{"id":741,"date":"2012-10-03T11:46:37","date_gmt":"2012-10-03T11:46:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/carta-pastoral-para-el-ano-de-la-fe\/"},"modified":"2012-10-03T11:46:37","modified_gmt":"2012-10-03T11:46:37","slug":"carta-pastoral-para-el-ano-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/carta-pastoral-para-el-ano-de-la-fe\/","title":{"rendered":"Carta Pastoral para el A\u00f1o de la Fe"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/sphotos-c.ak.fbcdn.net\/hphotos-ak-prn1\/30945_338912596205238_1730247540_n.jpg\" border=\"0\" width=\"496\" height=\"251\" \/><\/div>\n<p><strong>A\u00f1o de la Fe: \u201cPara descubrir y testimoniar la alegr\u00eda de creer\u201d <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1.<\/strong><em> \u201c\u00a1Feliz de ti por haber cre\u00eddo\u2026!\u201d<\/em> (Lc 1,44), es la alabanza de Isabel que Mar\u00eda recibe porque acogi\u00f3 la Palabra y crey\u00f3 en el anuncio de ser la Madre de Dios. La visita de Mar\u00eda a su prima anciana y embarazada es la ocasi\u00f3n para compartir la experiencia de Dios, que hace estallar de alegr\u00eda porque el Se\u00f1or act\u00faa en la vida concreta de cada una.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c<em>\u00a1Feliz de ti, Sim\u00f3n,\u2026 porque eso te lo ha revelado\u2026 mi Padre que est\u00e1 en el cielo\u201d<\/em> (Mt 16,17), exclama Jes\u00fas a Pedro por haberlo confesado Mes\u00edas e Hijo de Dios, el primero entre sus compa\u00f1eros (cf. Mt 16,16). En ese acto de fe, compartida entre todos, Jes\u00fas funda su Iglesia para estar presente en la historia, el \u201cDios con nosotros\u201d.\u00a0 <\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00ab\u00a1Felices los que creen si haber visto!\u201d<\/em> (Jn 20,29) proclama el Se\u00f1or Resucitado en medio de su comunidad reunida, frente al ap\u00f3stol que necesitaba ver para creer. Nuestra fe se basa en el anuncio de los testigos del Resucitado. S\u00f3lo en Cristo, que es Camino, Verdad y Vida encontramos el sentido para vivir y la raz\u00f3n para amar.<\/p>\n<p><strong>El a\u00f1o de la fe es un tiempo para descubrir y testimoniar la alegr\u00eda de creer. <\/strong><\/p>\n<div align=\"justify\"><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.<\/strong> En el evangelio, la fe comienza con un encuentro con la Palabra viva y personal, que es el Hijo de Dios. Creer es y ser\u00e1 siempre un acto libre de la persona, porque a\u00fan sin tener todas las evidencias, la fe provoca una entrega confiada en el Dios fiel, que no enga\u00f1a, ni quiere enga\u00f1arnos. Seg\u00fan el evangelio, hay dos actitudes que nos preparan este encuentro: son el <em>\u201cescuchar\u201d y el \u201cver\u201d. <\/em><\/div>\n<div align=\"justify\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cEscuchar\u201d<\/em> significa pasar del <em>\u201co\u00edr\u201d<\/em> puramente f\u00edsico a una disponibilidad de mente, y apertura de coraz\u00f3n para que lo <em>\u201cescuchado\u201d<\/em> penetre y resuene en nuestro interior. As\u00ed se percibe que cada uno es conducido a una corriente de vida que finaliza en el coraz\u00f3n del Padre; lo afirma Jes\u00fas: <em>\u201cquien escucha mi palabra y cree en aqu\u00e9l que me ha enviado, tiene ya la vida eterna\u201d <\/em>(5,4). Creyendo se experimenta que: <em>\u201cEl Esp\u00edritu es el que vivifica\u201d<\/em> y que las palabras de Jes\u00fas <em>\u201cson esp\u00edritu y vida\u201d<\/em> (6,63), y que participamos de un circuito de gracia y de verdad tiene su fuente en el amor del Padre: <em>\u201cNadie puede venir a m\u00ed si el Padre que me envi\u00f3, no lo atrae\u201d<\/em>; y<em> \u201ctodo el que oy\u00f3 al Padre y recibe su ense\u00f1anza viene a m\u00ed\u201d <\/em>(6,44-45). El Padre toma la iniciativa para llevarnos a su intimidad y esta obra suya se perfecciona cuando suscita nuestra libre decisi\u00f3n de entrar por la puerta de la fe: <em>\u201cLa obra de Dios es que ustedes crean en aquel que \u00c9l ha enviado\u201d <\/em>(Jn 6,29). En el fondo creer es dar la posibilidad que el Padre Dios nos ame, como ama a su Hijo Jes\u00fas. <br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero, quiz\u00e1s m\u00e1s importante que el <em>\u201cescuchar\u201d<\/em>, sea el <em>\u201cver\u201d<\/em>, que incluye <em>\u201cmirar con los ojos del cuerpo y del coraz\u00f3n\u201d<\/em>. Aqu\u00ed tambi\u00e9n se da un peque\u00f1o itinerario: primero hay que <em>\u201cmirar atentamente\u201d,<\/em> <em>\u201cobservar\u201d<\/em>, para luego <em>\u201ccontemplar\u201d<\/em>. As\u00ed lo distingue Jes\u00fas cuando dice: <em>\u201cel que me ve, Felipe, ha visto al Padre\u201d<\/em> (14,9). Se pasa entonces un ver exterior, porque se tiene la certeza de la realidad del hombre Jes\u00fas, (se pasa) a un ver espiritual &#8211; el de la fe -, que capta en ese hombre al Hijo de Dios, que expresa y revela al Padre: <em>\u201cse ve al Padre\u201d<\/em>. La humanidad de Jes\u00fas es camino, es puerta, es mediaci\u00f3n para hacernos part\u00edcipes de la comuni\u00f3n de amor que es Dios. <br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se podr\u00eda pensar que <em>\u201cescuchar\u201d<\/em> y <em>\u201ccontemplar\u201d<\/em> fue posible solo para aquellos que conocieron a Jes\u00fas durante su vida terrena, y que ya no vale para nosotros. Pero es un error. La Palabra de Dios, viva y eficaz resuena en la comunidad de Jes\u00fas, en su Iglesia, fundada sobre la roca de Pedro. A trav\u00e9s de las Sagradas Escrituras, a trav\u00e9s del Evangelio, como a los primeros cristianos que no vieron f\u00edsicamente a Jes\u00fas, el ap\u00f3stol Juan nos exhorta hoy: <em>\u201cPermanezcan fieles a lo que oyeron desde el principio, de esa manera permanecer\u00e1n tambi\u00e9n en el Hijo y en el Padre\u201d<\/em> (1Jn 2,24). Continuar en la <em>\u201cescucha\u201d <\/em>de la Palabra, y en la <em>\u201ccontemplaci\u00f3n\u201d <\/em>del evangelio, hace siempre posible el encuentro con Cristo, con su verdad y su misterio.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\"><strong>El a\u00f1o de la fe es un tiempo para escuchar y contemplar a Jes\u00fas en su Palabra. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3. <\/strong>La experiencia de la fe, no es un mirar desde afuera a Dios, ni contemplarlo separado de nosotros. El beato Juan Pablo II, defin\u00eda el cristianismo as\u00ed: <em>\u201cNuestra religi\u00f3n es la del permanecer &#8211; o la del habitar &#8211; en la intimidad de Dios, del participar de su misma vida\u201d <\/em>(J.P. II, TMA 8, 1994). Creer entonces es habitar en la intimidad de Dios. En esa intimidad no nos encontramos solos, sino con los hermanos, porque Dios, que es amor, alarga su comuni\u00f3n hacia todos. Desde esa misma intimidad contemplamos el mundo y la humanidad con su vocaci\u00f3n a la fraternidad universal y a la unidad. Nuestra experiencia de la fe no se puede agotar en lo individual o en el c\u00edrculo de una comunidad que custodia su propia identidad. La fe en un Dios que se hizo hombre nos lleva a hacia la gente, hacia el mundo, y nos hace contemplar que nadie est\u00e1 fuera del abrazo amoroso del Padre. <br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La fe nos hace ver que hay un misterio de amor que mueve y sostiene el universo, y a cada una de las personas. Pero esta certeza no es para todos una verdad que ilumina y libera sus vidas. Por esto, el anuncio de la fe en Dios, de ese Dios vivo y verdadero que la Biblia ha definido como: <em>\u201cAqu\u00e9l que es\u201d<\/em> (Ex 3,14), y que \u00c9l <em>\u201ces Amor\u201d <\/em>(1Jn 4,8), necesita de un testimonio visible y significativo. M\u00e1s a\u00fan, se necesita que los cristianos vivan y testimonien una din\u00e1mica de encarnaci\u00f3n como la de Jes\u00fas. <br \/>As\u00ed lo advert\u00eda Pablo VI, el papa del Concilio Vaticano II: \u201cDesde fuera no se salva el mundo. Como el Verbo de Dios que se ha hecho hombre, <br \/><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hace falta hasta cierto punto hacerse una misma cosa con las formas de vida de aquellos, a quieres se quiere llevar el mensaje de Cristo. <br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hace falta compartir, las costumbres comunes, humanas y honestas, sobre todo las de los m\u00e1s peque\u00f1os, sin que medie una distancia de privilegios o un lenguaje incomprensible, para que podamos ser escuchados y comprendidos. <\/em><\/div>\n<div align=\"justify\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hace falta, antes de hablar, escuchar la voz, m\u00e1s a\u00fan, el coraz\u00f3n del hombre, comprenderlo, respetarlo en la medida de lo posible y donde lo merezca, respaldarlo, colaborar, asistirlo. <br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hace falta hacerse hermanos de los hombres, por el mismo hecho que el queremos ser a veces sus maestros, padres y pastores\u201d (de la Enc. Ecclesiam Suam, Pablo VI, 1964). <\/em><br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para vivir esto hay que tomar la iniciativa de salir, de arriesgar un di\u00e1logo abierto y sincero, de crear un clima de amistad y de servicio rec\u00edproco en el lugar donde estamos. <br \/>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es necesario que los otros, los que miran, los de afuera, los que no creen, puedan <em>\u201cescuchar\u201d<\/em> y <em>\u201cver\u201d <\/em>que vivir de fe es una profunda experiencia de felicidad. Una felicidad que asoma cuando nuestra vida se desborda en gratitud de servicio (como Mar\u00eda); cuando anunciamos con el testimonio personal y con la palabra a Jes\u00fas vivo presente en su Iglesia (como Pedro); cuando la fe nos lleva a un compromiso de encarnaci\u00f3n junto a nuestros hermanos, que buscan, que esperan, que sufren, para gestar juntos un futuro m\u00e1s justo y m\u00e1s digno que quiz\u00e1s no lleguemos a ver.<\/div>\n<div align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"justify\"><strong>El a\u00f1o de la fe es un tiempo para compartir con otros nuestra experiencia de Dios.\u00a0 \u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 4.<\/strong> La alegr\u00eda de creer que nos anuncia el Se\u00f1or Resucitado no se programa; surge la comuni\u00f3n concreta, y si \u00e9sta comuni\u00f3n no existe, la construye. Qu\u00e9 alegr\u00eda inmensa es saber que nuestra existencia fue pisada por Dios, y que en la vida, en esta vida nuestra, est\u00e1 Dios presente. Qu\u00e9 alegr\u00eda saber que, incluso en algo donde nunca antes hubo un Dios, en el dolor, ahora est\u00e1 Cristo, y que nos recuerda que hasta en el dolor hay un sentido. Un testimonio aut\u00e9ntico de fe nunca es indiferente, porque hace <em>\u201cver\u201d<\/em> que en el tiempo, que pasa, la Resurrecci\u00f3n y la Vida han sembrado una esperanza llena de eternidad.<\/div>\n<div align=\"right\"><strong><em>Mons. Ram\u00f3n Alfredo DUS,<br \/><\/em><\/strong>Obispo de Reconquista<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><div style=\"text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/sphotos-c.ak.fbcdn.net\/hphotos-ak-prn1\/30945_338912596205238_1730247540_n.jpg\" border=\"0\" width=\"496\" height=\"251\" \/><\/div>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-741","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latest-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/741","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=741"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/741\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=741"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=741"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=741"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}