; \tmso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";} @page Section1 \t{size:612.0pt 792.0pt; \tmargin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; \tmso-header-margin:36.0pt; \tmso-footer-margin:36.0pt; \tmso-paper-source:0;} div.Section1 \t{page:Section1;} --> <!--[if gte mso 10]> \n\n<style>  \/* Style Definitions *\/  table.MsoNormalTable \t{mso-style-name:\"Tabla normal\"; \tmso-tstyle-rowband-size:0; \tmso-tstyle-colband-size:0; \tmso-style-noshow:yes; \tmso-style-parent:\"\"; \tmso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; \tmso-para-margin:0cm; \tmso-para-margin-bottom:.0001pt; \tmso-pagination:widow-orphan; \tfont-size:10.0pt; \tfont-family:\"Times New Roman\"; \tmso-ansi-language:#0400; \tmso-fareast-language:#0400; \tmso-bidi-language:#0400;} <\/style>\n\n <![endif]--><em>Estas reflexiones han iluminado la jornada del Presbiterio el d\u00eda 03 de noviembre de 2009, realizado en Casa de Itat\u00ed, Parroquia Nuestra Se\u00f1ora de Merced, Avellaneda.<br \/>Su contenido es un catalizador de la santidad (del servicio) de muchos de nuestros sacerdotes: la vida del presb\u00edtero tiene una referencia triangular; Dios, El y su gente. Dios y la gente son su vida. Un tr\u00edo indisoluble incluso m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, donde el sacerdote santo espera que Dios lo acoja con su gente, para vivir siempre juntos<\/em><\/p>\n<div align=\"center\"> \u00a0<\/div>\n<div align=\"center\"><strong>La santidad prof\u00e9tica<br \/>del Sacerdote del\u00a0 posconcilio<\/strong><\/div>\n<p align=\"justify\">Cuando se habla de santidad sacerdotal el pensamiento va espont\u00e1neamente a las grandes figuras del pasado, preferiblemente del siglo XIX, ilustrado por eminentes personalidades de sacerdotes que destacaron en su tiempo, suscitando admiraci\u00f3n y asombro por su modo de actuar e influir en la sociedad. Dif\u00edcilmente el pensamiento va al sacerdote de los a\u00f1os del post concilio, tan sacudido- por terremotos culturales y sociales y caracterizados por un proceso de redefinici\u00f3n de la figura del sacerdote, no exento de incertidumbres teol\u00f3gicas y operativas. <br \/>Y, sin embargo, la segunda mitad del siglo pasado se puede caracterizar por una \u00abnube de testigos\u00bb que vivieron en la tensi\u00f3n entre lo antiguo y lo nuevo, entre la lealtad a la Iglesia y el amor a las necesidades de su propia grey, entre expectativas y realizaciones, entre resultados prometidos y desilusiones pr\u00e1cticas. <br \/>Aqu\u00ed quiero rendir homenaje a esos \u00absantos an\u00f3nimos\u00bb, sin reconocimientos ni aureolas, que vivieron lo que se podr\u00eda llamar la santidad de la dif\u00edcil y costosa fidelidad creativa, una santidad prof\u00e9tica del sacerdote. La descripci\u00f3n que sigue podr\u00eda ser la historia de uno de los numerosos sacerdotes que en esos decenios llevaron el peso de su ministerio con una inquebrantable fidelidad a Cristo la esperanza de no quedar defraudados.<br \/>El Vaticano II hab\u00eda abierto el coraz\u00f3n a\u00a0 grandes esperanzas. Se preve\u00eda una floreciente primavera, signo de la renovada juventud de la Iglesia, impulsada por un nuevo Pentecost\u00e9s. El clima de entusiasmo creado por el Concilio hac\u00eda esperar un gran paso adelante de la Iglesia en el coraz\u00f3n de los hombres y en la sociedad. Con gran sorpresa, las iglesias, en vez de llenarse, comenzaron a vaciarse; y, despu\u00e9s de una fugaz primavera, lleg\u00f3 el tard\u00edo oto\u00f1o, con vientos fr\u00edos e inhospitalarios. <br \/>Y aqu\u00ed comienza el calvario del sacerdote que se encuentra solo con su <br \/>gente, una gente que le presta cada vez menos atenci\u00f3n a \u00e9l, atra\u00edda por otros intereses, sumergida en un mar de informaciones que menoscaban su palabra. Comienzan los debates sobre el Vaticano II, con preguntas que se plantean a menudo, aunque no siempre se expresan: \u00bfQui\u00e9n tiene la culpa? \u00bfQui\u00e9n frena su aplicaci\u00f3n? \u00bfQuien ha ido demasiado lejos? <br \/>Hay quienes se alinean en un lado y quienes se sit\u00faan en el otro. El sacerdote santo primero duda, valorando y sufriendo; luego hace sus opciones, manteniendo firme el criterio evang\u00e9lico de \u00abno juzgar para no ser juzgado\u00bb y el primado de la caridad, que le impide criticar a quien no piensa como \u00e9l Y, sobre todo, hace un acto de fe en el Esp\u00edritu Santo, que \u00abhabl\u00f3 por medio del Concilio\u00bb, sabiendo que la buena semilla dar\u00e1 fruto a su tiempo, donde y como quiera el Due\u00f1o de la mies. Es la santidad de trabajar no tanto para obtener resultados, cuanto para ser fieles a la propia misi\u00f3n. <br \/>El grupo de los m\u00e1s fieles, que antes se reun\u00edan con \u00e9l para escuchar su palabra y sus directrices, ha tomado conciencia de su dignidad de bautizados y se siente impulsado a formar parte viva del pueblo de Dios. Se constituyen los diversos consejos pastorales, donde los laicos toman la palabra y participan, unas veces con poca convicci\u00f3n y otras con demasiada. <br \/>No es f\u00e1cil el paso del hablar al escuchar, entre otras razones porque a veces surge la contestaci\u00f3n, se formulan juicios sumarios sobre la Iglesia y se plantean reivindicaciones ins\u00f3litas de autonom\u00eda que es preciso valorar.<br \/>El sacerdote santo no rechaza o desprecia todo eso; s\u00f3lo espera que pase la borrasca para volver a levantar la cabeza; medita en la Iglesia como comuni\u00f3n y decide seguir escuchando, pero tambi\u00e9n hablando, con paciencia y valent\u00eda, sabiendo que su comunidad se construye con la colaboraci\u00f3n de todos, consciente de que debe aprender mucho, y de que tambi\u00e9n tiene algo que ense\u00f1ar. Aqu\u00ed comienza una devoci\u00f3n particular al Esp\u00edritu Santo. Esp\u00edritu de discernimiento, devoci\u00f3n que caracteriza la espiritualidad del sacerdote santo. Con la confianza en el Esp\u00edritu Santo, se dedica a construir su comunidad como fraternidad. <br \/>En la construcci\u00f3n de la comunidad, ante todo se ha de prestar atenci\u00f3n a la Palabra de Dios, que \u00abvuelve del destierro\u00bb, y a la liturgia, que se convierte en \u00abculmen et fons\u00bb de su acci\u00f3n pastoral. Ha sido grande el entusiasmo por la introducci\u00f3n de las lenguas vern\u00e1culas en la liturgia y en la proclamaci\u00f3n de la Palabra. Pero despu\u00e9s de las primeras asambleas, en las que la gente participa con curiosidad y atenci\u00f3n, poco a poco se ya perdiendo el inter\u00e9s. Se escucha la Palabra en la propia lengua, pero no siempre se la comprende. <br \/>El sacerdote santo sabe que debe trabajar duro y se dedica a capacitarse m\u00e1s en los campos de la liturgia y la ex\u00e9gesis: Profundiza y forma a su pueblo: Tambi\u00e9n propone cantos nuevos, aplica las reformas, explica lo mejor que puede la Palabra, corrige devociones populares tratando de sintonizarlas con el esp\u00edritu de la liturgia. Pero con el paso del tiempo ve que algunos no lo entienden y que los j\u00f3venes no se interesan. <br \/>Se participa cada vez menos en las asambleas renovadas con gran esmero, aunque en muchas iglesias hay calefacci\u00f3n y mejores equipos de sonido, y se <br \/>ha restaurado el edificio, a veces con excelente gusto. El sacerdote santo comparte su dif\u00edcil situaci\u00f3n con sus hermanos en el sacerdocio, pero los exhorta a no caer en el pesimismo. Prosigue su labor de formaci\u00f3n, a partir de la Palabra de Dios, meditada en la oraci\u00f3n y anunciada. Comprende que la Palabra tiene fuerza para edificarlo a \u00e9l personalmente y a su comunidad, y le dedica la parte mas tranquila de su tiempo, donde puede \u00abcontemplar\u00bb los acontecimientos de cada d\u00eda a la luz de la Palabra. Est\u00e1 convencido de que la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda es el coraz\u00f3n de su vida y de su comunidad y, aunque debe correr a muchos lugares multiplicando las celebraciones, vigila para no dejarse arrastrar por la rutina. <br \/>Hubo tambi\u00e9n un per\u00edodo en el que la pol\u00edtica asumi\u00f3 un cariz mesi\u00e1nico: \u00abTodo es pol\u00edtica\u00bb, se dec\u00eda en las c\u00e1tedras y en las plazas. \u00abLa pol\u00edtica es la forma m\u00e1s elevada de la caridad\u00bb, afirm\u00f3 Pablo VI. Algunos hermanos en el sacerdocio abrazaban con entusiasmo la pol\u00edtica para resolver numerosos problemas, comenzando por el de los pobres. En este triunfo de la pol\u00edtica nuestro sacerdote santo no se sent\u00eda a gusto: la reforma de las estructuras, aun siendo necesaria, \u00bfno parec\u00eda a veces sustituir la reforma del coraz\u00f3n que pide el Se\u00f1or?<br \/>\u00bfLos partidos se esforzaban al m\u00e1ximo por lograr que la Iglesia fuera una base electoral? Pero, \u00bfqui\u00e9n serv\u00eda mejor a los pobres? Y \u00e9l, pobre sacerdote \u00bfno corr\u00eda el peligro de verse involucrado en las tensiones pol\u00edticas, perdiendo la credibilidad y el afecto de su grey, adem\u00e1s de la dif\u00edcil mansedumbre evang\u00e9lica? Y, \u00bfc\u00f3mo evitar la tentaci\u00f3n de apoyar a mi candidato respetable para obtener ventajas de \u00e9l? <br \/>Dado que toda soluci\u00f3n, incluso la de no interesarse por la pol\u00edtica, se consideraba pol\u00edtica, el sacerdote santo piensa que es mejor no meterse en l\u00edos, interviniendo lo menos posible, concentr\u00e1ndose en d Evangelio y predicando sobre las exigencias de conversi\u00f3n con respecto a los pobres. Y precisamente en el momento en que se habla mucho de la \u00abopci\u00f3n por los pobres\u00bb y ve que algunos se sirven de los pobres, decide en su coraz\u00f3n no cerrar nunca su puerta a los pobres, denunciar la situaci\u00f3n de explotaci\u00f3n que ve, incluso aunque le den menos ofertas, y sobre todo hacer una opci\u00f3n de vida sobria, esencial, sin concederse m\u00e1s de lo que la condici\u00f3n media-baja de su gente puede permitirse. Con alguna excepci\u00f3n: los libros, costosos pero necesarios, y alg\u00fan que otro viaje, relajante \u00fatil, especialmente a las misiones, para darse cuenta del mundo que cambia y de las nuevas perspectivas que se abren al Evangelio. <br \/>Con todo, mientras constata que se consolidan nuevos modelos de comportamiento y nuevos modos de pensar, por lo general rompiendo con el pasado, explotan bombas como la introducci\u00f3n del divorcio y la liberalizaci\u00f3n del aborto. Y precisamente cuando algunos te\u00f3logos parec\u00edan propensos a cerrar el purgatorio, el sacerdote santo constata que el purgatorio existe en especial cuando se sienta en el confesonario, donde debe mediar entre la dura norma y la fragilidad del que la debe practicar entre la fidelidad a la doctrina de la Iglesia una diversa sensibilidad del penitente entre la misericordia de Dios dispuesta a perdonar y quien en cambio exige la legitimaci\u00f3n de sus propios comportamientos. <br \/>El sacerdote santo se siente desgarrado en su interior al constatar la brecha que se ensancha entre la ley y la realidad pero persevera invocando el Esp\u00edritu de discernimiento para las situaciones nuevas, tomando conciencia de que su tarea no consiste en rebajar las exigencias del ser cristiano, sino en ayudar a encontrar caminos nuevos para hacerlo en nuestro tiempo. <br \/>Luego est\u00e1n los momentos de soledad, que pesa como una losa y que desgasta interiormente. Momentos en los que se siente solo consigo mismo, necesitado de afecto y estima, solo con el Se\u00f1or que calla y los dem\u00e1s que no comprenden, con su celibato en apariencia poco apreciado, herido por las debilidades de algunos de sus hermanos en el sacerdocio, r\u00e1pidamente puestas de relieve por los medios de comunicaci\u00f3n, que arrojan una sospecha corrosiva sobre todo el clero. Es su Getseman\u00ed, al lado de Jes\u00fas abandonado. <br \/>Se siente aliviado cuando el Papa Benedicto XVI vuelve a hablar del purgatorio, consciente de haberlo anticipado en parte en las horas, a veces gratas, a veces dif\u00edciles, del confesonario. Pero tambi\u00e9n en las largas y oscuras horas de su soledad, sobre las que se cern\u00eda el desaliento y la depresi\u00f3n, pero de las que sal\u00eda probado y purificado. <br \/>Su entrega pastoral ha construido una comunidad de creyentes, capaces de resistir a la erosi\u00f3n del laicismo, que afecta a la mayor\u00eda y condiciona la mentalidad general. El laicismo no es para \u00e9l un concepto sociol\u00f3gico neutro, sino que son familias que se rompen, libertad de costumbres, deseo de aparecer, b\u00fasqueda de dinero f\u00e1cil, poca incidencia pr\u00e1ctica de la predicaci\u00f3n de la Iglesia en muchos sectores. <br \/>\u00a0\u00a0\u00a0 La avalancha parece imparable. Incluso le parece que el cristianismo es incapaz de resistir los asaltos cada vez m\u00e1s insistentes que le lanzan desde muchas partes. A veces cree que se encuentra ante el misterio del mal que se manifiesta con todas sus habilidades de seducci\u00f3n y enga\u00f1o. Casi tiene miedo, porque en ocasiones se siente desarmado ante el despliegue de fuerzas al servicio de un plan oscuro. Pero luego, en el contacto orante con la Palabra, descubre que su Se\u00f1or fue el primero en luchar contra el poder de las tinieblas, y abri\u00f3 los ojos a sus disc\u00edpulos invit\u00e1ndolos a la vigilancia, prometiendo tambi\u00e9n el Esp\u00edritu, que infunde valent\u00eda en la lucha y fuerza en las tribulaciones. <br \/>El sacerdote santo siente que debe perseverar en la oraci\u00f3n, .aunque sea \u00e1rida y vac\u00eda, porque sabe que en ella recibe la fuerza del Esp\u00edritu, juntamente con su consuelo. \u00bfNo dicen los Hechos de los Ap\u00f3stoles que los As\u00ed cultiva la perseverancia, redescubriendo p\u00e1ginas de la antigua asc\u00e9tica, pensando en las numerosas personas que ven la fidelidad del sacerdote como punto de referencia para la suya, que resulta cada vez m\u00e1s dif\u00edcil. Por eso no experimenta amargura ni aflige a los dem\u00e1s con fil\u00edpicas y lamentaciones, consciente de que el mundo est\u00e1 firmemente en las manos de Dios, el cual est\u00e1 preparando algo nuevo. A \u00e9l, su humilde siervo, le toca anunciar la buena nueva de que Dios no abandona a su pueblo. <br \/>Presentadas as\u00ed las cosas, parecen f\u00e1ciles, incluso edificantes. Sin embargo, \u00a1cu\u00e1ntos esfuerzos ha tenido que hacer nuestro sacerdote santo!, \u00a1cu\u00e1ntas desilusiones ha sufrido!, \u00a1cu\u00e1ntas tristes sorpresas ha experimentado! Pero ha aprendido a quejarse m\u00e1s con el Se\u00f1or que con los fieles; ha agudizado su mirada para descubrir lo nuevo que est\u00e1 emergiendo; mira hacia otros lugares donde avanza el Evangelio; abre su coraz\u00f3n a los pobres del tercer mundo; considera con simpat\u00eda las iniciativas que tienen \u00e9xito, aunque no hayan sido obra suya. Se alegra al ver el bien que hacen los Movimientos, aunque no quiera sumarse a alguno de ellos. <br \/>No duda de sus responsabilidades de pastor y no deja de anunciar la verdad \u00edntegra, pero lo hace con caridad y delicadeza hacia las personas, sin blandir como un arma la verdad que lleva en la mano, consciente de que la primera verdad es la caridad que no acusa sino que invita a volver al Dios de la paz. <br \/>Con el paso de los a\u00f1os se da cuenta de que es m\u00e1s evang\u00e9lico anunciar la belleza y la grandeza del amor de Dios, que mortificar al hombre fr\u00e1gil. En eso le ayudan los santos pastores que, enamorados del Amor, supieron llevar hacia ese Amor a personas descarriadas por los caminos del mundo. <br \/>Se siente peque\u00f1o y grande, siervo y s\u00f3lo siervo, pero del Se\u00f1or de todo, al que todo vuelve. Peque\u00f1o y grande, anunciador de un mundo que no muere. Peque\u00f1o y grande, como Mar\u00eda que, con el paso de los a\u00f1os, se ha convertido para \u00e9l en \u00abvida, dulzura y esperanza\u00bb. <br \/>Repasando su vida, constata que el Se\u00f1or le ha cambiado el ideal de santidad a trav\u00e9s de transformaciones imprevistas en las ciencias, en la cultura y en la sociedad; transformaciones que han cambiado las preguntas de la gente y, en consecuencia, su propia posici\u00f3n.<br \/>No sabe si ha respondido a esas preguntas, pero sabe que se las ha tomado en serio. Ha constatado que tambi\u00e9n la gente le ha ense\u00f1ado muchas cosas, especialmente los que charlaban menos y quer\u00edan ser disc\u00edpulos m\u00e1s que maestros. <br \/>Se siente contento de haber mirado a sus superiores con respeto y a menudo tambi\u00e9n con amor, superando la tentaci\u00f3n de la contestaci\u00f3n o la adulaci\u00f3n. Comprende sus dificultades, aunque en su coraz\u00f3n quisiera que fueran m\u00e1s creativos. <br \/>No le importa no haber hecho carrera. Se r\u00ede del af\u00e1n de hacer carrera, consider\u00e1ndolo una forma de compensaci\u00f3n t\u00edpica, que se dio incluso entre los Ap\u00f3stoles. <br \/>Se alegra de haber cultivado la amistad con sus hermanos en el sacerdocio y con los que le brindaron su amistad. Y los encomienda al Esp\u00edritu que renueva la faz de la tierra, para que renueven el futuro. <br \/>Contemplando la sociedad, que sigue su camino, se admira de su extraordinaria capacidad de gestionar la complejidad, gracias al crecimiento de las competencias y de la organizaci\u00f3n. Pero se da cuenta de que el hombre es cada vez m\u00e1s fr\u00e1gil: \u00bfsin un fundamento y una meta lograr\u00e1 evitar que lo aplaste la obra de sus manos? <br \/>Teme por el futuro de los j\u00f3venes, pero les repite: \u00abNo teng\u00e1is miedo a Cristo\u00bb. Ve con claridad y gratitud infinita que \u00abtodo es gracia\u00bb, incluso el haber sido conservado en el santo servicio, y reza por quienes comenzaron con \u00e9l y no han continuado. <br \/>Se da cuenta de que ya todas sus reflexiones y oraciones son triangulares: Dios, \u00e9l y su gente. Dios y la gente han sido su vida. Un tr\u00edo ya indisoluble, incluso m\u00e1s all\u00e1 del tiempo. Ya s\u00f3lo espera que Dios lo acoja con su gente, para vivir siempre juntos. <\/p>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"right\">Piergiordano Cabra*Consultor de la Congregaci\u00f3n para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apost\u00f3lica.<br \/>26 de junio de 2009, L\u00b4OSSERVATORE ROMANO. <\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p><!--[if gte mso 9]><xml>  <w:WordDocument>   <w:View>Normal<\/w:View>   <w:Zoom>0<\/w:Zoom>   <w:HyphenationZone>21<\/w:HyphenationZone>   <w:PunctuationKerning\/>   <w:ValidateAgainstSchemas\/>   <w:SaveIfXMLInvalid>false<\/w:SaveIfXMLInvalid>   <w:IgnoreMixedContent>false<\/w:IgnoreMixedContent>   <w:AlwaysShowPlaceholderText>false<\/w:AlwaysShowPlaceholderText>   <w:Compatibility>    <w:BreakWrappedTables\/>    <w:SnapToGridInCell\/>    <w:WrapTextWithPunct\/>    <w:UseAsianBreakRules\/>    <w:DontGrowAutofit\/>   <\/w:Compatibility>   <w:BrowserLevel>MicrosoftInternetExplorer4<\/w:BrowserLevel>  <\/w:WordDocument> <\/xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml>  <w:LatentStyles DefLockedState=\"false\" LatentStyleCount=\"156\">  <\/w:LatentStyles> <\/xml><![endif]--> <!--  \/* Style Definitions *\/  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal \t{mso-style-parent:\"\"; \tmargin:0cm; \tmargin-bottom:.0001pt; \tmso-pagination:widow-orphan; \tfont-size:12.0pt; \tfont-family:\"Times New Roman\"; \tmso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";} @page Section1 \t{size:612.0pt 792.0pt; \tmargin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; \tmso-header-margin:36.0pt; \tmso-footer-margin:36.0pt; \tmso-paper-source:0;} div.Section1 \t{page:Section1;} --> <!--[if gte mso 10]> \n\n<style>  \/* Style Definitions *\/  table.MsoNormalTable \t{mso-style-name:\"Tabla normal\"; \tmso-tstyle-rowband-size:0; \tmso-tstyle-colband-size:0; \tmso-style-noshow:yes; \tmso-style-parent:\"\"; \tmso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; \tmso-para-margin:0cm; \tmso-para-margin-bottom:.0001pt; \tmso-pagination:widow-orphan; \tfont-size:10.0pt; \tfont-family:\"Times New Roman\"; \tmso-ansi-language:#0400; \tmso-fareast-language:#0400; \tmso-bidi-language:#0400;} <\/style>\n\n <![endif]--><em>Estas reflexiones han iluminado la jornada del Presbiterio el d\u00eda 03 de noviembre de 2009, realizado en Casa de Itat\u00ed, Parroquia Nuestra Se\u00f1ora de Merced, Avellaneda.<br \/>Su contenido es un catalizador de la santidad (del servicio) de muchos de nuestros sacerdotes: la vida del presb\u00edtero tiene una referencia triangular; Dios, El y su gente. Dios y la gente son su vida. Un tr\u00edo indisoluble incluso m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, donde el sacerdote santo espera que Dios lo acoja con su gente, para vivir siempre juntos<\/em><\/p>\n<div align=\"center\">\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-225","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latest-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/225","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=225"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/225\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=225"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=225"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=225"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}