{"id":709,"date":"2012-07-16T11:39:07","date_gmt":"2012-07-16T11:39:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/aparicionesrevelaciones\/"},"modified":"2012-07-16T11:39:07","modified_gmt":"2012-07-16T11:39:07","slug":"aparicionesrevelaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/aparicionesrevelaciones\/","title":{"rendered":"Para discernir presuntas apariciones y revelaciones."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"color: black\"><\/span><\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/a4.sphotos.ak.fbcdn.net\/hphotos-ak-snc7\/s480x480\/575943_310814965681668_1958362819_n.jpg\" border=\"0\" width=\"211\" height=\"254\" \/><\/font><\/font><\/div>\n<div align=\"left\"> <\/div>\n<div align=\"left\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"left\">Ofrecemos el documento de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe que presenta criterios a tener en cuenta en casos de presuntas apariciones y revelaciones.\u00a0 <\/p>\n<p>La actualidad de la problem\u00e1tica sobre las experiencias ligadas a los fen\u00f3menos sobrenaturales en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia tambi\u00e9n ha sido notada recientemente por la solicitud pastoral de los Obispos reunidos en la XII Asamblea Ordinaria del S\u00ednodo de Obispos sobre la Palabra de Dios, en octubre de 2008. Tal preocupaci\u00f3n ha sido recogida por el Santo Padre Benedicto XVI en un importante pasaje de la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Post-sinodal Verbum Domini, insert\u00e1ndola en el horizonte global de la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n. Nos parece oportuno recordar aqu\u00ed la ense\u00f1anza del Sumo Pont\u00edfice, que debe acogerse como invitaci\u00f3n a brindar una oportuna atenci\u00f3n a los fen\u00f3menos sobrenaturales a los cuales se refiere tambi\u00e9n la presente publicaci\u00f3n.<\/p><\/div>\n<div align=\"left\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: center\">\n<hr width=\"100%\" size=\"2\" \/><font color=\"#993300\">\u00a0CONGREGACI\u00d3N PARA LA DOCTRINA DE LA FE<\/font><\/div>\n<div style=\"text-align: center\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"center\"><strong><font color=\"#993300\">NORMAS SOBRE EL MODO DE PROCEDER EN EL DISCERNIMIENTODE PRESUNTAS <\/font><\/strong><\/div>\n<div align=\"center\"><strong><font color=\"#993300\">APARICIONES Y REVELACIONES<\/font><\/strong><\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\"><u><strong>PREFACIO<\/strong><\/u><\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">1. La Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe se ocupa de las materias vinculadas a la promoci\u00f3n y tutela de la doctrina de la fe y la moral, y es competente, adem\u00e1s, para el examen de otros problemas conexos con la disciplina de la fe, como los casos de pseudo-misticismo, supuestas apariciones, visiones y mensajes atribuidos a un origen sobrenatural. Cumpliendo esta delicada tarea confiada al Dicasterio, hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os fueron preparadas las<em> Normae de modo procedendi in diudicandis presumptis apparitionibus ac revelationibus<\/em>. El documento, examinado por los Padres de la Sesi\u00f3n Plenaria de la Congregaci\u00f3n, fue aprobado por el Siervo de Dios, Su Santidad el Papa Paulo VI el 24 de febrero de 1978 y emanado por el Dicasterio el d\u00eda 25 de febrero de 1978. En aquel tiempo las Normae fueron enviadas y dadas a conocer a los Obispos sin que se realizase una publicaci\u00f3n oficial, en consideraci\u00f3n a que se dirigen principalmente a los Pastores de la Iglesia.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">2. Como es sabido, con el pasar del tiempo el Documento, en m\u00e1s de una lengua, ha ido public\u00e1ndose en algunas obras sobre la materia, pero sin la autorizaci\u00f3n previa de este Dicasterio, competente en la materia. Es necesario reconocer que los principales contenidos de estas importantes medidas normativas son hoy de dominio p\u00fablico. Por lo tanto, la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe ha considerado oportuno publicar las mencionadas normas, provey\u00e9ndolas de una traducci\u00f3n a las principales lenguas.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">3. La actualidad de la problem\u00e1tica sobre las experiencias ligadas a los fen\u00f3menos sobrenaturales en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia tambi\u00e9n ha sido notada recientemente por la solicitud pastoral de los Obispos reunidos en la XII Asamblea Ordinaria del S\u00ednodo de Obispos sobre la Palabra de Dios, en octubre de 2008. Tal preocupaci\u00f3n ha sido recogida por el Santo Padre Benedicto XVI en un importante pasaje de la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Post-sinodal <em>Verbum Domini<\/em>, insert\u00e1ndola en el horizonte global de la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n. Me parece oportuno recordar aqu\u00ed la ense\u00f1anza del Sumo Pont\u00edfice, que debe acogerse como invitaci\u00f3n a brindar una oportuna atenci\u00f3n a los fen\u00f3menos sobrenaturales a los cuales se refiere tambi\u00e9n la presente publicaci\u00f3n:\u00abDe este modo, la Iglesia expresa su conciencia de que Jesucristo es la Palabra definitiva de Dios; \u00e9l es \u201cel primero y el \u00faltimo\u201d (Ap 1,17). \u00c9l ha dado su sentido definitivo a la creaci\u00f3n y a la historia; por eso, estamos llamados a vivir el tiempo, a habitar la creaci\u00f3n de Dios dentro de este ritmo escatol\u00f3gico de la Palabra; \u201cla econom\u00eda cristiana, por ser la alianza nueva y definitiva, nunca pasar\u00e1; ni hay que esperar otra revelaci\u00f3n p\u00fablica antes de la gloriosa manifestaci\u00f3n de Jesucristo nuestro Se\u00f1or (cf. 1 Tm 6,14; Tt 2,13)\u201d (Dei Verbum, n. 4). En efecto, como han recordado los Padres durante el S\u00ednodo, la \u201cespecificidad del cristianismo se manifiesta en el acontecimientoJesucristo, culmen de la Revelaci\u00f3n, cumplimiento de las promesas de Dios y mediador del encuentro entre el hombre y Dios. \u00c9l, &#8216;que nos ha revelado a Dios&#8217; (cf. Jn 1,18), es la Palabra \u00fanica y definitiva entregada a la humanidad\u201d. <em>(Propositio 4)<\/em>. San Juan de la Cruz ha expresado admirablemente esta verdad: \u201cPorque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habl\u00f3 junto y de una vez en esta sola Palabra&#8230; Porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado a \u00c9l todo, d\u00e1ndonos el todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visi\u00f3n o revelaci\u00f3n, no s\u00f3lo har\u00eda una necedad, sino har\u00eda agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra cosa o novedad\u201d <em>(Subida al Monte Carmelo<\/em>, II, 22)\u00bb.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">Teniendo presente todo esto, el Santo Padre Benedicto XVI destaca: <\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00abEl S\u00ednodo ha recomendado \u201cayudar a los fieles a distinguir bien la Palabra de Dios de lasrevelaciones privadas\u201d <em>(Propositio 47)<\/em>, cuya funci\u00f3n \u201cno es la de&#8230; &#8216;completar&#8217; la Revelaci\u00f3n definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla m\u00e1s plenamente en una cierta \u00e9poca de la historia\u201d(<em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 67). El valor de las revelaciones privadas es esencialmente diferente al de la \u00fanica revelaci\u00f3n p\u00fablica: \u00e9sta exige nuestra fe; en ella, en efecto, a trav\u00e9s de palabras humanas y de la mediaci\u00f3n de la comunidad viva de la Iglesia, Dios mismo nos habla. El criterio de verdad de una revelaci\u00f3n privada es su orientaci\u00f3n con respecto a Cristo. Cuando nos aleja de \u00c9l, entonces no procede ciertamente del Esp\u00edritu Santo, que nos gu\u00eda hacia el Evangelio y no hacia fuera. La revelaci\u00f3n privada es una ayuda para esta fe, y se manifiesta como cre\u00edble precisamente cuando remite a la \u00fanica revelaci\u00f3n p\u00fablica. Por eso, la aprobaci\u00f3n eclesi\u00e1stica de una revelaci\u00f3n privada indica esencialmente que su mensaje no contiene nada contrario a la fe y a las buenas costumbres; es l\u00edcito hacerlo p\u00fablico, y los fieles pueden dar su asentimiento de forma prudente. Una revelaci\u00f3n privada puede introducir nuevos acentos, dar lugar a nuevas formas de piedad o profundizar las antiguas. Puede tener un cierto car\u00e1cter prof\u00e9tico (cf. 1 Ts 5,19-21) y prestar una ayuda v\u00e1lida para comprender y vivir mejor el Evangelio en el presente; de ah\u00ed que no se pueda descartar. Es una ayuda que se ofrece pero que no es obligatorio usarla. En cualquier caso, ha de ser un alimento de la fe, esperanza y caridad, que son para todos la v\u00eda permanente de la salvaci\u00f3n. (Cfr. Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, <em>El mensaje de F\u00e1tima<\/em>, 26 de junio de 2000:Ench. Vat. 19, n 974-1021)\u00bb[1]\u00a04. Es viva esperanza de esta Congregaci\u00f3n que la publicaci\u00f3n oficial de las <em>Normas sobre el modo de proceder en el discernimiento de presuntas apariciones y revelaciones<\/em> pueda ayudar a los Pastores de la Iglesia Cat\u00f3lica en su empe\u00f1o para la exigente tarea del discernimiento de las presuntas apariciones y revelaciones, mensajes y locuciones o, m\u00e1s en general, fen\u00f3menos extraordinarios o de presunto origen sobrenatural. Al mismo tiempo desea que el texto pueda ser \u00fatil a los te\u00f3logos y expertos en este \u00e1mbito de la experiencia viva de la Iglesia, que hoy reviste una cierta importancia y requiere una reflexi\u00f3n m\u00e1s profunda.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div>\n<div align=\"right\"><strong>William Card. Levada<\/strong><\/div>\n<div align=\"right\"><em>Prefecto <br \/><\/em><\/div>\n<\/div>\n<div><em>\u00a0<\/em><\/div>\n<div align=\"justify\">Ciudad del Vaticano, 14 de diciembre de 2011, memoria lit\u00fargica de San Juan de la Cruz<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div>\n<div align=\"justify\">1 Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Post-sinodal <em>Verbum Domini <\/em>sobre la Palabra de Dios en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia, 30 de septiembre de 2010, n. 14: AAS 102 (2010) 695-696. Al respecto v\u00e9anse tambi\u00e9n los pasajes del <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em> dedicados al tema (cfr nn. 66-67).\u00a0\u00a0 <\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<div align=\"center\"><strong>SAGRADA CONGREGACI\u00d3N PARA LA DOCTRINA DE LA FE<br \/><\/strong><\/div>\n<div align=\"center\"><strong>NORMAS SOBRE EL MODO DE PROCEDEREN EL DISCERNIMIENTODE PRESUNTAS <\/strong><\/div>\n<div align=\"center\"><strong>APARICIONES Y REVELACIONESNOTA PREVIA<\/strong><\/div>\n<div align=\"center\">\u00a0<\/div>\n<div><strong>Origen y car\u00e1cter de estas Normas\u00a0<\/strong>Durante la Congregaci\u00f3n Plenaria Anual del mes de noviembre de 1974, los Padres de esta Sagrada Congregaci\u00f3n examinaron los problemas relativos a presuntas apariciones y a las revelaciones con las que frecuentemente est\u00e1n ligadas, llegando a las siguientes conclusiones:<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">1. Hoy m\u00e1s que en \u00e9pocas anteriores, debido a los medios de comunicaci\u00f3n (<em>mass media)<\/em>, las noticias de tales apariciones se difunden r\u00e1pidamente entre los fieles y, adem\u00e1s, la facilidad de viajar de un lugar a otro favorece que las peregrinaciones sean m\u00e1s frecuentes, de modo que la Autoridad eclesi\u00e1stica se ve obligada a discernir con prontitud sobre la materia.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">2. Por otra parte, la mentalidad actual y las exigencias de una investigaci\u00f3n cient\u00edficamente cr\u00edtica hacen m\u00e1s dif\u00edcil o casi imposible emitir con la debida rapidez aquel juicio con el que en el pasado se conclu\u00edan las investigaciones sobre estas cuestiones (<em>constat de supernaturalitate, non constat de supernaturalitate: consta el origen sobrenatural, no consta el origen sobrenatural)<\/em> y que ofrec\u00eda a los ordinarios la posibilidad de permitir o de prohibir el culto p\u00fablico u otras formas de devoci\u00f3n entre los fieles. <\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">Por las causas mencionadas, para que la devoci\u00f3n suscitada entre los fieles por hechos de este g\u00e9nero pueda manifestarse de modo que quede a salvo la plena comuni\u00f3n con la Iglesia y se produzcan los frutos gracias a los cuales la misma Iglesia pueda discernir m\u00e1s tarde la verdadera naturaleza de los hechos, los Padres estimaron que debe ser seguida en esta materia la praxis que se expone a continuaci\u00f3n.Cuando se tenga la certeza de los hechos relativos a una presunta aparici\u00f3n o revelaci\u00f3n, le corresponde por oficio a la Autoridad eclesi\u00e1stica:<\/div>\n<div align=\"justify\"><strong>\u00a0a)<\/strong> En primer lugar juzgar sobre el hecho seg\u00fan los criterios positivos y negativos (cf. <em>infra<\/em>, n. I).<br \/><strong>\u00a0b)<\/strong>Despu\u00e9s, en caso de que este examen haya resultado favorable, permitir algunas manifestaciones p\u00fablicas de culto o devoci\u00f3n y seguir vigil\u00e1ndolas con toda prudencia (lo cual equivale a la formula \u201cpor el momento nada obsta\u201d: <em>pro nunc nihil obstare<\/em>).<br \/><strong>\u00a0c)<\/strong> Finalmente, a la luz del tiempo transcurrido y de la experiencia adquirida, si fuera el caso, emitirun juicio sobre la verdad y sobre el car\u00e1cter sobrenatural del hecho (especialmente en consideraci\u00f3n de la abundancia de los frutos espirituales provenientes de la nueva devoci\u00f3n).<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"center\"><strong>I. Criterios para juzgar, al menos con probabilidad, el car\u00e1cter de presuntas <\/strong><\/div>\n<div align=\"center\"><strong>apariciones orevelaciones<\/strong><\/div>\n<div align=\"center\">\u00a0<\/div>\n<div><strong><em>A) Criterios positivos<\/em><\/strong><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><strong>a) <\/strong>La certeza moral o, al menos, una gran probabilidad acerca de la existencia del hecho, adquirida gracias a una investigaci\u00f3n rigurosa.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><strong>b) <\/strong>Circunstancias particulares relacionadas con la existencia y la naturaleza del hecho, es decir:<\/div>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0 1. Cualidades personales del sujeto o de los sujetos (principalmente equilibrio ps\u00edquico, honestidad y rectitud de vida, sinceridad y docilidad habitual hacia la Autoridad eclesi\u00e1stica, capacidad para retornar a un r\u00e9gimen normal de vida de fe, etc.).<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0 2. Por lo que se refiere a la revelaci\u00f3n, doctrina teol\u00f3gica y espiritual verdadera y libre de error.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a03. Sana devoci\u00f3n y frutos espirituales abundantes y constantes (por ejemplo: esp\u00edritu de oraci\u00f3n, conversiones, testimonios de caridad, etc.).<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\"><em><strong>B) Criterios negativos<\/strong><\/em><\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\"><strong>a)<\/strong> Error manifiesto acerca del hecho.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\"><strong>b)<\/strong> Errores doctrinales que se atribuyen al mismo Dios a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda o a alg\u00fan santo, teniendo en cuenta, sin embargo, la posibilidad de que el sujeto haya a\u00f1adido \u2014aun de modo inconsciente\u2014 elementos meramente humanos e incluso alg\u00fan error de orden natural a una verdadera revelaci\u00f3n sobrenatural. (cfr. San Ignacio, Ejercicios. n. 336).<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\"><strong>c) <\/strong>Af\u00e1n evidente de lucro vinculado estrechamente al mismo hecho.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\"><strong>d) <\/strong>Actos gravemente inmorales cometidos por el sujeto o sus seguidores durante el hecho o con ocasi\u00f3n del mismo.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\"><strong>e)<\/strong> Enfermedades ps\u00edquicas o tendencias psicop\u00e1ticas presentes en el sujeto que hayan influido ciertamente en el presunto hecho sobrenatural, psicosis o histeria colectiva, u otras cosas de este g\u00e9nero.Debe notarse que estos criterios, tanto positivos como negativos, son indicativos y no taxativos, y deben ser empleados cumulativamente, es decir, con cierta convergencia rec\u00edproca.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div>\n<div align=\"center\"><strong>II. Sobre el modo de conducirse de la autoridad eclesi\u00e1stica competente<\/strong><\/div>\n<div align=\"center\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">1. Con ocasi\u00f3n de un presunto hecho sobrenatural que espont\u00e1neamente alg\u00fan tipo de culto o devoci\u00f3n entre los fieles, incumbe a la Autoridad eclesi\u00e1stica competente el grave deber de informarse sin dilaci\u00f3n y de vigilar con diligencia.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">2. La Autoridad eclesi\u00e1stica competente, si nada lo impide teniendo en cuenta los criterios mencionados anteriormente, puede intervenir para permitir o promover algunas formas de culto o devoci\u00f3n cuando los fieles lo soliciten leg\u00edtimamente (encontr\u00e1ndose, por tanto, en comuni\u00f3n con los Pastores y no movidos por un esp\u00edritu sectario). Sin embargo hay que velar para que esta forma de proceder no se interprete como aprobaci\u00f3n del car\u00e1cter sobrenatural del los hecho por parte de la Iglesia. <em>(cf. Nota previa, c)<\/em>.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">3. En raz\u00f3n de su oficio doctrinal y pastoral, la Autoridad competente puede intervenir motu proprio e incluso debe hacerlo en circunstancias graves, por ejemplo: para corregir o prevenir abusos en el ejercicio del culto y de la devoci\u00f3n, para condenar doctrinas err\u00f3neas, para evitar el peligro de misticismo falso o inconveniente, etc.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">4. En los casos dudosos que no amenacen en modo alguno el bien de la Iglesia, la Autoridad eclesi\u00e1stica competente debe abstenerse de todo juicio y actuaci\u00f3n directa (porque puede suceder que, pasado un tiempo, se olvide el hecho presuntamente sobrenatural); sin embargo no deje de vigilar para que, si fuera necesario, se pueda intervenir pronto y prudentemente.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div>\n<div align=\"center\"><strong>III. Sobre la autoridad competente para intervenir<\/strong><\/div>\n<div align=\"center\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">1. El deber de vigilar o intervenir compete en primer lugar al Ordinario del lugar.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">2. La Conferencia Episcopal regional o nacional puede intervenir en los siguientes casos:<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\"> <strong>a)<\/strong> Cuando el Ordinario del lugar, despu\u00e9s de haber realizado lo que le compete, recurre a ella para discernir con mayor seguridad sobre la cuesti\u00f3n.<br \/>\u00a0b) Cuando la cuesti\u00f3n ha trascendido ya al \u00e1mbito nacional o regional, contando siempre con el consenso del Ordinario del lugar.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\">3. La Sede Apost\u00f3lica puede intervenir a petici\u00f3n del mismo Ordinario o de un grupo cualificado de fieles, o tambi\u00e9n directamente, en raz\u00f3n de la jurisdicci\u00f3n universal del Sumo Pont\u00edfice (<em>cf. infra<\/em>, IV).<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div>\n<div align=\"center\"><strong>IV. Sobre la intervenci\u00f3n de la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe<\/strong><\/div>\n<div align=\"center\">\u00a0<\/div>\n<div>1. <strong>a)<\/strong> La intervenci\u00f3n de la Sagrada Congregaci\u00f3n puede ser solicitada por el Ordinario, despu\u00e9s de haber llevado a cabo cuanto le corresponde, o por un grupo cualificado de fieles. En este segundo caso debe evitarse que el recurso a la Sagrada Congregaci\u00f3n se realice por razones sospechosas, por ejemplo: para forzar al Ordinario a que cambie sus leg\u00edtimas decisiones, confirmar alg\u00fan grupo sectario, etc.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><strong>b)<\/strong> Corresponde a la Sagrada Congregaci\u00f3n intervenir motu proprio en los casos m\u00e1s graves, sobre todo si la cuesti\u00f3n afecta a una parte notable de la Iglesia, habiendo consultado siempre al Ordinario y, si el caso lo requiriese, habiendo consultado tambi\u00e9n a la Conferencia episcopal.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>2. Corresponde a la Sagrada Congregaci\u00f3n juzgar la actuaci\u00f3n del Ordinario y aprobarla o disponer, cuando sea posible y conveniente, un nuevo examen de la cuesti\u00f3n, distinto del estudio llevado a cabo por el Ordinario. Dicho examen puede ser llevado a cabo por ella misma o por una comisi\u00f3n especial.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Las presentes normas fueron examinadas en la Congregaci\u00f3n Plenaria de esta Sagrada Congregaci\u00f3n y<\/div>\n<div align=\"justify\">aprobadas por el Sumo Pont\u00edfice PP. Paulo VI, el d\u00eda 24 de febrero de 1978.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\"><em>Roma, palacio de la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, 25 de febrero de 1978.<\/em><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center\">\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div>\n<div>\n<div align=\"right\"><strong>Franjo Card. \u0160eper<\/strong><br \/><em>Prefecto<\/em><\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"right\"><strong>+Fr. J\u00e9r\u00f4me Hamer, o. p.<\/strong><br \/><em>Secretario<\/em> <\/div>\n<p>\u00a0<\/div>\n<p>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<p><font size=\"3\"><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: black\"><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"color: black\"><\/span><\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/a4.sphotos.ak.fbcdn.net\/hphotos-ak-snc7\/s480x480\/575943_310814965681668_1958362819_n.jpg\" border=\"0\" width=\"211\" height=\"254\" \/><\/font><\/font><\/div>\n<div align=\"left\">\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-709","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latest-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/709","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=709"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/709\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=709"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=709"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=709"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}