{"id":862,"date":"2014-01-02T13:14:25","date_gmt":"2014-01-02T13:14:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/mensaje-del-papa-francisco-para-la-xlvii-jornada-mundial-de-la-paz-1-de-enero-de-2014\/"},"modified":"2014-01-02T13:14:25","modified_gmt":"2014-01-02T13:14:25","slug":"mensaje-del-papa-francisco-para-la-xlvii-jornada-mundial-de-la-paz-1-de-enero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/mensaje-del-papa-francisco-para-la-xlvii-jornada-mundial-de-la-paz-1-de-enero-de-2014\/","title":{"rendered":"Mensaje del papa Francisco para la XLVII Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\"><em><strong style=\"font-family: Georgia,Times New Roman,Times,serif; font-size: 14px\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abLA FRATERNIDAD, FUNDAMENTO Y CAMINO PARA LA PAZ\u00bb<\/strong><\/em><\/font><\/p>\n<div style=\"text-align: center\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ismaelojeda.files.wordpress.com\/2013\/12\/papa-francisco-paloma.jpg\" border=\"0\" width=\"326\" height=\"308\" \/> <\/div>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">1. En este mi primer Mensaje para la  Jornada Mundial de la Paz, quisiera desear a todos, a las personas y a  los pueblos, una vida llena de alegr\u00eda y de esperanza. El coraz\u00f3n de  todo hombre y de toda mujer alberga en su interior el deseo de una vida  plena, de la que forma parte un anhelo indeleble de fraternidad, que nos  invita a la comuni\u00f3n con los otros, en los que encontramos no enemigos o  contrincantes, sino hermanos a los que acoger y querer.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">De hecho, la fraternidad es una  dimensi\u00f3n esencial del hombre, que es un ser relacional. La viva  conciencia de este car\u00e1cter relacional nos lleva a ver y a tratar a cada  persona como una verdadera hermana y un verdadero hermano; sin ella, es  imposible la construcci\u00f3n de una sociedad justa, de una paz estable y  duradera. Y es necesario recordar que normalmente la fraternidad se  empieza a aprender en el seno de la familia, sobre todo gracias a las  responsabilidades complementarias de cada uno de sus miembros, en  particular del padre y de la madre. La familia es la fuente de toda  fraternidad, y por eso es tambi\u00e9n el fundamento y el camino primordial  para la paz, pues, por vocaci\u00f3n, deber\u00eda contagiar al mundo con su amor.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">El n\u00famero cada vez mayor de  interdependencias y de comunicaciones que se entrecruzan en nuestro  planeta hace m\u00e1s palpable la conciencia de que todas las naciones de la  tierra forman una unidad y comparten un destino com\u00fan. En los dinamismos  de la historia, a pesar de la diversidad de etnias, sociedades y  culturas, vemos sembrada la vocaci\u00f3n de formar una comunidad compuesta  de hermanos que se acogen rec\u00edprocamente y se preocupan los unos de los  otros. Sin embargo, a menudo los hechos, en un mundo caracterizado por  la \u201cglobalizaci\u00f3n de la indiferencia\u201d, que poco a poco nos \u201chabit\u00faa\u201d al  sufrimiento del otro, cerr\u00e1ndonos en nosotros mismos, contradicen y  desmienten esa vocaci\u00f3n.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">En muchas partes del mundo,  continuamente se lesionan gravemente los derechos humanos fundamentales,  sobre todo el derecho a la vida y a la libertad religiosa. El tr\u00e1gico  fen\u00f3meno de la trata de seres humanos, con cuya vida y desesperaci\u00f3n  especulan personas sin escr\u00fapulos, representa un ejemplo inquietante. A  las guerras hechas de enfrentamientos armados se suman otras guerras  menos visibles, pero no menos crueles, que se combaten en el campo  econ\u00f3mico y financiero con medios igualmente destructivos de vidas, de  familias, de empresas.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">La globalizaci\u00f3n, como ha afirmado  Benedicto XVI, nos acerca a los dem\u00e1s, pero no nos hace hermanos [1].  Adem\u00e1s, las numerosas situaciones de desigualdad, de pobreza y de  injusticia revelan no s\u00f3lo una profunda falta de fraternidad, sino  tambi\u00e9n la ausencia de una cultura de la solidaridad. Las nuevas  ideolog\u00edas, caracterizadas por un difuso individualismo, egocentrismo y  consumismo materialista, debilitan los lazos sociales, fomentando esa  mentalidad del \u201cdescarte\u201d, que lleva al desprecio y al abandono de los  m\u00e1s d\u00e9biles, de cuantos son considerados \u201cin\u00fatiles\u201d. As\u00ed la convivencia  humana se parece cada vez m\u00e1s a un mero do ut des pragm\u00e1tico y ego\u00edsta.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Al mismo tiempo, es claro que tampoco  las \u00e9ticas contempor\u00e1neas son capaces de generar v\u00ednculos aut\u00e9nticos de  fraternidad, ya que una fraternidad privada de la referencia a un Padre  com\u00fan, como fundamento \u00faltimo, no logra subsistir [2]. Una verdadera  fraternidad entre los hombres supone y requiere una paternidad  trascendente. A partir del reconocimiento de estapaternidad, se  consolida la fraternidad entre los hombres, es decir, ese hacerse  \u00abpr\u00f3jimo\u00bb que se preocupa por el otro.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\"><strong>\u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u00bb (Gn 4,9) <\/strong><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">2. Para comprender mejor esta vocaci\u00f3n  del hombre a la fraternidad, para conocer m\u00e1s adecuadamente los  obst\u00e1culos que se interponen en su realizaci\u00f3n y descubrir los caminos  para superarlos, es fundamental dejarse guiar por el conocimiento del  designio de Dios, que nos presenta luminosamente la Sagrada Escritura.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Seg\u00fan el relato de los or\u00edgenes, todos  los hombres proceden de unos padres comunes, de Ad\u00e1n y Eva, pareja  creada por Dios a su imagen y semejanza (cf. Gn 1,26), de los cuales  nacen Ca\u00edn y Abel. En la historia de la primera familia leemos la  g\u00e9nesis de la sociedad, la evoluci\u00f3n de las relaciones entre las  personas y los pueblos.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Abel es pastor, Ca\u00edn es labrador. Su  identidad profunda y, a la vez, su vocaci\u00f3n, es ser hermanos, en la  diversidad de su actividad y cultura, de su modo de relacionarse con  Dios y con la creaci\u00f3n. Pero el asesinato de Abel por parte de Ca\u00edn deja  constancia tr\u00e1gicamente del rechazo radical de la vocaci\u00f3n a ser  hermanos. Su historia (cf. Gn 4,1-16) pone en evidencia la dificultad de  la tarea a la que est\u00e1n llamados todos los hombres, vivir unidos,  preocup\u00e1ndose los unos de los otros. Ca\u00edn, al no aceptar la predilecci\u00f3n  de Dios por Abel, que le ofrec\u00eda lo mejor de su reba\u00f1o \u2013\u00abel Se\u00f1or se  fij\u00f3 en Abel y en su ofrenda, pero no se fij\u00f3 en Ca\u00edn ni en su ofrenda\u00bb  (Gn 4,4-5)\u2013, mata a Abel por envidia. De esta manera, se niega a  reconocerlo como hermano, a relacionarse positivamente con \u00e9l, a vivir  ante Dios asumiendo sus responsabilidades de cuidar y proteger al otro. A  la pregunta \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u00bb, con la que Dios interpela a Ca\u00edn  pidi\u00e9ndole cuentas por lo que ha hecho, \u00e9l responde: \u00abNo lo s\u00e9; \u00bfacaso  soy yo el guardi\u00e1n de mi hermano?\u00bb (Gn 4,9). Despu\u00e9s \u2013nos dice el  G\u00e9nesis \u2013 \u00abCa\u00edn sali\u00f3 de la presencia del Se\u00f1or\u00bb (4,16).<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Hemos de preguntarnos por los motivos  profundos que han llevado a Ca\u00edn a dejar de lado el v\u00ednculo de  fraternidad y, junto con \u00e9l, el v\u00ednculo de reciprocidad y de comuni\u00f3n  que lo un\u00eda a su hermano Abel. Dios mismo denuncia y recrimina a Ca\u00edn su  connivencia con el mal: \u00abEl pecado acecha a la puerta\u00bb (Gn 4,7). No  obstante, Ca\u00edn no lucha contra el mal y decide igualmente alzar la mano  \u00abcontra su hermano Abel\u00bb (Gn 4,8), rechazando el proyecto de Dios.  Frustra as\u00ed su vocaci\u00f3n originaria de ser hijo de Dios y a vivir la  fraternidad.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">El relato de Ca\u00edn y Abel nos ense\u00f1a que  la humanidad lleva inscrita en s\u00ed una vocaci\u00f3n a la fraternidad, pero  tambi\u00e9n la dram\u00e1tica posibilidad de su traici\u00f3n. Da testimonio de ello  el ego\u00edsmo cotidiano, que est\u00e1 en el fondo de tantas guerras e  injusticias: muchos hombres y mujeres mueren a manos de hermanos y  hermanas que no saben reconocerse como tales, es decir, como seres  hechos para la reciprocidad, para la comuni\u00f3n y para el don.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\"><strong>\u00abY todos ustedes son hermanos\u00bb (Mt 23,8) <\/strong><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">3. Surge espont\u00e1nea la pregunta: \u00bflos  hombres y las mujeres de este mundo podr\u00e1n corresponder alguna vez  plenamente al anhelo de fraternidad, que Dios Padre imprimi\u00f3 en ellos?  \u00bfConseguir\u00e1n, s\u00f3lo con sus fuerzas, vencer la indiferencia, el ego\u00edsmo y  el odio, y aceptar las leg\u00edtimas diferencias que caracterizan a los  hermanos y hermanas?<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Parafraseando sus palabras, podr\u00edamos  sintetizar as\u00ed la respuesta que nos da el Se\u00f1or Jes\u00fas: Ya que hay un  solo Padre, que es Dios, todos ustedes son hermanos (cf. Mt 23,8-9). La  fraternidad est\u00e1 enraizada en la paternidad de Dios. No se trata de una  paternidad gen\u00e9rica, indiferenciada e hist\u00f3ricamente ineficaz, sino de  un amor personal, puntual y extraordinariamente concreto de Dios por  cada ser humano (cf. Mt 6,25-30). Una paternidad, por tanto, que genera  eficazmente fraternidad, porque el amor de Dios, cuando es acogido, se  convierte en el agente m\u00e1s asombroso de transformaci\u00f3n de la existencia y  de las relaciones con los otros, abriendo a los hombres a la  solidaridad y a la reciprocidad.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Sobre todo, la fraternidad humana ha  sido regenerada en y por Jesucristo con su muerte y resurrecci\u00f3n. La  cruz es el \u201clugar\u201d definitivo donde se funda la fraternidad, que los  hombres no son capaces de generar por s\u00ed mismos. Jesucristo, que ha  asumido la naturaleza humana para redimirla, amando al Padre hasta la  muerte, y una muerte de cruz (cf. Flp 2,8), mediante su resurrecci\u00f3n nos  constituye en humanidad nueva, en total comuni\u00f3n con la voluntad de  Dios, con su proyecto, que comprende la plena realizaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n  a la fraternidad.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Jes\u00fas asume desde el principio el  proyecto de Dios, concedi\u00e9ndole el primado sobre todas las cosas. Pero  Cristo, con su abandono a la muerte por amor al Padre, se convierte en  principio nuevo y definitivo para todos nosotros, llamados a  reconocernos hermanos en \u00c9l, hijos del mismo Padre. \u00c9l es la misma  Alianza, el lugar personal de la reconciliaci\u00f3n del hombre con Dios y de  los hermanos entre s\u00ed. En la muerte en cruz de Jes\u00fas tambi\u00e9n queda  superada la separaci\u00f3n entre pueblos, entre el pueblo de la Alianza y el  pueblo de los Gentiles, privado de esperanza porque hasta aquel momento  era ajeno a los pactos de la Promesa. Como leemos en la Carta a los  Efesios, Jesucristo reconcilia en s\u00ed a todos los hombres. \u00c9l es la paz,  porque de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando el muro de  separaci\u00f3n que los divid\u00eda, la enemistad. \u00c9l ha creado en s\u00ed mismo un  solo pueblo, un solo hombre nuevo, una sola humanidad (cf. 2,14-16).<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Quien acepta la vida de Cristo y vive en  \u00c9l reconoce a Dios como Padre y se entrega totalmente a \u00c9l, am\u00e1ndolo  sobre todas las cosas. El hombre reconciliado ve en Dios al Padre de  todos y, en consecuencia, siente el llamado a vivir una fraternidad  abierta a todos. En Cristo, el otro es aceptado y amado como hijo o hija  de Dios, como hermano o hermana, no como un extra\u00f1o, y menos a\u00fan como  un contrincante o un enemigo. En la familia de Dios, donde todos son  hijos de un mismo Padre, y todos est\u00e1n injertados en Cristo, hijos en el  Hijo, no hay \u201cvidas descartables\u201d. Todos gozan de igual e intangible  dignidad. Todos son amados por Dios, todos han sido rescatados por la  sangre de Cristo, muerto en cruz y resucitado por cada uno. \u00c9sta es la  raz\u00f3n por la que no podemos quedarnos indiferentes ante la suerte de los  hermanos.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\"><strong>La fraternidad, fundamento y camino para la paz<\/strong><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">4. Teniendo en cuenta todo esto, es  f\u00e1cil comprender que la fraternidad es fundamento y camino para la paz.  Las Enc\u00edclicas sociales de mis Predecesores aportan una valiosa ayuda en  este sentido. Bastar\u00eda recuperar las definiciones de paz de la  Populorum progressio de Pablo VI o de la Sollicitudo rei socialis de  Juan Pablo II. En la primera, encontramos que el desarrollo integral de  los pueblos es el nuevo nombre de la paz[3]. En la segunda, que la paz  es opus solidaritatis[4].<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Pablo VI afirma que no s\u00f3lo entre las  personas, sino tambi\u00e9n entre las naciones, debe reinar un esp\u00edritu de  fraternidad. Y explica: \u00abEn esta comprensi\u00f3n y amistad mutuas, en esta  comuni\u00f3n sagrada, debemos [\u2026] actuar a una para edificar el porvenir  com\u00fan de la humanidad\u00bb[5]. Este deber concierne en primer lugar a los  m\u00e1s favorecidos. Sus obligaciones hunden sus ra\u00edces en la fraternidad  humana y sobrenatural, y se presentan bajo un triple aspecto: el deber  de solidaridad, que exige que las naciones ricas ayuden a los pa\u00edses  menos desarrollados; el deber de justicia social, que requiere el  cumplimiento en t\u00e9rminos m\u00e1s correctos de las relaciones defectuosas  entre pueblos fuertes y pueblos d\u00e9biles; el deber de caridad universal,  que implica la promoci\u00f3n de un mundo m\u00e1s humano para todos, en donde  todos tengan algo que dar y recibir, sin que el progreso de unos sea un  obst\u00e1culo para el desarrollo de los otros[6].<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Asimismo, si se considera la paz como  opus solidaritatis, no se puede soslayar que la fraternidad es su  principal fundamento. La paz \u2013afirma Juan Pablo II \u2013 es un bien  indivisible. O es de todos o no es de nadie. S\u00f3lo es posible alcanzarla  realmente y gozar de ella, como mejor calidad de vida y como desarrollo  m\u00e1s humano y sostenible, si se asume en la pr\u00e1ctica, por parte de todos,  una \u00abdeterminaci\u00f3n firme y perseverante de empe\u00f1arse por el bien  com\u00fan\u00bb[7]. Lo cual implica no dejarse llevar por el \u00abaf\u00e1n de ganancia\u00bb o  por la \u00absed de poder\u00bb. Es necesario estar dispuestos a \u00ab\u2018perderse\u2019 por  el otro en lugar de explotarlo, y a \u2018servirlo\u2019 en lugar de oprimirlo  para el propio provecho. [\u2026] El \u2018otro\u2019 \u2013persona, pueblo o naci\u00f3n \u2013 no  [puede ser considerado] como un instrumento cualquiera para explotar a  bajo coste su capacidad de trabajo y resistencia f\u00edsica, abandon\u00e1ndolo  cuando ya no sirve, sino como un \u2018semejante\u2019 nuestro, una \u2018ayuda\u2019\u00bb[8].<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">La solidaridad cristiana entra\u00f1a que el  pr\u00f3jimo sea amado no s\u00f3lo como \u00abun ser humano con sus derechos y su  igualdad fundamental con todos\u00bb, sino como \u00abla imagen viva de Dios  Padre, rescatada por la sangre de Jesucristo y puesta bajo la acci\u00f3n  permanente del Esp\u00edritu Santo\u00bb[9], como un hermano. \u00abEntonces la  conciencia de la paternidad com\u00fan de Dios, de la hermandad de todos los  hombres en Cristo, \u2018hijos en el Hijo\u2019, de la presencia y acci\u00f3n  vivificadora del Esp\u00edritu Santo, conferir\u00e1 \u2013recuerda Juan Pablo II\u2013 a  nuestra mirada sobre el mundo un nuevo criterio para interpretarlo\u00bb[10],  para transformarlo.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\"><strong>La fraternidad, premisa para vencer la pobreza<\/strong><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">5. En laCaritas in veritate, mi  Predecesor recordaba al mundo entero que la falta de fraternidad entre  los pueblos y entre los hombres es una causa importante de la pobreza  [11]. En muchas sociedades experimentamos una profunda pobreza  relacional debida a la carencia de s\u00f3lidas relaciones familiares y  comunitarias. Asistimos con preocupaci\u00f3n al crecimiento de distintos  tipos de descontento, de marginaci\u00f3n, de soledad y a variadas formas de  dependencia patol\u00f3gica. Una pobreza como \u00e9sta s\u00f3lo puede ser superada  redescubriendo y valorando las relaciones fraternas en el seno de las  familias y de las comunidades, compartiendo las alegr\u00edas y los  sufrimientos, las dificultades y los logros que forman parte de la vida  de las personas.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Adem\u00e1s, si por una parte se da una  reducci\u00f3n de la pobreza absoluta, por otra parte no podemos dejar de  reconocer un grave aumento de la pobreza relativa, es decir, de las  desigualdades entre personas y grupos que conviven en una determinada  regi\u00f3n o en un determinado contexto hist\u00f3rico-cultural. En este sentido,  se necesitan tambi\u00e9n pol\u00edticas eficaces que promuevan el principio de  la fraternidad, asegurando a las personas \u2013iguales en su dignidad y en  sus derechos fundamentales\u2013 el acceso a los \u00abcapitales\u00bb, a los  servicios, a los recursos educativos, sanitarios, tecnol\u00f3gicos, de modo  que todos tengan la oportunidad de expresar y realizar su proyecto de  vida, y puedan desarrollarse plenamente como personas.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Tambi\u00e9n se necesitan pol\u00edticas dirigidas  a atenuar una excesiva desigualdad de la renta. No podemos olvidar la  ense\u00f1anza de la Iglesia sobre la llamada hipoteca social, seg\u00fan la cual,  aunque es l\u00edcito, como dice Santo Tom\u00e1s de Aquino, e incluso necesario,  \u00abque el hombre posea cosas propias\u00bb[12], en cuanto al uso, no las tiene  \u00abcomo exclusivamente suyas, sino tambi\u00e9n como comunes, en el sentido de  que no le aprovechen a \u00e9l solamente, sino tambi\u00e9n a los dem\u00e1s\u00bb[13].<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Finalmente, hay una forma m\u00e1s de  promover la fraternidad \u2013y as\u00ed vencer la pobreza\u2013 que debe estar en el  fondo de todas las dem\u00e1s. Es el desprendimiento de quien elige vivir  estilos de vida sobrios y esenciales, de quien, compartiendo las propias  riquezas, consigue as\u00ed experimentar la comuni\u00f3n fraterna con los otros.  Esto es fundamental para seguir a Jesucristo y ser aut\u00e9nticamente  cristianos. No se trata s\u00f3lo de personas consagradas que hacen profesi\u00f3n  del voto de pobreza, sino tambi\u00e9n de muchas familias y ciudadanos  responsables, que creen firmemente que la relaci\u00f3n fraterna con el  pr\u00f3jimo constituye el bien m\u00e1s preciado.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\"><strong>El redescubrimiento de la fraternidad en la econom\u00eda<\/strong><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">6. Las graves crisis financieras y  econ\u00f3micas \u2013que tienen su origen en el progresivo alejamiento del hombre  de Dios y del pr\u00f3jimo, en la b\u00fasqueda insaciable de bienes materiales,  por un lado, y en el empobrecimiento de las relaciones interpersonales y  comunitarias, por otro\u2013 han llevado a muchos a buscar el bienestar, la  felicidad y la seguridad en el consumo y la ganancia m\u00e1s all\u00e1 de la  l\u00f3gica de una econom\u00eda sana. Ya en 1979 Juan Pablo II advert\u00eda del  \u00abpeligro real y perceptible de que, mientras avanza enormemente el  dominio por parte del hombre sobre el mundo de las cosas, pierda los  hilos esenciales de este dominio suyo, y de diversos modos su humanidad  quede sometida a ese mundo, y \u00e9l mismo se haga objeto de m\u00faltiple  manipulaci\u00f3n, aunque a veces no directamente perceptible, a trav\u00e9s de  toda la organizaci\u00f3n de la vida comunitaria, a trav\u00e9s del sistema de  producci\u00f3n, a trav\u00e9s de la presi\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n  social\u00bb[14].<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">El hecho de que las crisis econ\u00f3micas se  sucedan una detr\u00e1s de otra deber\u00eda llevarnos a las oportunas revisiones  de los modelos de desarrollo econ\u00f3mico y a un cambio en los estilos de  vida. La crisis actual, con graves consecuencias para la vida de las  personas, puede ser, sin embargo, una ocasi\u00f3n propicia para recuperar  las virtudes de la prudencia, de la templanza, de la justicia y de la  fortaleza. Estas virtudes nos pueden ayudar a superar los momentos  dif\u00edciles y a redescubrir los v\u00ednculos fraternos que nos unen unos a  otros, con la profunda confianza de que el hombre tiene necesidad y es  capaz de algo m\u00e1s que desarrollar al m\u00e1ximo su inter\u00e9s individual. Sobre  todo, estas virtudes son necesarias para construir y mantener una  sociedad a medida de la dignidad humana.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\"><strong>La fraternidad extingue la guerra<\/strong><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">7. Durante este \u00faltimo a\u00f1o, muchos de  nuestros hermanos y hermanas han sufrido la experiencia denigrante de la  guerra, que constituye una grave y profunda herida infligida a la  fraternidad.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Muchos son los conflictos armados que se  producen en medio de la indiferencia general. A todos cuantos viven en  tierras donde las armas imponen terror y destrucci\u00f3n, les aseguro mi  cercan\u00eda personal y la de toda la Iglesia. \u00c9sta tiene la misi\u00f3n de  llevar la caridad de Cristo tambi\u00e9n a las v\u00edctimas inermes de las  guerras olvidadas, mediante la oraci\u00f3n por la paz, el servicio a los  heridos, a los que pasan hambre, a los desplazados, a los refugiados y a  cuantos viven con miedo. Adem\u00e1s la Iglesia alza su voz para hacer  llegar a los responsables el grito de dolor de esta humanidad sufriente y  para hacer cesar, junto a las hostilidades, cualquier atropello o  violaci\u00f3n de los derechos fundamentales del hombre [15].<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Por este motivo, deseo dirigir una  encarecida exhortaci\u00f3n a cuantos siembran violencia y muerte con las  armas: Redescubran, en quien hoy consideran s\u00f3lo un enemigo al que  exterminar, a su hermano y no alcen su mano contra \u00e9l. Renuncien a la  v\u00eda de las armas y vayan al encuentro del otro con el di\u00e1logo, el perd\u00f3n  y la reconciliaci\u00f3n para reconstruir a su alrededor la justicia, la  confianza y la esperanza. \u00abEn esta perspectiva, parece claro que en la  vida de los pueblos los conflictos armados constituyen siempre la  deliberada negaci\u00f3n de toda posible concordia internacional, creando  divisiones profundas y heridas lacerantes que requieren muchos a\u00f1os para  cicatrizar. Las guerras constituyen el rechazo pr\u00e1ctico al compromiso  por alcanzar esas grandes metas econ\u00f3micas y sociales que la comunidad  internacional se ha fijado\u00bb[16].<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Sin embargo, mientras haya una cantidad  tan grande de armamentos en circulaci\u00f3n como hoy en d\u00eda, siempre se  podr\u00e1n encontrar nuevos pretextos para iniciar las hostilidades. Por  eso, hago m\u00edo el llamamiento de mis Predecesores a la no proliferaci\u00f3n  de las armas y al desarme de parte de todos, comenzando por el desarme  nuclear y qu\u00edmico.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">No podemos dejar de constatar que los  acuerdos internacionales y las leyes nacionales, aunque son necesarias y  altamente deseables, no son suficientes por s\u00ed solas para proteger a la  humanidad del riesgo de los conflictos armados. Se necesita una  conversi\u00f3n de los corazones que permita a cada uno reconocer en el otro  un hermano del que preocuparse, con el que colaborar para construir una  vida plena para todos. \u00c9ste es el esp\u00edritu que anima muchas iniciativas  de la sociedad civil a favor de la paz, entre las que se encuentran las  de las organizaciones religiosas. Espero que el empe\u00f1o cotidiano de  todos siga dando fruto y que se pueda lograr tambi\u00e9n la efectiva  aplicaci\u00f3n en el derecho internacional del derecho a la paz, como un  derecho humano fundamental, pre-condici\u00f3n necesaria para el ejercicio de  todos los otros derechos.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\"><strong>La corrupci\u00f3n y el crimen organizado se oponen a la fraternidad<\/strong><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">8. El horizonte de la fraternidad prev\u00e9  el desarrollo integral de todo hombre y mujer. Las justas ambiciones de  una persona, sobre todo si es joven, no se pueden frustrar y ultrajar,  no se puede defraudar la esperanza de poder realizarlas. Sin embargo, no  podemos confundir la ambici\u00f3n con la prevaricaci\u00f3n. Al contrario,  debemos competir en la estima mutua (cf. Rm 12,10). Tambi\u00e9n en las  disputas, que constituyen un aspecto ineludible de la vida, es necesario  recordar que somos hermanos y, por eso mismo, educar y educarse en no  considerar al pr\u00f3jimo un enemigo o un adversario al que eliminar.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">La fraternidad genera paz social, porque  crea un equilibrio entre libertad y justicia, entre responsabilidad  personal y solidaridad, entre el bien de los individuos y el bien com\u00fan.  Y una comunidad pol\u00edtica debe favorecer todo esto con trasparencia y  responsabilidad. Los ciudadanos deben sentirse representados por los  poderes p\u00fablicos sin menoscabo de su libertad. En cambio, a menudo,  entre ciudadano e instituciones, se infiltran intereses de parte que  deforman su relaci\u00f3n, propiciando la creaci\u00f3n de un clima perenne de  conflicto.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Un aut\u00e9ntico esp\u00edritu de fraternidad  vence el ego\u00edsmo individual que impide que las personas puedan vivir en  libertad y armon\u00eda entre s\u00ed. Ese ego\u00edsmo se desarrolla socialmente tanto  en las m\u00faltiples formas de corrupci\u00f3n, hoy tan capilarmente difundidas,  como en la formaci\u00f3n de las organizaciones criminales, desde los grupos  peque\u00f1os a aquellos que operan a escala global, que, minando  profundamente la legalidad y la justicia, hieren el coraz\u00f3n de la  dignidad de la persona. Estas organizaciones ofenden gravemente a Dios,  perjudican a los hermanos y da\u00f1an a la creaci\u00f3n, m\u00e1s todav\u00eda cuando  tienen connotaciones religiosas.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Pienso en el drama lacerante de la  droga, con la que algunos se lucran despreciando las leyes morales y  civiles, en la devastaci\u00f3n de los recursos naturales y en la  contaminaci\u00f3n, en la tragedia de la explotaci\u00f3n laboral; pienso en el  blanqueo il\u00edcito de dinero as\u00ed como en la especulaci\u00f3n financiera, que a  menudo asume rasgos perjudiciales y demoledores para enteros sistemas  econ\u00f3micos y sociales, exponiendo a la pobreza a millones de hombres y  mujeres; pienso en la prostituci\u00f3n que cada d\u00eda cosecha v\u00edctimas  inocentes, sobre todo entre los m\u00e1s j\u00f3venes, rob\u00e1ndoles el futuro;  pienso en la abominable trata de seres humanos, en los delitos y abusos  contra los menores, en la esclavitud que todav\u00eda difunde su horror en  muchas partes del mundo, en la tragedia frecuentemente desatendida de  los emigrantes con los que se especula indignamente en la ilegalidad.  Juan XXIII escribi\u00f3 al respecto: \u00abUna sociedad que se apoye s\u00f3lo en la  raz\u00f3n de la fuerza ha de calificarse de inhumana. En ella,  efectivamente, los hombres se ven privados de su libertad, en vez de  sentirse estimulados, por el contrario, al progreso de la vida y al  propio perfeccionamiento\u00bb[17]. Sin embargo, el hombre se puede convertir  y nunca se puede excluir la posibilidad de que cambie de vida. Me  gustar\u00eda que esto fuese un mensaje de confianza para todos, tambi\u00e9n para  aquellos que han cometido cr\u00edmenes atroces, porque Dios no quiere la  muerte del pecador, sino que se convierta y viva (cf. Ez 18,23).<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">En el contexto amplio del car\u00e1cter  social del hombre, por lo que se refiere al delito y a la pena, tambi\u00e9n  hemos de pensar en las condiciones inhumanas de muchas c\u00e1rceles, donde  el recluso a menudo queda reducido a un estado infrahumano y humillado  en su dignidad humana, impedido tambi\u00e9n de cualquier voluntad y  expresi\u00f3n de redenci\u00f3n. La Iglesia hace mucho en todos estos \u00e1mbitos, la  mayor parte de las veces en silencio. Exhorto y animo a hacer cada vez  m\u00e1s, con la esperanza de que dichas iniciativas, llevadas a cabo por  muchos hombres y mujeres audaces, sean cada vez m\u00e1s apoyadas leal y  honestamente tambi\u00e9n por los poderes civiles.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\"><strong>La fraternidad ayuda a proteger y a cultivar la naturaleza<\/strong><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">9. La familia humana ha recibido del  Creador un don en com\u00fan: la naturaleza. La visi\u00f3n cristiana de la  creaci\u00f3n conlleva un juicio positivo sobre la licitud de las  intervenciones en la naturaleza para sacar provecho de ello, a condici\u00f3n  de obrar responsablemente, es decir, acatando aquella \u201cgram\u00e1tica\u201d que  est\u00e1 inscrita en ella y usando sabiamente los recursos en beneficio de  todos, respetando la belleza, la finalidad y la utilidad de todos los  seres vivos y su funci\u00f3n en el ecosistema. En definitiva, la naturaleza  est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n, y nosotros estamos llamados a administrarla  responsablemente. En cambio, a menudo nos dejamos llevar por la codicia,  por la soberbia del dominar, del tener, del manipular, del explotar; no  custodiamos la naturaleza, no la respetamos, no la consideramos un don  gratuito que tenemos que cuidar y poner al servicio de los hermanos,  tambi\u00e9n de las generaciones futuras.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">En particular, el sector agr\u00edcola es el  sector primario de producci\u00f3n con la vocaci\u00f3n vital de cultivar y  proteger los recursos naturales para alimentar a la humanidad. A este  respecto, la persistente verg\u00fcenza del hambre en el mundo me lleva a  compartir con ustedes la pregunta: \u00bfc\u00f3mo usamos los recursos de la  tierra? Las sociedades actuales deber\u00edan reflexionar sobre la jerarqu\u00eda  en las prioridades a las que se destina la producci\u00f3n. De hecho, es un  deber de obligado cumplimiento que se utilicen los recursos de la tierra  de modo que nadie pase hambre. Las iniciativas y las soluciones  posibles son muchas y no se limitan al aumento de la producci\u00f3n. Es de  sobra sabido que la producci\u00f3n actual es suficiente y, sin embargo,  millones de personas sufren y mueren de hambre, y eso constituye un  verdadero esc\u00e1ndalo. Es necesario encontrar los modos para que todos se  puedan beneficiar de los frutos de la tierra, no s\u00f3lo para evitar que se  ampl\u00ede la brecha entre quien m\u00e1s tiene y quien se tiene que conformar  con las migajas, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, por una exigencia de  justicia, de equidad y de respeto hacia el ser humano. En este sentido,  quisiera recordar a todos el necesario destino universal de los bienes,  que es uno de los principios clave de la doctrina social de la Iglesia.  Respetar este principio es la condici\u00f3n esencial para posibilitar un  efectivo y justo acceso a los bienes b\u00e1sicos y primarios que todo hombre  necesita y a los que tiene derecho.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">10. La fraternidad tiene necesidad de  ser descubierta, amada, experimentada, anunciada y testimoniada. Pero  s\u00f3lo el amor dado por Dios nos permite acoger y vivir plenamente la  fraternidad.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">El necesario realismo de la pol\u00edtica y  de la econom\u00eda no puede reducirse a un tecnicismo privado de ideales,  que ignora la dimensi\u00f3n trascendente del hombre. Cuando falta esta  apertura a Dios, toda actividad humana se vuelve m\u00e1s pobre y las  personas quedan reducidas a objetos de explotaci\u00f3n. S\u00f3lo si aceptan  moverse en el amplio espacio asegurado por esta apertura a Aquel que ama  a cada hombre y a cada mujer, la pol\u00edtica y la econom\u00eda conseguir\u00e1n  estructurarse sobre la base de un aut\u00e9ntico esp\u00edritu de caridad fraterna  y podr\u00e1n ser instrumento eficaz de desarrollo humano integral y de paz.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Los cristianos creemos que en la Iglesia  somos miembros los unos de los otros, que todos nos necesitamos unos a  otros, porque a cada uno de nosotros se nos ha dado una gracia seg\u00fan la  medida del don de Cristo, para la utilidad com\u00fan (cf. Ef 4,7.25; 1 Co  12,7). Cristo ha venido al mundo para traernos la gracia divina, es  decir, la posibilidad de participar en su vida. Esto lleva consigo tejer  un entramado de relaciones fraternas, basadas en la reciprocidad, en el  perd\u00f3n, en el don total de s\u00ed, seg\u00fan la amplitud y la profundidad del  amor de Dios, ofrecido a la humanidad por Aquel que, crucificado y  resucitado, atrae a todos a s\u00ed: \u00abLes doy un mandamiento nuevo: que se  amen unos a otros; como yo les he amado, \u00e1mense tambi\u00e9n entre ustedes.  La se\u00f1al por la que conocer\u00e1n todos que son disc\u00edpulos m\u00edos ser\u00e1 que se  aman unos a otros\u00bb (Jn 13,34-35). \u00c9sta es la buena noticia que reclama  de cada uno de nosotros un paso adelante, un ejercicio perenne de  empat\u00eda, de escucha del sufrimiento y de la esperanza del otro, tambi\u00e9n  del m\u00e1s alejado de m\u00ed, poni\u00e9ndonos en marcha por el camino exigente de  aquel amor que se entrega y se gasta gratuitamente por el bien de cada  hermano y hermana.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Cristo se dirige al hombre en su  integridad y no desea que nadie se pierda. \u00abDios no mand\u00f3 a su Hijo al  mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por \u00c9l\u00bb  (Jn 3,17). Lo hace sin forzar, sin obligar a nadie a abrirle las puertas  de su coraz\u00f3n y de su mente. \u00abEl primero entre ustedes p\u00f3rtese como el  menor, y el que gobierna, como el que sirve\u00bb \u2013dice Jesucristo \u2013, \u00abyo  estoy en medio de ustedes como el que sirve\u00bb (Lc 22,26-27). As\u00ed pues,  toda actividad debe distinguirse por una actitud de servicio a las  personas, especialmente a las m\u00e1s lejanas y desconocidas. El servicio es  el alma de esa fraternidad que edifica la paz.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Que Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas, nos ayude a  comprender y a vivir cada d\u00eda la fraternidad que brota del coraz\u00f3n de  su Hijo, para llevar paz a todos los hombres en esta querida tierra  nuestra.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Vaticano, 8 de diciembre de 2013.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Francisco<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">Notas<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[1] Cf. Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 19: AAS 101 (2009), 654-655.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[2] Cf. Francisco, Carta enc. Lumen fidei (29 junio 2013), 54: AAS 105 (2013), 591-592.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[3] Cf. Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 87: AAS 59 (1967), 299.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[4] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 39: AAS 80 (1988), 566-568.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[5] Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 43: AAS 59 (1967), 278-279.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[6] Cf. \u00edbid., 44: AAS 59 (1967), 279.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[7] Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 38: AAS 80 (1988), 566.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[8]\u00cdbid., 38-39: AAS 80 (1988), 566-567.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[9]\u00cdbid., 40: AAS 80 (1988), 569.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[10]\u00cdbid.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[11] Cf. Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 19: AAS 101 (2009), 654-655.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[12]Summa Theologiae II-II, q.66, art. 2.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[13] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past.  Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 69. Cf. Le\u00f3n XIII,  Carta enc. Rerum novarum (15 mayo 1891), 19: ASS 23 (1890-1891), 651;  Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987),  42: AAS 80 (1988), 573-574; Pontificio Consejo \u00abJusticia y Paz\u00bb,  Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, n. 178.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[14] Carta enc. Redemptor hominis (4 marzo 1979), 16: AAS 61 (1979), 290.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[15] Cf. Pontificio Consejo \u00abJusticia y Paz\u00bb, Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, n. 159.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[16] Francisco, Carta al Presidente de  la Federaci\u00f3n Rusa, Vlad\u00edmir Putin (4 septiembre 2013): L\u2019Osservatore  Romano, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (6 septiembre 2013), 1.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#000000\"> <\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\">[17] Carta enc. Pacem in terris (11 abril 1963),34: AAS 55 (1963), 256.<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p style=\"text-align: justify\"><font color=\"#000000\"><em><strong style=\"font-family: Georgia,Times New Roman,Times,serif; font-size: 14px\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abLA FRATERNIDAD, FUNDAMENTO Y CAMINO PARA LA PAZ\u00bb<\/strong><\/em><\/font><\/p>\n<div style=\"text-align: center\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ismaelojeda.files.wordpress.com\/2013\/12\/papa-francisco-paloma.jpg\" border=\"0\" width=\"326\" height=\"308\" \/><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-862","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latest-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/862","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=862"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/862\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=862"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=862"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=862"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}