{"id":690,"date":"2012-05-17T11:43:27","date_gmt":"2012-05-17T11:43:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/mensaje-del-santo-padre-benedicto-xvi-para-la-46o-jornada-mundial-de-las-comunicaciones-sociales\/"},"modified":"2012-05-17T11:43:27","modified_gmt":"2012-05-17T11:43:27","slug":"mensaje-del-santo-padre-benedicto-xvi-para-la-46o-jornada-mundial-de-las-comunicaciones-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/mensaje-del-santo-padre-benedicto-xvi-para-la-46o-jornada-mundial-de-las-comunicaciones-sociales\/","title":{"rendered":"Mensaje de Benedicto XVI para la 46\u00ba Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales"},"content":{"rendered":"<div style=\"font-size: 12px; text-align: center\"><em><strong style=\"font-size: 12px\">\u201cSilencio y P<\/strong><\/em><em><strong style=\"font-size: 12px\">alabra: ca<\/strong><\/em><em><strong style=\"font-size: 12px\">mino de evangelizaci\u00f3n\u201d<\/strong><\/em><\/div>\n<div style=\"text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/a8.sphotos.ak.fbcdn.net\/hphotos-ak-snc7\/398920_279265472169951_100002595011706_553378_1450503355_n.jpg\" border=\"0\" width=\"252\" height=\"252\" align=\"middle\" \/><\/div>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<div align=\"justify\">Al acercarse la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales de 2012, deseo compartir con vosotros algunas reflexiones sobre un aspecto del proceso humano de la comunicaci\u00f3n que, siendo muy importante, a veces se olvida y hoy es particularmente necesario recordar. Se trata de la relaci\u00f3n entre el silencio y la palabra: dos momentos de la comunicaci\u00f3n que deben equilibrarse, alternarse e integrarse para obtener un aut\u00e9ntico di\u00e1logo y una profunda cercan\u00eda entre las personas. Cuando palabra y silencio se excluyen mutuamente, la comunicaci\u00f3n se deteriora, ya sea porque provoca un cierto aturdimiento o porque, por el contrario, crea un clima de frialdad; sin embargo, cuando se integran rec\u00edprocamente, la comunicaci\u00f3n adquiere valor y significado.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">El silencio es parte integrante de la comunicaci\u00f3n y sin \u00e9l no existen palabras con densidad de contenido. En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos c\u00f3mo expresarnos. Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a s\u00ed misma; y a nosotros no permanecer aferrados s\u00f3lo a nuestras palabras o ideas, sin una oportuna ponderaci\u00f3n. Se abre as\u00ed un espacio de escucha rec\u00edproca y se hace posible una relaci\u00f3n humana m\u00e1s plena. En el silencio, por ejemplo, se acogen los momentos m\u00e1s aut\u00e9nticos de la comunicaci\u00f3n entre los que se aman: la gestualidad, la expresi\u00f3n del rostro, el cuerpo como signos que manifiestan la persona. En el silencio hablan la alegr\u00eda, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en \u00e9l encuentran una forma de expresi\u00f3n particularmente intensa. Del silencio, por tanto, brota una comunicaci\u00f3n m\u00e1s exigente todav\u00eda, que evoca la sensibilidad y la capacidad de escucha que a menudo desvela la medida y la naturaleza de las relaciones. All\u00ed donde los mensajes y la informaci\u00f3n son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es in\u00fatil y superficial. Una profunda reflexi\u00f3n nos ayuda a descubrir la relaci\u00f3n existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre s\u00ed, a valorar y analizar los mensajes; esto hace que se puedan compartir opiniones sopesadas y pertinentes, originando un aut\u00e9ntico conocimiento compartido. Por esto, es necesario crear un ambiente propicio, casi una especie de \u201cecosistema\u201d que sepa equilibrar silencio, palabra, im\u00e1genes y sonidos.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">Gran parte de la din\u00e1mica actual de la comunicaci\u00f3n est\u00e1 orientada por preguntas en busca de respuestas. Los motores de b\u00fasqueda y las redes sociales son el punto de partida en la comunicaci\u00f3n para muchas personas que buscan consejos, sugerencias, informaciones y respuestas. En nuestros d\u00edas, la Red se est\u00e1 transformando cada vez m\u00e1s en el lugar de las preguntas y de las respuestas; m\u00e1s a\u00fan, a menudo el hombre contempor\u00e1neo es bombardeado por respuestas a interrogantes que nunca se ha planteado, y a necesidades que no siente. El silencio es precioso para favorecer el necesario discernimiento entre los numerosos est\u00edmulos y respuestas que recibimos, para reconocer e identificar asimismo las preguntas verdaderamente importantes. Sin embargo, en el complejo y variado mundo de la comunicaci\u00f3n emerge la preocupaci\u00f3n de muchos hacia las preguntas \u00faltimas de la existencia humana: \u00bfqui\u00e9n soy yo?, \u00bfqu\u00e9 puedo saber?, \u00bfqu\u00e9 debo hacer?, \u00bfqu\u00e9 puedo esperar? Es importante acoger a las personas que se formulan estas preguntas, abriendo la posibilidad de un di\u00e1logo profundo, hecho de palabras, de intercambio, pero tambi\u00e9n de una invitaci\u00f3n a la reflexi\u00f3n y al silencio que, a veces, puede ser m\u00e1s elocuente que una respuesta apresurada y que permite a quien se interroga entrar en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de s\u00ed mismo y abrirse al camino de respuesta que Dios ha escrito en el coraz\u00f3n humano.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">En realidad, este incesante flujo de preguntas manifiesta la inquietud del ser humano siempre en b\u00fasqueda de verdades, peque\u00f1as o grandes, que den sentido y esperanza a la existencia. El hombre no puede quedar satisfecho con un sencillo y tolerante intercambio de opiniones esc\u00e9pticas y de experiencias de vida: todos buscamos la verdad y compartimos este profundo anhelo, sobre todo en nuestro tiempo en el que \u201ccuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a s\u00ed mismas, su visi\u00f3n del mundo, sus esperanzas, sus ideales\u201d (Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2011)<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">Hay que considerar con inter\u00e9s los diversos sitios, aplicaciones y redes sociales que pueden ayudar al hombre de hoy a vivir momentos de reflexi\u00f3n y de aut\u00e9ntica interrogaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n a encontrar espacios de silencio, ocasiones de oraci\u00f3n, meditaci\u00f3n y de compartir la Palabra de Dios. En la esencialidad de breves mensajes, a menudo no m\u00e1s extensos que un vers\u00edculo b\u00edblico, se pueden formular pensamientos profundos, si cada uno no descuida el cultivo de su propia interioridad. No sorprende que en las distintas tradiciones religiosas, la soledad y el silencio sean espacios privilegiados para ayudar a las personas a reencontrarse consigo mismas y con la Verdad que da sentido a todas las cosas. El Dios de la revelaci\u00f3n b\u00edblica habla tambi\u00e9n sin palabras: \u201cComo pone de manifiesto la cruz de Cristo, Dios habla por medio de su silencio. El silencio de Dios, la experiencia de la lejan\u00eda del Omnipotente y Padre, es una etapa decisiva en el camino terreno del Hijo de Dios, Palabra encarnada\u2026 El silencio de Dios prolonga sus palabras precedentes. En esos momentos de oscuridad, habla en el misterio de su silencio\u201d (Exhort. ap. Verbum Domini, 21). En el silencio de la cruz habla la elocuencia del amor de Dios vivido hasta el don supremo. Despu\u00e9s de la muerte de Cristo, la tierra permanece en silencio y en el S\u00e1bado Santo, cuando \u201cel Rey est\u00e1 durmiendo y el Dios hecho hombre despierta a los que dorm\u00edan desde hace siglos\u201d (cf. Oficio de Lecturas del S\u00e1bado Santo), resuena la voz de Dios colmada de amor por la humanidad.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">Si Dios habla al hombre tambi\u00e9n en el silencio, el hombre igualmente descubre en el silencio la posibilidad de hablar con Dios y de Dios. \u201cNecesitamos el silencio que se transforma en contemplaci\u00f3n, que nos hace entrar en el silencio de Dios y as\u00ed nos permite llegar al punto donde nace la Palabra, la Palabra redentora\u201d (Homil\u00eda durante la misa con los miembros de la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional, 6 de octubre 2006). Al hablar de la grandeza de Dios, nuestro lenguaje resulta siempre inadecuado y as\u00ed se abre el espacio para la contemplaci\u00f3n silenciosa. De esta contemplaci\u00f3n nace con toda su fuerza interior la urgencia de la misi\u00f3n, la necesidad imperiosa de \u201ccomunicar aquello que hemos visto y o\u00eddo\u201d, para que todos estemos en comuni\u00f3n con Dios (cf. 1 Jn 1,3). La contemplaci\u00f3n silenciosa nos sumerge en la fuente del Amor, que nos conduce hacia nuestro pr\u00f3jimo, para sentir su dolor y ofrecer la luz de Cristo, su Mensaje de vida, su don de amor total que salva.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">En la contemplaci\u00f3n silenciosa emerge asimismo, todav\u00eda m\u00e1s fuerte, aquella Palabra eterna por medio de la cual se hizo el mundo, y se percibe aquel designio de salvaci\u00f3n que Dios realiza a trav\u00e9s de palabras y gestos en toda la historia de la humanidad. Como recuerda el Concilio Vaticano II, la Revelaci\u00f3n divina se lleva a cabo con \u201chechos y palabras intr\u00ednsecamente conexos entre s\u00ed, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvaci\u00f3n manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas\u201d (Dei Verbum, 2). Y este plan de salvaci\u00f3n culmina en la persona de Jes\u00fas de Nazaret, mediador y plenitud de toda la Revelaci\u00f3n. \u00c9l nos hizo conocer el verdadero Rostro de Dios Padre y con su Cruz y Resurrecci\u00f3n nos hizo pasar de la esclavitud del pecado y de la muerte a la libertad de los hijos de Dios. La pregunta fundamental sobre el sentido del hombre encuentra en el Misterio de Cristo la respuesta capaz de dar paz a la inquietud del coraz\u00f3n humano. Es de este Misterio de donde nace la misi\u00f3n de la Iglesia, y es este Misterio el que impulsa a los cristianos a ser mensajeros de esperanza y de salvaci\u00f3n, testigos de aquel amor que promueve la dignidad del hombre y que construye la justicia y la paz.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">Palabra y silencio. Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, adem\u00e1s de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelizaci\u00f3n: silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acci\u00f3n comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contempor\u00e1neo. A Mar\u00eda, cuyo silencio \u201cescucha y hace florecer la Palabra\u201d (Oraci\u00f3n para el \u00e1gora de los j\u00f3venes italianos en Loreto, 1-2 de septiembre 2007), conf\u00edo toda la obra de evangelizaci\u00f3n que la Iglesia realiza a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n social.<\/div>\n<div><\/p>\n<div align=\"right\">Vaticano, 24 de enero 2012, fiesta de San Francisco de Sales<br \/><em><strong>BENEDICTUS PP. XVI<br \/><\/strong><\/em><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><div style=\"font-size: 12px; text-align: center\"><em><strong style=\"font-size: 12px\">\u201cSilencio y P<\/strong><\/em><em><strong style=\"font-size: 12px\">alabra: ca<\/strong><\/em><em><strong style=\"font-size: 12px\">mino de evangelizaci\u00f3n\u201d<\/strong><\/em><\/div>\n<div style=\"text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/a8.sphotos.ak.fbcdn.net\/hphotos-ak-snc7\/398920_279265472169951_100002595011706_553378_1450503355_n.jpg\" border=\"0\" width=\"252\" height=\"252\" align=\"middle\" \/><\/div>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-690","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latest-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/690","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=690"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/690\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=690"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=690"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=690"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}