{"id":7266,"date":"2022-02-25T10:21:25","date_gmt":"2022-02-25T13:21:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/?p=7266"},"modified":"2022-02-25T10:25:37","modified_gmt":"2022-02-25T13:25:37","slug":"mensaje-para-la-cuaresma-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/mensaje-para-la-cuaresma-2022\/","title":{"rendered":"Mensaje para la Cuaresma 2022"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Compartimos el mensaje de Cuaresma del obispo diocesano de Reconquista, monse\u00f1or \u00c1ngel Jos\u00e9 Mac\u00edn, para que nos ayude vivir este tiempo de reflexi\u00f3n, tiempo de conversi\u00f3n, tiempo para prepararnos a celebrar con alegr\u00eda la vida que nos ofrece Cristo Resucitado.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><em>\u201c\u00c9l ENJUGAR\u00c1 TODA L\u00c1GRIMA DE SUS OJOS\u2026\u201d<\/em><\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"><strong><em>(Ap 21,4)<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La Pascua es la meta y la raz\u00f3n de ser de la cuaresma. En ella celebramos la resurrecci\u00f3n de Jesucristo y la aniquilaci\u00f3n de la muerte. No de la muerte como condici\u00f3n humana \u00faltima. Todos sabemos que nuestra vida terrena tiene un momento de tr\u00e1nsito hacia lo definitivo, sino de la muerte que provoca el pecado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">No es precisamente la muerte como paso la que nos destruye y a la que tengamos que temer. La muerte provocada por la rebeli\u00f3n contra Dios es aquella que nos arruina. De esa muerte Cristo nos viene a liberar. San Pablo, con meridiana claridad, se\u00f1ala en uno de sus m\u00e1s antiguos escritos, que el centro de nuestra fe es la Resurrecci\u00f3n de Cristo de entre los muertos (1 Cor 15,1-28). No hay verdad y consuelo m\u00e1s grandes que esta certeza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El Apocalipsis, con un esquema de lectura de la realidad de car\u00e1cter polar, lo antiguo y lo nuevo, lo caduco y lo definitivo, anuncia a su manera el triunfo de la vida sobre la muerte y la oscuridad (cf. Ap 21,1-4). Los invito a tomar este texto como referencia para el caminar cuaresmal, en el cual se nos anticipa nuestro destino definitivo y la actuaci\u00f3n germinal de Dios en la historia. El Dios en el que confiamos es un Dios de vivos, no de muertos (cf. Mt 22,32).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: inherit;\"><strong>1.<\/strong> Estas certezas permanentes e indiscutibles en la vida de un cristiano y en la vida de la Iglesia cobran gran vigencia en nuestra \u00e9poca. Vivimos en un clima de oscuridad y de muerte, y eso nos afecta mucho, nos condiciona y nos deprime. De diferentes maneras vivimos esta experiencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pandemia producida por el COVID 19, que ha comenzado hace m\u00e1s de dos a\u00f1os, ha impactado de lleno en la mente y el coraz\u00f3n, en la vida ps\u00edquica y espiritual de la humanidad. Y lo sigue haciendo. La partida imprevista de muchos seres queridos, la imposibilidad de tramitar adecuadamente el duelo, el miedo a la soledad, la prolongaci\u00f3n y la incertidumbre que nos rodean, las penurias econ\u00f3micas y tantas otras cosas, nos amenazan y nos trastornan, al punto de perder la serenidad y la paz y, sobre todo, la capacidad de seguir confiando en el Dios de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">A esto, hay que sumarle el notable deterioro de la situaci\u00f3n clim\u00e1tica planetaria, que por indiscutible incidencia de la especie humana, en nuestra zona se percibe en temperaturas extremas, en la bajante hist\u00f3rica del R\u00edo Paran\u00e1, en la depredaci\u00f3n irracional de especies animales y vegetales, en los incendios que azotan nuestra regi\u00f3n en estas \u00faltimas semanas. Tristemente, todos tenemos la sensaci\u00f3n de que la cultura de la muerte ha alcanzado tambi\u00e9n a toda la creaci\u00f3n como nunca antes hab\u00eda sucedido, dando lugar a una especie de espiral de destrucci\u00f3n que no se termina.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Adem\u00e1s, en estos \u00faltimos tiempos se fueron desplegando algunas corrientes culturales, concretadas luego en decisiones pol\u00edticas que nos introdujeron en el reino de las penumbras. No podemos olvidar la aprobaci\u00f3n de leyes que alientan la matanza de inocentes en nuestra patria y en otros lugares del mundo, el desprecio de la vida de los ancianos, la trata de personas, el \u201cveneno\u201d de la droga. Indefectiblemente, la muerte llama a m\u00e1s muerte. Ya lo anticipa el Salmo 42, en su tenor literal: \u201cUn abismo llama a otro abismo\u201d (Sal 42,7).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Para completar este sombr\u00edo cuadro, en estos d\u00edas comenz\u00f3 una nueva guerra, de consecuencias imprevisibles, que nos atemoriza a todos y nos duele en aquellas personas que directamente la padecen.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>2.<\/strong> Como ya lo he expresado, estas coordenadas fat\u00eddicas tambi\u00e9n nos afectan profundamente como Iglesia, Pueblo de Dios, llamada a testimoniar la Resurrecci\u00f3n de Cristo y la vida definitiva (cf. Documento Preparatorio del S\u00ednodo, 5-6).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pareciera que todo lo enumerado anteriormente nos toca de un modo especial, que no deja que podamos levantar una voz prof\u00e9tica que pueda movilizar a todos y en especial a los actores principales de una anhelada superaci\u00f3n, quienes con frecuencia privilegian sus intereses particulares sobre el bien com\u00fan, especialmente en lo que ata\u00f1e a la situaci\u00f3n de la crisis clim\u00e1tica planetaria. Tampoco terminamos de decidirnos por una ecolog\u00eda cotidiana, que pueda paliar las causas que nos podr\u00edan conducir a un eventual desastre (cf. LS 147-155).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por otra parte, la pandemia, nos ha encerrado y recluido, ha debilitado la fe, quit\u00e1ndonos muchas veces el impulso evangelizador, el vigor de estar presentes con un mensaje fuerte, valiente, de esperanza y de consuelo. La p\u00e9rdida de esp\u00edritu evang\u00e9lico nos conduce a un repliegue en la acci\u00f3n pastoral, que sin embargo, se hace cada vez m\u00e1s urgente. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">A esto tenemos que agregarle los problemas internos de la Iglesia, el descreimiento de muchos porque lamentablemente hemos ca\u00eddo reiteradas veces en la corrupci\u00f3n. El abuso de poder, el abuso de conciencia, el flagelo de los abusos sexuales generan verg\u00fcenza y desaz\u00f3n en el coraz\u00f3n de muchos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Otra herida que sangra en la vida de la Iglesia es la falta de comuni\u00f3n, las divisiones que nos separan y nos quitan vitalidad evangelizadora. Claramente nuestra misi\u00f3n ser\u00e1 siempre inoperante, si no testimoniamos el amor fraterno (cf. 17,20-23). La misi\u00f3n hunde sus cimientos en una Iglesia Sinodal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>3.<\/strong> Pero no nos podemos resignar. Tenemos que reaccionar desde una adhesi\u00f3n incondicional al Dios de la vida. Definitivamente, la Pascua de este a\u00f1o, y su preparaci\u00f3n inmediata tienen que ayudarnos a quebrar este c\u00edrculo vicioso. Recomenzar desde Cristo Resucitado, fundamento de nuestra fe, y desde all\u00ed afrontar con sabidur\u00eda y humildad las realidades que nos lastiman.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Concretamente, les recomiendo la oraci\u00f3n, el silencio, la escucha, para dejar que el Se\u00f1or \u201cenjugue nuestras l\u00e1grimas\u201d (Ap 24,4) y nos permita renovar, limpiar nuestra mirada. Solamente en el encuentro con el Resucitado se puede recomponer nuestra esperanza y nuestro esp\u00edritu misionero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Esta experiencia de encuentro con el Se\u00f1or tiene que asumir un marcado acento sinodal, no solo \u201caprovechando\u201d el camino que estamos recorriendo en vistas al s\u00ednodo 2021-2023, sino redescubriendo que por el bautismo, todos hemos resucitado con Cristo, y all\u00ed se esconde el motivo de nuestra esperanza. La esperanza compartida es invencible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Finalmente, apelando al esp\u00edritu asc\u00e9tico de la cuaresma, los exhorto a la austeridad que va asociada a la caridad. Revisar humildemente si necesitamos despojarnos, desprendernos de cosas superfluas, cuidar de los bienes creados en la vida cotidiana, estar m\u00e1s disponibles al pr\u00f3jimo, en nuestras familias, en nuestros barrios, en nuestros ambientes. Tal vez nos hemos llenado de tantas cosas in\u00fatiles que no vemos al hermano que llora y que sufre a nuestro lado. \u00a1No escuchamos el clamor de la tierra y el clamor de los pobres!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Que Mar\u00eda Sant\u00edsima, Madre de Consuelo y de Esperanza, nos aliente a realizar un camino cuaresmal comprometido, para que la Fiesta de la Pascua encienda en nosotros la alegr\u00eda y el gozo de la vida que nos ofrece Cristo Resucitado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sede Episcopal de Reconquista, Mi\u00e9rcoles de Cenizas de 2022.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Compartimos el mensaje de Cuaresma del obispo diocesano de Reconquista, monse\u00f1or \u00c1ngel Jos\u00e9 Mac\u00edn, para que nos ayude vivir este tiempo de reflexi\u00f3n, tiempo de <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/mensaje-para-la-cuaresma-2022\/\" title=\"Mensaje para la Cuaresma 2022\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":5146,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6,28],"tags":[],"class_list":["post-7266","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news","category-latest-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7266","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7266"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7266\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7271,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7266\/revisions\/7271"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5146"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7266"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7266"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7266"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}