{"id":746,"date":"2012-10-11T14:04:14","date_gmt":"2012-10-11T14:04:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/lafe\/"},"modified":"2012-10-11T14:04:14","modified_gmt":"2012-10-11T14:04:14","slug":"lafe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/lafe\/","title":{"rendered":"Apertura A\u00f1o de la Fe"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-family: Verdana; background: white; color: black; font-size: 9pt\"><font face=\"Tahoma\" color=\"#333333\"><strong><span style=\"font-family: Arial\"><font size=\"3\"><font color=\"#000000\">Homil\u00eda de Benedicto XVI en la<\/font><\/font><\/span><\/strong><\/font><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-family: Verdana; background: white; color: black; font-size: 9pt\"><font face=\"Tahoma\" color=\"#333333\"><strong><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">Apertura del A\u00f1o de\u00a0la Fe<\/font><\/span><\/strong><\/font><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-family: Verdana; background: white; color: black; font-size: 9pt\"><font face=\"Tahoma\" color=\"#333333\"><strong><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\"><span style=\"font-family: Verdana; background: white; color: black; font-size: 9pt\"><font face=\"Tahoma\" color=\"#333333\"><strong><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\"><\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/horacero.com.pa\/images\/AFPNoticias\/photo_1349954443599-1-0.jpg\" border=\"0\" width=\"412\" height=\"274\" \/><span style=\"font-family: Verdana; background: white; color: black; font-size: 9pt\"> <\/span><\/div>\n<p><\/font><\/span><\/strong><\/font><\/span><\/font><\/span><\/strong><\/font><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" style=\"font-style: normal; font-size: 12px\" color=\"#000000\">Venerables hermanos, queridos hermanos y hermanas Hoy, con gran alegr\u00eda, a los 50 a\u00f1os de la apertura del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, damos inicio al A\u00f1o de la fe. Me complace saludar a todos, en particular a Su Santidad Bartolom\u00e9 I, Patriarca de Constantinopla, y a Su Gracia Rowan Williams, Arzobispo de Canterbury. Un saludo especial a los Patriarcas y a los Arzobispos Mayores de las Iglesias Cat\u00f3licas Orientales, y a los Presidentes de las Conferencias Episcopales. Para rememorar el Concilio, en el que algunos de los aqu\u00ed presentes \u2013 a los que saludo con particular afecto \u2013 hemos tenido la gracia de vivir en primera persona, esta celebraci\u00f3n se ha enriquecido con algunos signos espec\u00edficos: la procesi\u00f3n de entrada, que ha querido recordar la que de modo memorable hicieron los Padres conciliares cuando ingresaron solemnemente en esta Bas\u00edlica; la entronizaci\u00f3n del Evangeliario, copia del que se utiliz\u00f3 durante el Concilio; y la entrega de los siete mensajes finales del Concilio y del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, que har\u00e9 al final, antes de la bendici\u00f3n. Estos signos no son meros recordatorios, sino que nos ofrecen tambi\u00e9n la perspectiva para ir m\u00e1s all\u00e1 de la conmemoraci\u00f3n. Nos invitan a entrar m\u00e1s profundamente en el movimiento espiritual que ha caracterizado el Vaticano II, para hacerlo nuestro y realizarlo en su verdadero sentido. Y este sentido ha sido y sigue siendo la fe en Cristo, la fe apost\u00f3lica, animada por el impulso interior de comunicar a Cristo a todos y a cada uno de los hombres durante la peregrinaci\u00f3n de la Iglesia por los caminos de la historia.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#000000\">\u00a0<\/font> <\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" style=\"font-style: normal; font-size: 12px\" color=\"#000000\">\u00a0El A\u00f1o de la fe que hoy inauguramos est\u00e1 vinculado coherentemente con todo el camino de la Iglesia en los \u00faltimos 50 a\u00f1os: desde el Concilio, mediante el magisterio del siervo de Dios Pablo VI, que convoc\u00f3 un \u00abA\u00f1o de la fe\u00bb en 1967, hasta el Gran Jubileo del 2000, con el que el beato Juan Pablo II propuso de nuevo a toda la humanidad a Jesucristo como \u00fanico Salvador, ayer, hoy y siempre. Estos dos Pont\u00edfices, Pablo VI y Juan Pablo II, convergieron profunda y plenamente en poner a Cristo como centro del cosmos y de la historia, y en el anhelo apost\u00f3lico de anunciarlo al mundo. Jes\u00fas es el centro de la fe cristiana. El cristiano cree en Dios por medio de Jesucristo, que ha revelado su rostro. \u00c9l es el cumplimiento de las Escrituras y su int\u00e9rprete definitivo. Jesucristo no es solamente el objeto de la fe, sino, como dice la carta a los Hebreos, \u00abel que inici\u00f3 y completa nuestra fe\u00bb (12,2).\u00a0<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#000000\">\u00a0<\/font> <\/p>\n<p style=\"text-align: justify; font-style: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; font-size: 12px\" class=\"MsoNormal\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" style=\"font-style: normal; font-size: 12px\" color=\"#000000\">El evangelio de hoy nos dice que Jesucristo, consagrado por el Padre en el Esp\u00edritu Santo, es el verdadero y perenne protagonista de la evangelizaci\u00f3n: \u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque \u00e9l me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres\u00bb (Lc 4,18). Esta misi\u00f3n de Cristo, este dinamismo suyo contin\u00faa en el espacio y en el tiempo, atraviesa los siglos y los continentes. Es un movimiento que parte del Padre y, con la fuerza del Esp\u00edritu, lleva la buena noticia a los pobres en sentido material y espiritual. La Iglesia es el instrumento principal y necesario de esta obra de Cristo, porque est\u00e1 unida a \u00c9l como el cuerpo a la cabeza. \u00abComo el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo yo\u00bb (Jn 20,21). As\u00ed dice el Resucitado a los disc\u00edpulos, y soplando sobre ellos, a\u00f1ade: \u00abRecibid el Esp\u00edritu Santo\u00bb (v. 22). Dios por medio de Jesucristo es el principal art\u00edfice de la evangelizaci\u00f3n del mundo; pero Cristo mismo ha querido transmitir a la Iglesia su misi\u00f3n, y lo ha hecho y lo sigue haciendo hasta el final de los tiempos infundiendo el Esp\u00edritu Santo en los disc\u00edpulos, aquel mismo Esp\u00edritu que se pos\u00f3 sobre \u00e9l y permaneci\u00f3 en \u00e9l durante toda su vida terrena, d\u00e1ndole la fuerza de \u00abproclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista\u00bb; de \u00abponer en libertad a los oprimidos\u00bb y de \u00abproclamar el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb (Lc 4,18-19).<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#000000\">\u00a0<\/font> <\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" style=\"font-style: normal; font-size: 12px\" color=\"#000000\">\u00a0El Concilio Vaticano II no ha querido incluir el tema de la fe en un documento espec\u00edfico. Y, sin embargo, estuvo completamente animado por la conciencia y el deseo, por as\u00ed decir, de adentrase nuevamente en el misterio cristiano, para proponerlo de nuevo eficazmente al hombre contempor\u00e1neo. A este respecto se expresaba as\u00ed, dos a\u00f1os despu\u00e9s de la conclusi\u00f3n de la asamblea conciliar, el siervo de Dios Pablo VI: \u00abQueremos hacer notar que, si el Concilio no habla expresamente de la fe, habla de ella en cada p\u00e1gina, al reconocer su car\u00e1cter vital y sobrenatural, la supone \u00edntegra y con fuerza, y construye sobre ella sus ense\u00f1anzas. Bastar\u00eda recordar [algunas] afirmaciones conciliares\u2026 para darse cuenta de la importancia esencial que el Concilio, en sinton\u00eda con la tradici\u00f3n doctrinal de la Iglesia, atribuye a la fe, a la verdadera fe, a aquella que tiene como fuente a Cristo y por canal el magisterio de la Iglesia\u00bb (Audiencia general, 8 marzo 1967). As\u00ed dec\u00eda Pablo VI.\u00a0 <\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#000000\">\u00a0<\/font> <\/p>\n<p style=\"text-align: justify; font-style: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; font-size: 12px\" class=\"MsoNormal\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" style=\"font-style: normal; font-size: 12px\" color=\"#000000\">Pero debemos ahora remontarnos a aquel que convoc\u00f3 el Concilio Vaticano II y lo inaugur\u00f3: el beato Juan XXIII. En el discurso de apertura, present\u00f3 el fin principal del Concilio en estos t\u00e9rminos: \u00abEl supremo inter\u00e9s del Concilio Ecum\u00e9nico es que el sagrado dep\u00f3sito de la doctrina cristiana sea custodiado y ense\u00f1ado de forma cada vez m\u00e1s eficaz\u2026 La tarea principal de este Concilio no es, por lo tanto, la discusi\u00f3n de este o aquel tema de la doctrina\u2026 Para eso no era necesario un Concilio&#8230; Es preciso que esta doctrina verdadera e inmutable, que ha de ser fielmente respetada, se profundice y presente seg\u00fan las exigencias de nuestro tiempo\u00bb (AAS 54 [1962], 790. 791-792).<\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" style=\"font-style: normal; font-size: 12px\" color=\"#000000\">A la luz de estas palabras, se comprende lo que yo mismo tuve entonces ocasi\u00f3n de experimentar: durante el Concilio hab\u00eda una emocionante tensi\u00f3n con relaci\u00f3n a la tarea com\u00fan de hacer resplandecer la verdad y la belleza de la fe en nuestro tiempo, sin sacrificarla a las exigencias del presente ni encadenarla al pasado: en la fe resuena el presente eterno de Dios que trasciende el tiempo y que, sin embargo, solamente puede ser acogido por nosotros en el hoy irrepetible. Por esto mismo considero que lo m\u00e1s importante, especialmente en una efem\u00e9ride tan significativa como la actual, es que se reavive en toda la Iglesia aquella tensi\u00f3n positiva, aquel anhelo de volver a anunciar a Cristo al hombre contempor\u00e1neo. Pero, con el fin de que este impulso interior a la nueva evangelizaci\u00f3n no se quede solamente en un ideal, ni caiga en la confusi\u00f3n, es necesario que ella se apoye en una base concreta y precisa, que son los documentos del Concilio Vaticano II, en los cuales ha encontrado su expresi\u00f3n. Por esto, he insistido repetidamente en la necesidad de regresar, por as\u00ed decirlo, a la \u00abletra\u00bb del Concilio, es decir a sus textos, para encontrar tambi\u00e9n en ellos su aut\u00e9ntico esp\u00edritu, y he repetido que la verdadera herencia del Vaticano II se encuentra en ellos. La referencia a los documentos evita caer en los extremos de nostalgias anacr\u00f3nicas o de huidas hacia adelante, y permite acoger la novedad en la continuidad. El Concilio no ha propuesto nada nuevo en materia de fe, ni ha querido sustituir lo que era antiguo. M\u00e1s bien, se ha preocupado para que dicha fe siga vivi\u00e9ndose hoy, para que contin\u00fae siendo una fe viva en un mundo en transformaci\u00f3n.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#000000\">\u00a0<\/font> <\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" style=\"font-style: normal; font-size: 12px\" color=\"#000000\">\u00a0\u00a0Si sintonizamos con el planteamiento aut\u00e9ntico que el beato Juan XXIII quiso dar al Vaticano II, podremos actualizarlo durante este A\u00f1o de la fe, dentro del \u00fanico camino de la Iglesia que desea continuamente profundizar en el depisito de la fe que Cristo le ha confiado. Los Padres conciliares quer\u00edan volver a presentar la fe de modo eficaz; y s\u00ed se abrieron con confianza al di\u00e1logo con el mundo moderno era porque estaban seguros de su fe, de la roca firme sobre la que se apoyaban. En cambio, en los a\u00f1os sucesivos, muchos aceptaron sin discernimiento la mentalidad dominante, poniendo en discusi\u00f3n las bases mismas del depositum fidei, que desgraciadamente ya no sent\u00edan como propias en su verdad.<\/font><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#000000\">\u00a0<\/font> <\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" style=\"font-style: normal; font-size: 12px\" color=\"#000000\">\u00a0Si hoy la Iglesia propone un nuevo A\u00f1o de la fe y la nueva evangelizaci\u00f3n, no es para conmemorar una efem\u00e9ride, sino porque hay necesidad, todav\u00eda m\u00e1s que hace 50 a\u00f1os. Y la respuesta que hay que dar a esta necesidad es la misma que quisieron dar los Papas y los Padres del Concilio, y que est\u00e1 contenida en sus documentos. Tambi\u00e9n la iniciativa de crear un Consejo Pontificio destinado a la promoci\u00f3n de la nueva evangelizaci\u00f3n, al que agradezco su especial dedicaci\u00f3n con vistas al A\u00f1o de la fe, se inserta en esta perspectiva. En estos decenios ha aumentado la \u00abdesertificaci\u00f3n\u00bb espiritual. Si ya en tiempos del Concilio se pod\u00eda saber, por algunas tr\u00e1gicas p\u00e1ginas de la historia, lo que pod\u00eda significar una vida, un mundo sin Dios, ahora lamentablemente lo vemos cada d\u00eda a nuestro alrededor. Se ha difundido el vac\u00edo. Pero precisamente a partir de la experiencia de este desierto, de este vac\u00edo, es como podemos descubrir nuevamente la alegr\u00eda de creer, su importancia vital para nosotros, hombres y mujeres. En el desierto se vuelve a descubrir el valor de lo que es esencial para vivir; as\u00ed, en el mundo contempor\u00e1neo, son muchos los signos de la sed de Dios, del sentido \u00faltimo de la vida, a menudo manifestados de forma impl\u00edcita o negativa. Y en el desierto se necesitan sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza. La fe vivida abre el coraz\u00f3n a la Gracia de Dios que libera del pesimismo. Hoy m\u00e1s que nunca evangelizar quiere decir dar testimonio de una vida nueva, trasformada por Dios, y as\u00ed indicar el camino. La primera lectura nos ha hablado de la sabidur\u00eda del viajero (cf. Sir 34,9-13): el viaje es met\u00e1fora de la vida, y el viajero sabio es aquel que ha aprendido el arte de vivir y lo comparte con los hermanos, como sucede con los peregrinos a lo largo del Camino de Santiago, o en otros caminos, que no por casualidad se han multiplicado en estos a\u00f1os. \u00bfPor qu\u00e9 tantas personas sienten hoy la necesidad de hacer estos caminos? \u00bfNo es quiz\u00e1s porque en ellos encuentran, o al menos intuyen, el sentido de nuestro estar en el mundo? As\u00ed podemos representar este A\u00f1o de la fe: como una peregrinaci\u00f3n en los desiertos del mundo contempor\u00e1neo, llevando consigo solamente lo que es esencial: ni bast\u00f3n, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni dos t\u00fanicas, como dice el Se\u00f1or a los ap\u00f3stoles al enviarlos a la misi\u00f3n (cf. Lc 9,3), sino el evangelio y la fe de la Iglesia, de los que el Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II son una luminosa expresi\u00f3n, como lo es tambi\u00e9n el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, publicado hace 20 a\u00f1os.<\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" style=\"font-style: normal; font-size: 12px\" color=\"#000000\">Venerados y queridos hermanos, el 11 de octubre de 1962 se celebraba la fiesta de Mar\u00eda Sant\u00edsima, Madre de Dios. Le confiamos a ella el A\u00f1o de la fe, como lo hice hace una semana, peregrinando a Loreto. La Virgen Mar\u00eda brille siempre como estrella en el camino de la nueva evangelizaci\u00f3n. Que ella nos ayude a poner en pr\u00e1ctica la exhortaci\u00f3n del ap\u00f3stol Pablo: \u00abLa palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; ense\u00f1aos unos a otros con toda sabidur\u00eda; correg\u00edos mutuamente\u2026 Todo lo que de palabra o de obra realic\u00e9is, sea todo en nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas, dando gracias a Dios Padre por medio de \u00e9l\u00bb (Col 3,16-17). Am\u00e9n.<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">{youtube}9vlxOuwJaDs{\/youtube}<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p style=\"text-align: center; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-family: Verdana; background: white; color: black; font-size: 9pt\"><font face=\"Tahoma\" color=\"#333333\"><strong><span style=\"font-family: Arial\"><font size=\"3\"><font color=\"#000000\">Homil\u00eda de Benedicto XVI en la<\/font><\/font><\/span><\/strong><\/font><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-family: Verdana; background: white; color: black; font-size: 9pt\"><font face=\"Tahoma\" color=\"#333333\"><strong><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\">Apertura del A\u00f1o de\u00a0la Fe<\/font><\/span><\/strong><\/font><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; margin: 0cm 0cm 0pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span style=\"font-family: Verdana; background: white; color: black; font-size: 9pt\"><font face=\"Tahoma\" color=\"#333333\"><strong><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\"><span style=\"font-family: Verdana; background: white; color: black; font-size: 9pt\"><font face=\"Tahoma\" color=\"#333333\"><strong><span style=\"font-family: Arial; font-size: 12pt\"><font color=\"#000000\"><\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/horacero.com.pa\/images\/AFPNoticias\/photo_1349954443599-1-0.jpg\" border=\"0\" width=\"412\" height=\"274\" \/><span style=\"font-family: Verdana; background: white; color: black; font-size: 9pt\"><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-746","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latest-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/746","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=746"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/746\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=746"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=746"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=746"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}