{"id":8394,"date":"2022-12-29T09:53:41","date_gmt":"2022-12-29T12:53:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/?p=8394"},"modified":"2022-12-29T10:44:49","modified_gmt":"2022-12-29T13:44:49","slug":"mensaje-de-la-comision-ejecutiva-de-la-conferencia-episcopal-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/mensaje-de-la-comision-ejecutiva-de-la-conferencia-episcopal-argentina\/","title":{"rendered":"Jornada Mundial de la Paz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En su mensaje para la 56\u00b0 Jornada Mundial de la Paz que se celebrar\u00e1 el 1 de enero de 2023, el Papa Francisco expres\u00f3 que \u201cnadie puede salvarse solo\u201d y anim\u00f3 a afrontar los retos de nuestro mundo, como el Covid y la guerra, \u201ccon responsabilidad y compasi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Adjuntamos el mensaje completo del Santo Padre:<\/p>\n<h3 class=\"has-text-align-center\" style=\"text-align: center;\">\u00ab<strong>Nadie puede salvarse solo. Recomenzar desde <\/strong><strong>el COVID-19 para trazar juntos caminos de paz<\/strong>\u00ab<\/h3>\n<div class=\"wp-block-spacer\" aria-hidden=\"true\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abHermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. Ustedes saben perfectamente que el D\u00eda del Se\u00f1or vendr\u00e1 como un ladr\u00f3n en plena noche\u00bb<\/em>\u00a0(<em>Primera carta de san Pablo a los Tesalonicenses<\/em>\u00a05,1-2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Con estas palabras, el ap\u00f3stol Pablo invitaba a la comunidad de Tesal\u00f3nica, que esperaba el encuentro con el Se\u00f1or, a permanecer firme, con los pies y el coraz\u00f3n bien plantados en la tierra, capaz de una mirada atenta a la realidad y a las vicisitudes de la historia. Por eso,\u00a0<strong>aunque los acontecimientos de nuestra existencia parezcan tan tr\u00e1gicos y nos sintamos empujados al t\u00fanel oscuro y dif\u00edcil de la injusticia y el sufrimiento, estamos llamados a mantener el coraz\u00f3n abierto a la esperanza, confiando en Dios que se hace presente, nos acompa\u00f1a con ternura, nos sostiene en la fatiga y, sobre todo, gu\u00eda nuestro camino<\/strong>. Con este \u00e1nimo san Pablo exhorta constantemente a la comunidad a estar vigilante, buscando el bien, la justicia y la verdad: \u00abNo nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios\u00bb (5,6). Es una invitaci\u00f3n a mantenerse alerta, a no encerrarnos en el miedo, el dolor o la resignaci\u00f3n, a no ceder a la distracci\u00f3n, a no desanimarnos, sino a ser como centinelas capaces de velar y distinguir las primeras luces del alba, especialmente en las horas m\u00e1s oscuras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.\u00a0\u00a0<strong>El COVID-19 nos sumi\u00f3 en medio de la noche<\/strong>, desestabilizando nuestra vida ordinaria, trastornando nuestros planes y costumbres, perturbando la aparente tranquilidad incluso de las sociedades m\u00e1s privilegiadas, generando desorientaci\u00f3n y sufrimiento, y causando la muerte de tantos hermanos y hermanas nuestros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empujado dentro de una vor\u00e1gine de desaf\u00edos inesperados y en una situaci\u00f3n que no estaba del todo clara ni siquiera desde el punto de vista cient\u00edfico, el mundo sanitario se moviliz\u00f3 para aliviar el dolor de tantos y tratar de ponerle remedio; del mismo modo, las autoridades pol\u00edticas tuvieron que tomar medidas dr\u00e1sticas en materia de organizaci\u00f3n y gesti\u00f3n de la emergencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto con las manifestaciones f\u00edsicas,\u00a0<strong>el COVID-19 provoc\u00f3<\/strong>\u00a0\u2014tambi\u00e9n con efectos a largo plazo\u2014\u00a0<strong>un malestar generalizado que cal\u00f3 en los corazones de muchas personas y familias<\/strong>, con secuelas a tener en cuenta, alimentadas por largos per\u00edodos de aislamiento y diversas restricciones de la libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, no podemos olvidar c\u00f3mo\u00a0<strong>la pandemia toc\u00f3 la fibra sensible del tejido social y econ\u00f3mico, sacando a relucir contradicciones y desigualdades<\/strong>. Amenaz\u00f3 la seguridad laboral de muchos y agrav\u00f3 la soledad cada vez m\u00e1s extendida en nuestras sociedades, sobre todo la de los m\u00e1s d\u00e9biles y la de los pobres. Pensemos, por ejemplo, en los millones de trabajadores informales de muchas partes del mundo, a los que se dej\u00f3 sin empleo y sin ning\u00fan apoyo durante todo el confinamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Rara vez los individuos y la sociedad avanzan en situaciones que generan tal sentimiento de derrota y amargura<\/strong>; pues esto debilita los esfuerzos dedicados a la paz y provoca conflictos sociales, frustraci\u00f3n y violencia de todo tipo. En este sentido,\u00a0<strong>la pandemia parece haber sacudido incluso las zonas m\u00e1s pac\u00edficas de nuestro mundo, haciendo aflorar innumerables carencias.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.\u00a0<strong>Transcurridos tres a\u00f1os, ha llegado el momento de tomarnos un tiempo para cuestionarnos, aprender, crecer y dejarnos transformar<\/strong>\u00a0\u2014de forma personal y comunitaria\u2014;\u00a0<strong>un tiempo privilegiado para prepararnos al \u201cd\u00eda del Se\u00f1or\u201d.<\/strong>\u00a0Ya he dicho varias veces que de los momentos de crisis nunca se sale igual: de ellos salimos mejores o peores. Hoy estamos llamados a preguntarnos: \u00bfqu\u00e9 hemos aprendido de esta situaci\u00f3n pand\u00e9mica? \u00bfQu\u00e9 nuevos caminos debemos emprender para liberarnos de las cadenas de nuestros viejos h\u00e1bitos, para estar mejor preparados, para atrevernos con lo nuevo? \u00bfQu\u00e9 se\u00f1ales de vida y esperanza podemos aprovechar para seguir adelante e intentar hacer de nuestro mundo un lugar mejor?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seguramente, despu\u00e9s de haber palpado la fragilidad que caracteriza la realidad humana y nuestra existencia personal,\u00a0<strong>podemos decir que la mayor lecci\u00f3n que nos deja en herencia el COVID-19 es la conciencia de que todos nos necesitamos; de que nuestro mayor tesoro, aunque tambi\u00e9n el m\u00e1s fr\u00e1gil, es la fraternidad humana, fundada en nuestra filiaci\u00f3n divina com\u00fan, y de que nadie puede salvarse solo.<\/strong>\u00a0Por tanto,\u00a0<strong>es urgente que busquemos y promovamos juntos los valores universales que trazan el camino de esta fraternidad humana.<\/strong>\u00a0Tambi\u00e9n hemos aprendido que\u00a0<strong>la fe depositada en el progreso, la tecnolog\u00eda y los efectos de la globalizaci\u00f3n no s\u00f3lo ha sido excesiva, sino que se ha convertido en una intoxicaci\u00f3n individualista e idol\u00e1trica, comprometiendo la deseada garant\u00eda de justicia, armon\u00eda y paz.<\/strong>\u00a0En nuestro acelerado mundo, muy a menudo los problemas generalizados de desequilibrio, injusticia, pobreza y marginaci\u00f3n alimentan el malestar y los conflictos, y generan violencia e incluso guerras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si, por un lado, la pandemia sac\u00f3 a relucir todo esto, por otro,\u00a0<strong>hemos logrado hacer descubrimientos positivos:<\/strong>\u00a0un beneficioso\u00a0<strong>retorno a la humildad<\/strong>; una r<strong>educci\u00f3n de ciertas pretensiones consumistas<\/strong>; un\u00a0<strong>renovado sentido de la solidaridad\u00a0<\/strong>que nos anima a salir de nuestro ego\u00edsmo para abrirnos al sufrimiento de los dem\u00e1s y a sus necesidades; as\u00ed como\u00a0<strong>un compromiso, en algunos casos verdaderamente heroico, de tantas personas que no escatimaron esfuerzos para que todos pudieran superar mejor el drama de la emergencia.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta experiencia\u00a0<strong>ha surgido una conciencia m\u00e1s fuerte que invita a todos, pueblos y naciones, a volver a poner la palabra \u201cjuntos\u201d en el centro<\/strong>. En efecto, es juntos, en la fraternidad y la\u00a0 solidaridad, que podemos construir la paz, garantizar la justicia y superar los acontecimientos m\u00e1s dolorosos. De hecho, las respuestas m\u00e1s eficaces a la pandemia han sido aquellas en las que grupos sociales, instituciones p\u00fablicas y privadas y organizaciones internacionales se unieron para hacer frente al desaf\u00edo, dejando de lado intereses particulares.\u00a0<strong>S\u00f3lo la paz que nace del amor fraterno y desinteresado puede ayudarnos a superar las crisis personales, sociales y mundiales.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Al mismo tiempo,\u00a0<strong>en el momento en que nos atrevimos a esperar que lo peor de la noche de la pandemia del COVID-19 hab\u00eda pasado, un nuevo y terrible desastre se abati\u00f3 sobre la humanidad.<\/strong>\u00a0Fuimos testigos del inicio de otro azote: una nueva guerra, en parte comparable a la del COVID-19, pero impulsada por decisiones humanas reprobables.\u00a0<strong>La guerra en Ucrania se cobra v\u00edctimas inocentes y propaga la inseguridad<\/strong>, no s\u00f3lo entre los directamente afectados, sino de forma generalizada e indiscriminada en todo el mundo; tambi\u00e9n afecta a quienes, incluso a miles de kil\u00f3metros de distancia, sufren sus efectos colaterales \u2014basta pensar en la escasez de trigo y los precios del combustible\u2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente,\u00a0<strong>esta no es la era post-COVID que esper\u00e1bamos o preve\u00edamos<\/strong>. De hecho,\u00a0<strong>esta guerra<\/strong>,\u00a0<strong>junto con los dem\u00e1s conflictos en todo el planeta, representa una derrota para la humanidad en su conjunto y no s\u00f3lo para las partes directamente implicadas.<\/strong>\u00a0<strong>Aunque se ha encontrado una vacuna contra el COVID-19, a\u00fan no se han hallado soluciones eficaces para poner fin a la guerra<\/strong>. En efecto,\u00a0<strong>el virus de la guerra es m\u00e1s dif\u00edcil de vencer que los que afectan al organismo, porque no procede del exterior, sino del interior del coraz\u00f3n humano, corrompido por el pecado<\/strong>\u00a0(cf.\u00a0<em>Evangelio seg\u00fan san Marcos<\/em>\u00a07,17-23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.\u00a0<strong>\u00bfQu\u00e9 se nos pide, entonces, que hagamos?\u00a0<\/strong>En primer lugar,\u00a0<strong>dejarnos cambiar el coraz\u00f3n<\/strong>\u00a0por la emergencia que hemos vivido, es decir,\u00a0<strong>permitir que Dios transforme nuestros criterios habituales de interpretaci\u00f3n del mundo y de la realidad a trav\u00e9s de este momento hist\u00f3rico.\u00a0<\/strong>Ya no podemos pensar s\u00f3lo en preservar el espacio de nuestros intereses personales o nacionales, sino que debemos concebirnos a la luz del bien com\u00fan, con un sentido comunitario, es decir, como un \u201cnosotros\u201d abierto a la fraternidad universal. No podemos buscar s\u00f3lo protegernos a nosotros mismos;\u00a0<strong>es hora de que todos nos comprometamos con la sanaci\u00f3n de nuestra sociedad y nuestro planeta, creando las bases para un mundo m\u00e1s justo y pac\u00edfico, que se involucre con seriedad en la b\u00fasqueda de un bien que sea verdaderamente com\u00fan.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para lograr esto y vivir mejor despu\u00e9s de la emergencia del COVID-19, no podemos ignorar un hecho fundamental: las diversas crisis morales, sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas que padecemos est\u00e1n todas interconectadas, y lo que consideramos como problemas aut\u00f3nomos son en realidad uno la causa o consecuencia de los otros. As\u00ed pues,<strong>\u00a0estamos llamados a afrontar los retos de nuestro mundo con responsabilidad y compasi\u00f3n.<\/strong>\u00a0Debemos retomar la cuesti\u00f3n de\u00a0<strong>garantizar la sanidad p\u00fablica para todos<\/strong>; promover\u00a0<strong>acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras\u00a0<\/strong>que siguen generando v\u00edctimas y pobreza;\u00a0<strong>cuidar<\/strong>\u00a0de forma conjunta\u00a0<strong>nuestra casa com\u00fan<\/strong>\u00a0y aplicar medidas claras y eficaces para\u00a0<strong>hacer frente al cambio clim\u00e1tico<\/strong>;\u00a0<strong>luchar contra el virus de la desigualdad y garantizar la alimentaci\u00f3n y un trabajo digno para todos<\/strong>, apoyando a quienes ni siquiera tienen un salario m\u00ednimo y atraviesan grandes dificultades. El esc\u00e1ndalo de los pueblos hambrientos nos duele. Hemos de\u00a0<strong>desarrollar, con pol\u00edticas adecuadas, la acogida y la integraci\u00f3n<\/strong>, especialmente de los migrantes y de los que viven como descartados en nuestras sociedades.\u00a0<strong>S\u00f3lo invirtiendo en estas situaciones, con un deseo altruista inspirado por el amor infinito y misericordioso de Dios, podremos construir un mundo nuevo y ayudar a edificar el Reino de Dios, que es un Reino de amor, de justicia y de paz.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al compartir estas reflexiones,\u00a0<strong>espero que en el nuevo a\u00f1o podamos caminar juntos, aprovechando lo que la historia puede ense\u00f1arnos<\/strong>. Expreso mis mejores votos a los jefes de Estado y de gobierno, a los directores de las organizaciones internacionales y a los l\u00edderes de las diferentes religiones.<strong>\u00a0<\/strong>A todos los hombres y mujeres de buena voluntad,<strong>\u00a0les deseo un feliz a\u00f1o, en el que puedan construir, d\u00eda a d\u00eda, como artesanos, la paz<\/strong>. Que Mar\u00eda Inmaculada, Madre de Jes\u00fas y Reina de la Paz, interceda por nosotros y por el mundo entero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Vaticano, 8 de diciembre de 2022\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, la Comisi\u00f3n Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina comparte su mensaje con motivo de la Jornada de la Paz y el deseo para este a\u00f1o que comienza:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4884\" src=\"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/11692576_857640200984917_1949586283707910584_n.jpg\" alt=\"\" width=\"414\" height=\"414\" srcset=\"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/11692576_857640200984917_1949586283707910584_n.jpg 414w, https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/11692576_857640200984917_1949586283707910584_n-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/11692576_857640200984917_1949586283707910584_n-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 414px) 100vw, 414px\" \/><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><strong><em>2023: UN NOSOTROS QUE NOS INCLUYA Y HERMANE A TODOS<\/em><\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Mensaje de la tradicional Jornada Mundial de la Paz que se celebra cada 1\u00b0 de enero, el Papa Francisco nos propone este a\u00f1o <em>\u201cconcebirnos a la luz del bien com\u00fan, con un sentido comunitario, es decir, como un \u201cnosotros\u201d abierto a la fraternidad universal (\u2026) es hora de que todos nos comprometamos con la sanaci\u00f3n de nuestra sociedad y nuestro planeta, creando las bases para un mundo m\u00e1s justo y pac\u00edfico, que se involucre con seriedad en la b\u00fasqueda de un bien que sea verdaderamente com\u00fan.\u201d<\/em> (Papa Francisco, Mensaje, n.5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este tiempo hemos podido celebrar juntos el inolvidable triunfo deportivo de la Selecci\u00f3n nacional de f\u00fatbol. Festej\u00e1ndolo supimos postergar diferencias y superar divisiones en la experiencia emocionante de una alegr\u00eda com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anhelamos para el a\u00f1o que comienza que podamos renovar las actitudes y las disposiciones para la convivencia democr\u00e1tica, dejando de lado todo lo que acreciente las divisiones, ponga en riesgo la institucionalidad y postergue la discusi\u00f3n de los temas urgentes en relaci\u00f3n con la pobreza, la deuda social, la educaci\u00f3n y el crecimiento del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es imprescindible superar la desmesura que nos lleva a agredir y descalificar a quienes no piensan como nosotros. La crisis que vivimos exige para este nuevo a\u00f1o 2023, no pensar solo en preservar los intereses personales, partidarios y electorales, sino buscar decididamente, en el m\u00e1ximo respeto a la Constituci\u00f3n Nacional, aquellos consensos b\u00e1sicos que aseguren el compromiso para superar los urgentes problemas del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que el Ni\u00f1o Jes\u00fas, nacido en la humildad del pesebre, nos ayude a vivir el Esp\u00edritu de la Navidad que resuena en nuestro coraz\u00f3n y traiga la paz para este a\u00f1o nuevo que vamos a celebrar, porque \u00c9l mismo es nuestra Paz (Efesios 2, 14).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Buenos Aires, 28 de diciembre de 2022<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Mons. Oscar V. Ojea, Presidente <\/em><br \/>\n<em>Mons. Marcelo Colombo, Vicepresidente 1\u00ba <\/em><br \/>\n<em>Mons. Carlos Azpiroz Costa, OP, Vicepresidente 2\u00ba <\/em><br \/>\n<em>Mons. Alberto G. Bochatey, OSA, Secretario General<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>En su mensaje para la 56\u00b0 Jornada Mundial de la Paz que se celebrar\u00e1 el 1 de enero de 2023, el Papa Francisco expres\u00f3 que <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/mensaje-de-la-comision-ejecutiva-de-la-conferencia-episcopal-argentina\/\" title=\"Jornada Mundial de la Paz\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":8399,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6,28],"tags":[],"class_list":["post-8394","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news","category-latest-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8394","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8394"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8394\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8402,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8394\/revisions\/8402"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8399"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}