{"id":6079,"date":"2021-02-05T09:22:44","date_gmt":"2021-02-05T12:22:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/?p=6079"},"modified":"2021-02-12T11:57:11","modified_gmt":"2021-02-12T14:57:11","slug":"xxix-jornada-mundial-del-enfermo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/xxix-jornada-mundial-del-enfermo\/","title":{"rendered":"XXIX JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El Papa Francisco ha dado a conocer su mensaje con motivo de la 29\u00b0 Jornada Mundial del Enfermo que se celebrar\u00e1 el pr\u00f3ximo 11 de febrero, memoria de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda de Lourdes, cuyo tema <strong>\u201cUno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos (Mt 23,8). La relaci\u00f3n de confianza, fundamento del cuidado del enfermo\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos el texto completo del mensaje del Santo Padre Francisco.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b><i>Uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos (Mt 23,8).La relaci\u00f3n de confianza, fundamento del cuidado del enfermo<\/i><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La celebraci\u00f3n de la 29.<sup>a<\/sup> Jornada Mundial del Enfermo, que tendr\u00e1 lugar el 11 de febrero de 2021, memoria de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda de Lourdes, es un momento propicio para brindar una atenci\u00f3n especial a las personas enfermas y a quienes cuidan de ellas, tanto en los lugares destinados a su asistencia como en el seno de las familias y las comunidades. Pienso, en particular, en quienes sufren en todo el mundo los efectos de la pandemia del coronavirus. A todos, especialmente a los m\u00e1s pobres y marginados, les expreso mi cercan\u00eda espiritual, al mismo tiempo que les aseguro la solicitud y el afecto de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tema de esta Jornada se inspira en el pasaje evang\u00e9lico en el que Jes\u00fas critica la hipocres\u00eda de quienes dicen, pero no hacen (cf. <i>Mt<\/i> 23,1-12). Cuando la fe se limita a ejercicios verbales est\u00e9riles, sin involucrarse en la historia y las necesidades del pr\u00f3jimo, la coherencia entre el credo profesado y la vida real se debilita. El riesgo es grave; por este motivo, Jes\u00fas usa expresiones fuertes, para advertirnos del peligro de caer en la idolatr\u00eda de nosotros mismos, y afirma: \u00ab<i>Uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos<\/i>\u00bb (v. 8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cr\u00edtica que Jes\u00fas dirige a quienes \u00abdicen, pero no hacen\u00bb (v. 3) es beneficiosa, siempre y para todos, porque nadie es inmune al mal de la hipocres\u00eda, un mal muy grave, cuyo efecto es impedirnos florecer como hijos del \u00fanico Padre, llamados a vivir una fraternidad universal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la condici\u00f3n de necesidad de un hermano o una hermana, Jes\u00fas nos muestra un modelo de comportamiento totalmente opuesto a la hipocres\u00eda. Propone detenerse, escuchar, establecer una relaci\u00f3n directa y personal con el otro, sentir empat\u00eda y conmoci\u00f3n por \u00e9l o por ella, dejarse involucrar en su sufrimiento hasta llegar a hacerse cargo de \u00e9l por medio del servicio (cf. <i>Lc<\/i>10,30-35).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La experiencia de la enfermedad hace que sintamos nuestra propia vulnerabilidad y, al mismo tiempo, la necesidad innata del otro. Nuestra condici\u00f3n de criaturas se vuelve a\u00fan m\u00e1s n\u00edtida y experimentamos de modo evidente nuestra dependencia de Dios. Efectivamente, cuando estamos enfermos, la incertidumbre, el temor y a veces la consternaci\u00f3n, se apoderan de la mente y del coraz\u00f3n; nos encontramos en una situaci\u00f3n de impotencia, porque nuestra salud no depende de nuestras capacidades o de que nos \u201cangustiemos\u201d (cf. <i>Mt<\/i> 6,27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La enfermedad impone una pregunta por el sentido, que en la fe se dirige a Dios; una pregunta que busca un nuevo significado y una nueva direcci\u00f3n para la existencia, y que a veces puede ser que no encuentre una respuesta inmediata. Nuestros mismos amigos y familiares no siempre pueden ayudarnos en esta b\u00fasqueda trabajosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A este respecto, la figura b\u00edblica de Job es emblem\u00e1tica. Su mujer y sus amigos no son capaces de acompa\u00f1arlo en su desventura, es m\u00e1s, lo acusan aumentando en \u00e9l la soledad y el desconcierto. Job cae en un estado de abandono e incomprensi\u00f3n. Pero precisamente por medio de esta extrema fragilidad, rechazando toda hipocres\u00eda y eligiendo el camino de la sinceridad con Dios y con los dem\u00e1s, hace llegar su grito insistente a Dios, que al final responde, abri\u00e9ndole un nuevo horizonte. Le confirma que su sufrimiento no es una condena o un castigo, tampoco es un estado de lejan\u00eda de Dios o un signo de su indiferencia. As\u00ed, del coraz\u00f3n herido y sanado de Job, brota esa conmovida declaraci\u00f3n al Se\u00f1or, que resuena con energ\u00eda: \u00abTe conoc\u00eda s\u00f3lo de o\u00eddas, pero ahora te han visto mis ojos\u00bb (42,5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La enfermedad siempre tiene un rostro, incluso m\u00e1s de uno: tiene el rostro de cada enfermo y enferma, tambi\u00e9n de quienes se sienten ignorados, excluidos, v\u00edctimas de injusticias sociales que niegan sus derechos fundamentales (cf. Carta enc.<i>Fratelli tutti<\/i>, 22). La pandemia actual ha sacado a la luz numerosas insuficiencias de los sistemas sanitarios y carencias en la atenci\u00f3n de las personas enfermas. Los ancianos, los m\u00e1s d\u00e9biles y vulnerables no siempre tienen garantizado el acceso a los tratamientos, y no siempre es de manera equitativa. Esto depende de las decisiones pol\u00edticas, del modo de administrar los recursos y del compromiso de quienes ocupan cargos de responsabilidad. Invertir recursos en el cuidado y la atenci\u00f3n a las personas enfermas es una prioridad vinculada a un principio: la salud es un bien com\u00fan primario. Al mismo tiempo, la pandemia ha puesto tambi\u00e9n de relieve la entrega y la generosidad de agentes sanitarios, voluntarios, trabajadores y trabajadoras, sacerdotes, religiosos y religiosas que, con profesionalidad, abnegaci\u00f3n, sentido de responsabilidad y amor al pr\u00f3jimo han ayudado, cuidado, consolado y servido a tantos enfermos y a sus familiares. Una multitud silenciosa de hombres y mujeres que han decidido mirar esos rostros, haci\u00e9ndose cargo de las heridas de los pacientes, que sent\u00edan pr\u00f3jimos por el hecho de pertenecer a la misma familia humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cercan\u00eda, de hecho, es un b\u00e1lsamo muy valioso, que brinda apoyo y consuelo a quien sufre en la enfermedad. Como cristianos, vivimos la projimidad como expresi\u00f3n del amor de Jesucristo, <i>el buen Samaritano, <\/i>que con compasi\u00f3n se ha hecho cercano a todo ser humano, herido por el pecado. Unidos a \u00c9l por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, estamos llamados a ser misericordiosos como el Padre y a amar, en particular, a los hermanos enfermos, d\u00e9biles y que sufren (cf. <i>Jn<\/i> 13,34-35). Y vivimos esta cercan\u00eda, no s\u00f3lo de manera personal, sino tambi\u00e9n de forma comunitaria: en efecto, el amor fraterno en Cristo genera una comunidad capaz de sanar, que no abandona a nadie, que incluye y acoge sobre todo a los m\u00e1s fr\u00e1giles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A este respecto, deseo recordar la importancia de la solidaridad fraterna, que se expresa de modo concreto en el servicio y que puede asumir formas muy diferentes, todas orientadas a sostener al pr\u00f3jimo. \u00abServir significa cuidar a los fr\u00e1giles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo\u00bb (<i>Homil\u00eda en La Habana<\/i>, 20 septiembre 2015). En este compromiso cada uno es capaz de \u00abdejar de lado sus b\u00fasquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los m\u00e1s fr\u00e1giles. [\u2026] El servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la \u201cpadece\u201d y busca la promoci\u00f3n del hermano. Por eso nunca el servicio es ideol\u00f3gico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas\u00bb (<i>ib\u00edd<\/i>.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para que haya una buena terapia, es decisivo el aspecto relacional, mediante el que se puede adoptar un enfoque hol\u00edstico hacia la persona enferma. Dar valor a este aspecto tambi\u00e9n ayuda a los m\u00e9dicos, los enfermeros, los profesionales y los voluntarios a hacerse cargo de aquellos que sufren para acompa\u00f1arles en un camino de curaci\u00f3n, gracias a una relaci\u00f3n interpersonal de confianza (cf. <i>Nueva Carta de los agentes sanitarios<\/i> [2016], 4). Se trata, por lo tanto, de establecer un pacto entre los necesitados de cuidados y quienes los cuidan; un pacto basado en la confianza y el respeto mutuos, en la sinceridad, en la disponibilidad, para superar toda barrera defensiva, poner en el centro la dignidad del enfermo, tutelar la profesionalidad de los agentes sanitarios y mantener una buena relaci\u00f3n con las familias de los pacientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Precisamente esta relaci\u00f3n con la persona enferma encuentra una fuente inagotable de motivaci\u00f3n y de fuerza en la <i>caridad de Cristo<\/i>, como demuestra el testimonio milenario de hombres y mujeres que se han santificado sirviendo a los enfermos. En efecto, del misterio de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo brota el amor que puede dar un sentido pleno tanto a la condici\u00f3n del paciente como a la de quien cuida de \u00e9l. El Evangelio lo testimonia muchas veces, mostrando que las curaciones que hac\u00eda Jes\u00fas nunca son gestos m\u00e1gicos, sino que siempre son fruto de un <i>encuentro, de una relaci\u00f3n interpersonal<\/i>, en la que al don de Dios que ofrece Jes\u00fas le corresponde la fe de quien lo acoge, como resume la palabra que Jes\u00fas repite a menudo: \u201cTu fe te ha salvado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queridos hermanos y hermanas: El mandamiento del amor, que Jes\u00fas dej\u00f3 a sus disc\u00edpulos, tambi\u00e9n encuentra una realizaci\u00f3n concreta en la relaci\u00f3n con los enfermos. Una sociedad es tanto m\u00e1s humana cuanto m\u00e1s sabe cuidar a sus miembros fr\u00e1giles y que m\u00e1s sufren, y sabe hacerlo con eficiencia animada por el amor fraterno. Caminemos hacia esta meta, procurando que nadie se quede solo, que nadie se sienta excluido ni abandonado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le encomiendo a Mar\u00eda, Madre de misericordia y Salud de los enfermos, todas las personas enfermas, los agentes sanitarios y quienes se prodigan al lado de los que sufren. Que Ella, desde la Gruta de Lourdes y desde los innumerables santuarios que se le han dedicado en todo el mundo, sostenga nuestra fe y nuestra esperanza, y nos ayude a cuidarnos unos a otros con amor fraterno. A todos y cada uno les imparto de coraz\u00f3n mi bendici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 20 de diciembre de 2020, cuarto domingo de Adviento.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">FRANCISCO<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>El Papa Francisco ha dado a conocer su mensaje con motivo de la 29\u00b0 Jornada Mundial del Enfermo que se celebrar\u00e1 el pr\u00f3ximo 11 de <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/xxix-jornada-mundial-del-enfermo\/\" title=\"XXIX JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":2,"featured_media":5045,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6,28],"tags":[],"class_list":["post-6079","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news","category-latest-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6079","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6079"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6079\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6111,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6079\/revisions\/6111"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6079"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6079"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6079"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}