{"id":7953,"date":"2022-08-31T11:28:10","date_gmt":"2022-08-31T14:28:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/?p=7953"},"modified":"2022-08-31T11:29:01","modified_gmt":"2022-08-31T14:29:01","slug":"mes-dedicado-al-migrante-y-refugiado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/mes-dedicado-al-migrante-y-refugiado\/","title":{"rendered":"Mes dedicado al Migrante y Refugiado."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El pr\u00f3ximo\u00a0<strong>domingo 4 de septiembre<\/strong>\u00a0celebraremos en Argentina el\u00a0<strong>D\u00eda del \u00a0Migrante<\/strong>, y como Iglesia\u00a0<strong>iniciamos el mes dedicado al Migrante y Refugiado.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un tiempo en el que somos invitados\u00a0como comunidad eclesial\u00a0a formar una verdadera familia con quienes en el mundo de hoy caminan entre la desesperaci\u00f3n de un futuro imposible de construir y el deseo de una vida mejor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u201cConstruir el futuro con los migrantes y refugiados\u201d<\/strong>\u00a0es el lema del mensaje que el Papa Francisco nos propone para la\u00a0<strong>Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2022, que se celebrar\u00e1 el domingo 25 de septiembre.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cSi queremos cooperar con nuestro Padre celestial en la construcci\u00f3n del \u00a0futuro, hag\u00e1moslo junto con nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados. \u00a0\u00a1Construy\u00e1moslo hoy! Porque el futuro empieza hoy, y empieza por cada uno de nosotros.\u201d<\/em>\u00a0(Francisco)<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Construir el futuro con los migrantes y los refugiados<\/strong><\/span><br \/><span style=\"color: #000000;\">MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/span><br \/><span style=\"color: #000000;\">PARA LA 108a JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2022 (25 de septiembre de 2022)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #333333;\">\u00abNo tenemos aqu\u00ed abajo una ciudad permanente, sino que buscamos la futura\u00bb<em> (Hb 13,14).<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas:<br \/>El sentido \u00faltimo de nuestro \u201cviaje\u201d en este mundo es la b\u00fasqueda de la verdadera patria, el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo, que encontrar\u00e1 su plena realizaci\u00f3n cuando \u00c9l vuelva en su gloria. Su Reino a\u00fan no se ha cumplido, pero ya est\u00e1 presente en aquellos que han acogido la salvaci\u00f3n. \u00abEl Reino de Dios est\u00e1 en nosotros. Aunque todav\u00eda sea escatol\u00f3gico, sea el futuro del mundo, de la humanidad, se encuentra al mismo tiempo en nosotros\u00bb. [1]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad futura es una \u00abciudad de s\u00f3lidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios\u00bb (Hb 11,10). Su proyecto prev\u00e9 una intensa obra de edificaci\u00f3n, en la que todos debemos sentirnos comprometidos personalmente. Se trata de un trabajo minucioso de conversi\u00f3n personal y de transformaci\u00f3n de la realidad, para que se adapte cada vez m\u00e1s al plan divino. Los dramas de la historia nos recuerdan cu\u00e1n lejos estamos todav\u00eda de alcanzar nuestra meta, la Nueva Jerusal\u00e9n, \u00abmorada de Dios entre los hombres\u00bb (Ap 21,3). Pero no por eso debemos desanimarnos. A la luz de lo que hemos aprendido en las tribulaciones de los \u00faltimos tiempos, estamos<br \/>llamados a renovar nuestro compromiso para la construcci\u00f3n de un futuro m\u00e1s acorde con el plan de Dios, de un mundo donde todos podamos vivir dignamente en paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPero nosotros, de acuerdo con la promesa del Se\u00f1or, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitar\u00e1 la justicia\u00bb (2 P 3,13). La justicia es uno de los elementos constitutivos del Reino de Dios. En la b\u00fasqueda cotidiana de su voluntad, \u00e9sta debe edificarse con paciencia, sacrificio y determinaci\u00f3n, para que todos los que tienen hambre y sed de ella sean saciados (cf. Mt 5,6). La justicia del Reino debe entenderse como la realizaci\u00f3n del orden divino, de su armonioso designio, seg\u00fan el cual, en Cristo muerto y resucitado, toda la creaci\u00f3n vuelve a ser \u201cbuena\u201d y la humanidad \u201cmuy buena\u201d (cf. Gn 1,1-31). Sin embargo, para que reine esta<br \/>maravillosa armon\u00eda, es necesario acoger la salvaci\u00f3n de Cristo, su Evangelio de amor, para que se eliminen las desigualdades y las discriminaciones del mundo presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie debe ser excluido. Su proyecto es esencialmente inclusivo y sit\u00faa en el centro a los habitantes de las periferias existenciales. Entre ellos hay muchos migrantes y refugiados, desplazados y v\u00edctimas de la trata. Es con ellos que Dios quiere edificar su Reino, porque sin ellos no ser\u00eda el Reino que Dios quiere. La inclusi\u00f3n de las personas m\u00e1s vulnerables es una condici\u00f3n necesaria para obtener la plena ciudadan\u00eda. De hecho, dice el Se\u00f1or: \u00abVengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver\u00bb (Mt 25,34-36).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Construir el futuro con los migrantes y los refugiados<\/em> significa tambi\u00e9n reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificaci\u00f3n. Me gusta ver este enfoque del fen\u00f3meno migratorio en una visi\u00f3n prof\u00e9tica de Isa\u00edas, en la que los extranjeros no figuran como invasores y destructores, sino como trabajadores bien dispuestos que reconstruyen las murallas de la Nueva Jerusal\u00e9n, la Jerusal\u00e9n abierta a todos los pueblos (cf. Is 60,10-11). En la misma profec\u00eda, la llegada de los extranjeros se presenta como fuente de enriquecimiento: \u00abSe volcar\u00e1n sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegar\u00e1n hasta ti\u00bb (60,5). De hecho, la historia nos ense\u00f1a que la aportaci\u00f3n de los migrantes y refugiados ha sido fundamental para el crecimiento social y econ\u00f3mico de nuestras sociedades. Y lo sigue siendo tambi\u00e9n hoy. Su trabajo, su capacidad de sacrificio, su juventud y su entusiasmo enriquecen a las comunidades<br \/>que los acogen. Pero esta aportaci\u00f3n podr\u00eda ser mucho mayor si se valorara y se apoyara mediante programas espec\u00edficos. Se trata de un enorme potencial, pronto a manifestarse, si se le ofrece la oportunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los habitantes de la Nueva Jerusal\u00e9n \u2014sigue profetizando Isa\u00edas\u2014 mantienen siempre las puertas de la ciudad abiertas de par en par, para que puedan entrar los extranjeros con sus dones: \u00abTus puertas estar\u00e1n siempre abiertas, no se cerrar\u00e1n ni de d\u00eda ni de noche, para que te traigan las riquezas de las naciones\u00bb (60,11). La presencia de los migrantes y los refugiados representa un enorme reto, pero tambi\u00e9n una oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos. Gracias a ellos tenemos la oportunidad de conocer mejor el mundo y la belleza de su diversidad. Podemos madurar en humanidad y construir juntos un \u201cnosotros\u201d m\u00e1s grande. En la disponibilidad rec\u00edproca se generan espacios de confrontaci\u00f3n fecunda entre visiones y tradiciones diferentes, que abren la mente a perspectivas nuevas.<br \/>Descubrimos tambi\u00e9n la riqueza que encierran religiones y espiritualidades<br \/>desconocidas para nosotros, y esto nos estimula a profundizar nuestras propias convicciones.}<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Jerusal\u00e9n de las gentes, el templo del Se\u00f1or se embellece cada vez m\u00e1s<br \/>gracias a las ofrendas que llegan de tierras extranjeras: \u00abEn ti se congregar\u00e1n todos los reba\u00f1os de Quedar, los carneros de Nebaiot estar\u00e1n a tu servicio: subir\u00e1n como ofrenda aceptable sobre mi altar y yo glorificar\u00e9 mi Casa gloriosa\u00bb (60,7). En esta perspectiva, la llegada de migrantes y refugiados cat\u00f3licos ofrece energ\u00eda nueva a la vida eclesial de las comunidades que los acogen. Ellos son a menudo portadores de din\u00e1micas revitalizantes y animadores de celebraciones vibrantes. Compartir\u00a0expresiones de fe y devociones diferentes representa una ocasi\u00f3n privilegiada para vivir con mayor plenitud la catolicidad del pueblo de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas, y especialmente ustedes, j\u00f3venes, si queremos cooperar con nuestro Padre celestial en la construcci\u00f3n del futuro, hag\u00e1moslo junto con nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados. \u00a1Construy\u00e1moslo hoy!<br \/>Porque el futuro empieza hoy, y empieza por cada uno de nosotros. No podemos dejar a las pr\u00f3ximas generaciones la responsabilidad de decisiones que es necesario tomar ahora, para que el proyecto de Dios sobre el mundo pueda realizarse y venga su Reino de justicia, de fraternidad y de paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Oraci\u00f3n<\/strong><br \/><strong>Se\u00f1or, haznos portadores de esperanza,<\/strong><br \/><strong>para que donde haya oscuridad reine tu luz,<\/strong><br \/><strong>y donde haya resignaci\u00f3n renazca la confianza en el futuro. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Se\u00f1or, haznos instrumentos de tu justicia,<\/strong><br \/><strong>para que donde haya exclusi\u00f3n, florezca la fraternidad,<\/strong><br \/><strong>y donde haya codicia, florezca la comuni\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Se\u00f1or, haznos constructores de tu Reino<\/strong><br \/><strong>junto con los migrantes y los refugiados<\/strong><br \/><strong>y con todos los habitantes de las periferias.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Se\u00f1or, haz que aprendamos cu\u00e1n bello es<\/strong><br \/><strong>vivir como hermanos y hermanas. Am\u00e9n.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 9 de mayo de 2022<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">FRANCISCO<\/p>\n<hr \/>\n<pre style=\"text-align: justify;\">[1] S. Juan Pablo II, <em>Visita a la parroquia romana de San Francisco de As\u00eds y Santa Catalina de Siena, Patronos de Italia<\/em> (26 noviembre 1989).<\/pre>\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>El pr\u00f3ximo\u00a0domingo 4 de septiembre\u00a0celebraremos en Argentina el\u00a0D\u00eda del \u00a0Migrante, y como Iglesia\u00a0iniciamos el mes dedicado al Migrante y Refugiado. 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