{"id":5651,"date":"2020-08-06T13:34:48","date_gmt":"2020-08-06T16:34:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/?p=5651"},"modified":"2020-08-06T13:35:25","modified_gmt":"2020-08-06T16:35:25","slug":"meditaciones-pastorales-en-torno-a-la-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/meditaciones-pastorales-en-torno-a-la-pandemia\/","title":{"rendered":"Meditaciones Pastorales en torno a la pandemia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A mediados de marzo de este a\u00f1o, comenzando con la actividad pastoral programada en el marco del A\u00f1o Mariano Nacional, fuimos sorprendidos por una desconocida enfermedad, que en pocas semanas se transform\u00f3 en Pandemia, y que hoy, pasados aproximadamente cinco meses, todav\u00eda nos mantiene en vilo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Progresiva y r\u00e1pidamente se suspendieron las clases, las actividades masivas, las reuniones m\u00e1s peque\u00f1as, la circulaci\u00f3n libre y espont\u00e1nea. Luego el cierre incluy\u00f3 los actos religiosos con presencia de fieles, y la actividad pastoral convencional se vio disminuida y afectada radicalmente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Aprendimos cosas nuevas y debimos ajustar conductas que se practicaban, pero de un modo m\u00e1s estricto. Empezamos a usar barbijo, tuvimos que mejorar las medidas de higiene, usar elementos de desinfecci\u00f3n m\u00e1s seguido, tramitar permisos de circulaci\u00f3n para las cosas esenciales y realizar otras tantas acciones inesperadas. La vida cotidiana hab\u00eda cambiado para todos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>MIEDO, CANSANCIO E INCERTIDUMBRE<\/strong><\/span><br \/><span style=\"color: #000000;\">Los medios de comunicaci\u00f3n y, en especial, las redes sociales, de protagonismo creciente en los \u00faltimos a\u00f1os, se transformaron en una especie de \u201cplaza p\u00fablica\u201d, donde cada uno hac\u00eda sentir su preocupaci\u00f3n, su bronca, su malestar, su optimismo, o simplemente su opini\u00f3n en torno a la situaci\u00f3n. El confinamiento hab\u00eda producido un brusco descenso de la circulaci\u00f3n p\u00fablica, y estos espacios virtuales proporcionaron un \u00e1mbito de expresi\u00f3n y desahogo para muchos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Un sentimiento que apareci\u00f3 imperceptiblemente, y a\u00fan hoy est\u00e1 vigente es el miedo. Miedo a la enfermedad, miedo a la muerte, miedo a quedarse s\u00f3lo durante el tratamiento, en el caso de caer enfermo. Tambi\u00e9n hay que hablar de cierto miedo o aprehensi\u00f3n a los dem\u00e1s, al contagio, a eventuales portadores del virus debido a su condici\u00f3n o a su trabajo, y a otros potenciales factores de riesgo para la propia vida. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">No menos intensa fue la inquietud por la situaci\u00f3n econ\u00f3mica. A una \u00e9poca de crisis se sumaba ahora un elemento suplementario y grave, generando grandes padecimientos entre diferentes niveles sociales. Al disminuir abruptamente la actividad laboral, familias enteras, especialmente de sectores vulnerables, quedaron de un d\u00eda para otro sin la posibilidad de contar con el ingreso indispensable para la vida. Sin dudas que el impacto mayor fue entre los m\u00e1s pobres. Llegamos as\u00ed a la combinaci\u00f3n perfecta entre crisis de salud y crisis de subsistencia. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El estado asumi\u00f3, en proporciones aceptables, el papel que le cabe en este tipo de circunstancias, y hay que reconocer que mediante un esfuerzo coordinado, con avances y retrocesos, trat\u00f3 de acompa\u00f1ar las situaciones y de resolver problemas, desde sus diferentes niveles o estamentos, es decir, tanto a nivel nacional como provincial y local. Se trat\u00f3 de ganar tiempo, para mejorar un sistema de salud insuficiente, y de ayudar con subsidios a las familias y empresas que quedaron sin ingresos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A la inquietud y a la bronca se asoci\u00f3 r\u00e1pidamente la incertidumbre, que est\u00e1 emparentada con el miedo, con el temor profundo. La incertidumbre se relaciona con la imposibilidad de hacer previsiones ciertas o m\u00e1s o menos firmes para el futuro. Hay noticias sobre avances en torno a la vacuna y sobre algunos medicamentos que parecen prometer una cura, pero nada firme y concreto por el momento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El panorama sanitario, la angustia econ\u00f3mica y el impacto en la estructura ps\u00edquico-emocional-espiritual de la gente, de las familias y de los grupos m\u00e1s grandes nos fue colocando en una posici\u00f3n muy compleja y dif\u00edcil. Diferentes ensayos se han procurado, con mayor o menor \u00e9xito. Lo cierto es que la situaci\u00f3n se prolonga, y no se ve la luz al final de esta niebla oscura que ha envuelto a la humanidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pese a este cuadro dif\u00edcil, no todo es dolor y desaz\u00f3n en la pandemia. Hemos visto y podemos contar testimonios heroicos de agentes de la salud, de agentes de seguridad, de voluntarios. Mucha gente trat\u00f3 de compartir lo que sab\u00eda. Tambi\u00e9n los distintos credos se sumaron a la movida solidaria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La Iglesia, con diferentes iniciativas, trat\u00f3 de estar cerca de la gente, y animar la esperanza de los deca\u00eddos. Sin dudas, la figura del Papa Francisco, en su solitaria caminata en la lluviosa noche de finales de marzo en Roma, fue la expresi\u00f3n m\u00e1s contundente del sufrimiento y, al mismo tiempo, de la dignidad y fortaleza del ser humano que conf\u00eda en Dios (cf. Francisco, Plaza de San Pedro, 27 de Marzo de 2020).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>INTERROGANTES DESDE UNA VISI\u00d3N CREYENTE<\/strong><br \/>Habitualmente, a los seres humanos nos interesa conocer las causas de las cosas que pasan y que nos pasan. La cuesti\u00f3n de la pandemia, tan decisiva por su incidencia en nuestra vida, ha abierto las puertas a diferentes tipos de especulaciones. No voy a entrar en la descripci\u00f3n y el an\u00e1lisis de las diferentes interpretaciones del origen del COVID- 19. Existen explicaciones de distinto calibre, que van desde las visiones m\u00e1s simplistas a las m\u00e1s sofisticadas propuestas de car\u00e1cter apocal\u00edptico. La informaci\u00f3n insuficiente, y la novedad del flagelo, recomiendan una posici\u00f3n de prudencia en lo que se refiere a las causas de esta enfermedad. El tiempo ir\u00e1 dilucidando un poco m\u00e1s un cuadro que por ahora no permite alcanzar certezas claras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed podemos coincidir en que el virus, con su desarrollo exponencial y letal, nos habla de movimientos desconocidos del planeta, que todav\u00eda estamos lejos de descifrar y domesticar. La humanidad, una vez m\u00e1s llega, empujada por una enfermedad masiva, a la conciencia de sus l\u00edmites, alcanzando las fronteras de la existencia donde aparece una de las preguntas m\u00e1s decisivas y dif\u00edciles de responder: \u00bfPor qu\u00e9 nos pasa esto? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el origen del sufrimiento inocente? \u00bfQu\u00e9 hay con la muerte, y m\u00e1s all\u00e1 de ella? Llegados a ese punto, como tantas veces, nos quedamos sin palabras, en silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos sabemos que cuando atravesamos una situaci\u00f3n de dolor, las explicaciones m\u00e1s sofisticadas no son bienvenidas. Se lo hace saber Job a sus amigos (Job 9,1ss; 16,1ss). \u00c9l se sabe inocente y afirma con convicci\u00f3n su rectitud. Sus amigos tratan de consolarlo y, en el af\u00e1n de ofrecer argumentaciones coherentes, sostienen que alguna cosa mala tiene que haber realizado. Job insiste en su inocencia y lo desaf\u00eda a Dios, quien despu\u00e9s de los largos discursos del protagonista, decide hablarle desde la tormenta (Job 38,1ss). No le explica lo que sucede. Le muestra, solamente, que todo est\u00e1 en sus manos. Pero hay que reconocer que Job, con su oraci\u00f3n y su lamento, logra que Dios le hable, y eso ya es un don inmerecido que calma su ansiedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ALGUNAS CONSIDERACIONES EN TORNO AL DOLOR Y AL MISTERIO DEL MAL<\/strong><br \/>M\u00e1s o menos en estas condiciones estamos en la teolog\u00eda cristiana frente al misterio del dolor. Hay algunas cosas que se pueden explicar. En primer lugar, es necesario decir que la vida, la naturaleza, tal cual la conocemos, es maravillosa, pero parece tener l\u00edmites y cierta l\u00f3gica que no terminamos de comprender, a\u00fan con el avance de las ciencias. La vida de una especie depende de la depredaci\u00f3n de otra. Un ser vivo se alimenta de otro ser vivo. La vida tiene un extra\u00f1o equilibrio. Tambi\u00e9n un ciclo, y la muerte o desintegraci\u00f3n es indefectible (cf. Gen 3,19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dato que aporta la fe cristiana, y que es decisivo para una comprensi\u00f3n diferente de situaciones como la actual es la trascendencia. La trascendencia entendida aqu\u00ed en una versi\u00f3n m\u00e1s amplia y definitiva. Si la vida es solamente lo que podemos captar y seguir por los sentidos o los sofisticados objetos que los alargan, tarde o temprano tiene un final, tiene un l\u00edmite, tiene un defecto. Si la vida se reduce a la materialidad, estamos en un camino sin salida. Si, en cambio, la vida es algo m\u00e1s que aquello que captamos o logramos encuadrar con nuestros sentidos y nuestra raz\u00f3n, entonces hay posibilidades de seguir ensayando alguna palabra m\u00e1s, que nos renueve en la espera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta l\u00ednea se inscribe la fe cristiana, que en Cristo Resucitado vislumbra la posibilidad de un \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d de la realidad material, de un \u201crenacer\u201d de las cenizas, si seguimos literalmente el sentido del verbo \u201cresucitar\u201d. Aqu\u00ed habr\u00eda que se\u00f1alar una sutil diferencia entre el verbo \u201ccrear\u201d, que ser\u00eda hacer algo a partir de la nada. Solo Dios, sea cual fuere el nombre que le demos, de acuerdo a la cultura, puede ser sujeto de este verbo. Con resucitar pasa algo parecido, con la diferencia que se trata de algo in\u00e9dito, que consiste en hacer algo desde las \u201ccenizas\u201d. Hay un hilo invisible, muy fino, pero real, que une la vida material con la vida trascendente en la acci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n. Las cenizas tienen que ver con la radical conciencia de la nada y, al mismo tiempo, la confianza en Alguien que puede hacer algo, a pesar de los pron\u00f3sticos. Es una entrega de algo insignificante, casi miserable, pero que acompa\u00f1ado de la confianza en el soplo vital del Esp\u00edritu, abre el camino al milagro. Y es, precisamente en esta l\u00f3gica de la ofrenda pobre y la confianza humilde donde se apoya la expectativa de una vida diferente, en continuidad con la anterior, pero m\u00e1s plena y definitiva. Los textos del evangelio que nos hablan de la resurrecci\u00f3n, insin\u00faan una continuidad entre el crucificado y el resucitado (Ver especialmente Jn 20,24-29; en Ap 5,6, al referirse a Cristo Resucitado, se utiliza una imagen muy elocuente: \u201cJes\u00fas es el Cordero como degollado\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas estas cosas podr\u00edan ser calificadas de sofismas y extra\u00f1os razonamientos. Y es posible que haya gente que lo piense. Respetando profundamente esa opci\u00f3n, pero con convicci\u00f3n adhiero a la apuesta creyente, para quien existe una sola persona que hizo ese camino, y volvi\u00f3 para mostrarnos que es posible comprender la existencia desde esta perspectiva tan particular: esa persona es Jes\u00fas de Nazareth, el Hijo de Dios Vivo. \u00c9l hizo el camino hacia las sombras y atravesando los umbrales de la muerte, abri\u00f3 las puertas para que toda limitaci\u00f3n y toda corrupci\u00f3n sean superadas (cf. Mc 16,6; 1 Cor 15,1ss).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso afirmar, seg\u00fan mi opini\u00f3n, que en esta dif\u00edcil experiencia de afrontar el COVID \u2013 19, hay cosas que se pueden hacer y decir a un cierto nivel horizontal. Por ejemplo, es evidente que la humanidad est\u00e1 recibiendo, que estamos recibiendo, una dura lecci\u00f3n de humildad y aceptaci\u00f3n de la realidad. Algo similar se puede decir del respeto por la naturaleza, a la vida en todo su dinamismo. Lejos estamos de disponer a nuestro antojo de los dem\u00e1s seres vivientes y de las cosas con las que compartimos el planeta. Tambi\u00e9n la solidaridad, con sus vaivenes, no deja de ser el resultado de un aprendizaje. Pero hasta aqu\u00ed llegamos. Si no creemos en una vida trascendente, si no apostamos a una visi\u00f3n que incluya algo superador, no ser\u00e1 f\u00e1cil afrontar esta pandemia o cualquier otro mal que se interponga en nuestro camino. M\u00e1s todav\u00eda, no sabr\u00eda decir de qu\u00e9 fuente podremos sacar las fuerzas cuando el desgaste del camino haga sentir su rigor sobre nosotros\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ALGUNOS COMENTARIOS PASTORALES<\/strong><br \/>El punto focal de estas meditaciones est\u00e1 constituido por la cuesti\u00f3n pastoral, es decir, c\u00f3mo nos afecta todo esto a nuestra condici\u00f3n de Iglesia, a qu\u00e9 nos llama, cu\u00e1l puede ser nuestra reacci\u00f3n. Quiz\u00e1 algunos, al leer preguntas de este tipo, piensen interiormente: \u201csi no sabemos qu\u00e9 hacer nosotros, qu\u00e9 vamos a pensar en la pastoral\u201d. Y, por un lado es cierto. Pero por otro, no nos podemos conformar con una posici\u00f3n pasiva, cuando el n\u00facleo m\u00e1s hondo de la fe se debiera manifestar en circunstancias como estas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por mi parte, no pretendo dar orientaciones, l\u00edneas de acci\u00f3n. Simplemente compartir con ustedes algunas cosas que podemos aprovechar de la experiencia, y otras sugerencias que tendremos que seguir pensando juntos, de un modo sinodal. Les propongo el movimiento y la acci\u00f3n, al estancamiento y la resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un lado, toda esta experiencia humana de aceptaci\u00f3n de la realidad, de reconocimiento de los l\u00edmites, de la l\u00f3gica de la naturaleza, de humildad frente a los acontecimientos de la historia nos viene muy bien para asumir nuestra condici\u00f3n. En esta l\u00ednea estuvimos trabajando \u00faltimamente con ciclos de conferencias referidas a \u201cLaudato Si\u2019\u201d y \u201cQuerida Amazonia\u201d, que no hacen otra cosa que anticiparnos ciertas cosas que est\u00e1n pasando y ayudarnos a pensar en su superaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asociado a este respeto por la realidad, aparece el cuidado de la propia salud, el cuidado de los cercanos, el cuidado de los dem\u00e1s. No usar las medidas de prevenci\u00f3n deviene en una falta de respeto por la vida y por los hermanos, aunque a nosotros no nos interese. Adem\u00e1s, intuyo que cierto desprecio por la vida en algunas franjas de la realidad, la arbitrariedad con que se decide si hay o no vida en ciertas circunstancias, especialmente aquellas donde la vida m\u00e1s fr\u00e1gil y vulnerable, lamentablemente nos ha mal dispuesto y nos ha encontrado mal parados, para responder con la sabidur\u00eda y el compromiso que suponen el cuidado de la vida en su conjunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro aspecto que nos conviene considerar y fortalecer es la solidaridad y la compasi\u00f3n con quienes m\u00e1s sufren, con quienes no encuentran un camino de salida a la encrucijada enfermedad o hambre. No es un debate te\u00f3rico el que estamos desarrollando. \u00c9ste es un drama que como cristianos lo tenemos que gestionar y en el cual tenemos que involucrarnos. En coyunturas como \u00e9stas, la tan repetida \u201copci\u00f3n por los pobres\u201d alcanza para los cristianos su verdadero sentido. Esta opci\u00f3n lleva incluido cierto riesgo, que honestamente tenemos que considerar. En tiempos de peste y males de estas caracter\u00edsticas, muchas personas han alcanzado la santidad, arriesgando su vida y siendo atravesados por la misma enfermedad que combat\u00edan. Siento que viene a colaci\u00f3n una severa afirmaci\u00f3n de la carta a los Hebreos, en torno a este punto: \u201cPorque todav\u00eda, en vuestra lucha contra el pecado, no hab\u00e9is resistido hasta el punto de derramar sangre\u201d (Heb 12,2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un terreno m\u00e1s operativo, dos cosas que en estas \u00faltimas d\u00e9cadas nos han costado mucho organizar a nivel pastoral, y que hoy, casi sin darnos cuenta se fueron asociando para ayudarnos y sostenernos son: el uso de los medios de comunicaci\u00f3n y la formaci\u00f3n. Es impresionante notar como se ha desplegado, con gran creatividad, la oraci\u00f3n y la vida sacramental por internet. Por otro lado, no alcanza el tiempo para anotarse en tantos cursos que \u201con line\u201d se proponen. Dos \u00e1reas estrat\u00e9gicas de los tiempos que vivimos, dif\u00edciles de abordar poco tiempo atr\u00e1s, parece que hoy se tornan m\u00e1s accesibles. Por favor, no perdamos de vista esto. No abandonemos el aprendizaje que estamos realizando. En fin, hay dos \u00e1mbitos que, con o sin pandemia, ya no podemos abandonar: la comunicaci\u00f3n y la formaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, no quiero dejar de valorar la versatilidad y la creatividad, y al mismo tiempo, el respeto por la celebraci\u00f3n lit\u00fargica y sus formas. Sacerdotes, consagrados y laicos han sido intuitivos y cuidadosos en la administraci\u00f3n de los santos misterios. Han aparecido muchas formas de hacer presente a Dios en nuestras vidas. Algunos podr\u00e1n estar molestos porque vamos lento con la apertura de los templos u otras cosas. Otros estar\u00e1n preocupados leg\u00edtimamente por la apertura de los mismos y sus riesgos. No es f\u00e1cil para nadie tomar decisiones en este tiempo. Tengo que decir, seg\u00fan mi punto de vista que los fieles en general, salvo rar\u00edsimas excepciones, han tratado de mantener la serenidad, han hecho cosas simples y muy lindas y han manifestado una fe y un sentido com\u00fan poco frecuentes. Por eso, pidamos el don de la paciencia, seg\u00fan el consejo del ap\u00f3stol: \u201c\u2026la tribulaci\u00f3n engendra la paciencia, la paciencia la virtud probada, la virtud probada, esperanza\u201d (Rom 5,3-4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de la incertidumbre, algunas cosas m\u00e1s claras el Se\u00f1or nos ha confiado. El futuro lo dejamos en las manos de Dios, y trataremos de seguir adecu\u00e1ndonos a la realidad que nos toque, confiando en su acci\u00f3n silenciosa pero cierta en cada uno y en la comunidad. Por mi parte, insisto en que cultivemos mucho la paciencia. Es preferible privilegiar el cuidado de la vida que arriesgar por ansiedades propias o ajenas. Paciencia y sentido com\u00fan. Dos criterios pastorales siempre decisivos, pero m\u00e1s que nunca en tiempos dif\u00edciles. Y un poquito de buen humor. A pesar de que los tiempos sean dif\u00edciles, no podemos perder este aspecto que suaviza cualquier conflicto y aspereza (GE 122.126).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todo lo que incluye el ser cristiano, lo que no podemos olvidar es la atenci\u00f3n a los pobres y postergados, a los que en este tiempo est\u00e1n sufriendo en el cuerpo o en el esp\u00edritu, a quienes se sienten solos. Podemos hacer m\u00e1s o menos cosas pastorales, pero el cuidado de los m\u00e1s d\u00e9biles no lo podemos olvidar, seg\u00fan nos advierte Pablo en carta a los G\u00e1latas: \u201csolo nos pidieron que no nos olvid\u00e1ramos de los pobres\u2026\u201d (Ga 2,10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PERSPECTIVAS<\/strong><br \/>Para concluir, plenamente consciente de la insuficiencia de estas reflexiones, pero que contienen el prop\u00f3sito de suscitar la meditaci\u00f3n y el di\u00e1logo entre nosotros, creo conveniente proponer un mensaje m\u00e1s concreto a la iglesia diocesana y otro m\u00e1s amplio, que nos incluya a todos:<br \/>Para quienes formamos y nos sentimos parte de la Iglesia, estas meditaciones no tienen otra finalidad que afirmar que la acci\u00f3n pastoral sigue vigente. Tenemos las prioridades pastorales diocesanas que han quedado moment\u00e1neamente en un segundo plano, y que tendremos que revisar en alg\u00fan momento. Pero la pastoral no se detiene. Y la realidad nos marca la cancha en ese sentido. La situaci\u00f3n generada por la pandemia y otros graves problemas asociados a la misma son el cauce por donde tiene que transitar la acci\u00f3n pastoral en este tiempo, que es b\u00fasqueda, creatividad, ingenio. Tambi\u00e9n discernimiento y confianza en la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. La pandemia no detiene la pastoral. Nos desaf\u00eda a vivirla de un modo adecuado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A toda la comunidad del norte santafesino, con profundo respeto y valoraci\u00f3n de su reacci\u00f3n ante las dificultades, les quiero decir que no somos superh\u00e9roes ni gente distinta. Todos sufrimos de un modo parecido el miedo, el cansancio, la incertidumbre. No tenemos respuestas para muchas de las cosas que nos pasan y las queremos buscar juntos. Solo una cosa quisiera recomendarles: no descartemos \u201ca priori\u201d, es decir, por presupuestos previos, por prejuicios, por visiones \u201cprestadas\u201d, el aporte de la espiritualidad, cualquiera sea la fuente, para la superaci\u00f3n de la Pandemia y otros males. La religi\u00f3n, y la Iglesia como parte de este \u00e1mbito, no tienen otra misi\u00f3n que recordarnos que \u201cel hombre es m\u00e1s que el hombre\u201d, o para decirlo de otra forma, m\u00e1s sencilla y cordial: \u201cLa humanidad siempre puede dar un poquito m\u00e1s, y all\u00ed est\u00e1 el secreto de la vida en plenitud\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que Mar\u00eda Sant\u00edsima, la Virgen Morena del Valle, en este a\u00f1o mariano que estamos recorriendo a pesar de todo, nos anime y sostenga en nuestras luchas y nos disponga a recibir a Jesucristo como salvador y redentor de nuestras vidas, fuente de consuelo y esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sede Episcopal de Reconquista, jueves 6 de agosto del A\u00f1o del Se\u00f1or 2020, fiesta de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p><strong>+ Mons. \u00c1ngel Jos\u00e9 Mac\u00edn<\/strong><br \/><strong>\u00a0 \u00a0Obispo de Reconquista<\/strong><\/p>\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>A mediados de marzo de este a\u00f1o, comenzando con la actividad pastoral programada en el marco del A\u00f1o Mariano Nacional, fuimos sorprendidos por una desconocida <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/meditaciones-pastorales-en-torno-a-la-pandemia\/\" title=\"Meditaciones Pastorales en torno a la pandemia\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":5094,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6,28],"tags":[],"class_list":["post-5651","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news","category-latest-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5651","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5651"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5651\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5658,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5651\/revisions\/5658"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5094"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5651"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5651"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5651"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}