{"id":9250,"date":"2023-10-17T10:52:57","date_gmt":"2023-10-17T13:52:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/?p=9250"},"modified":"2023-10-17T10:53:22","modified_gmt":"2023-10-17T13:53:22","slug":"carta-pastoral-eucaristia-y-sinodalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/carta-pastoral-eucaristia-y-sinodalidad\/","title":{"rendered":"CARTA PASTORAL: \u201cEUCARIST\u00cdA Y SINODALIDAD\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En los \u00faltimos tramos del \u201cA\u00f1o Diocesano de los J\u00f3venes\u201d, cuando comienzan a notarse algunos frutos del mismo, fundamentalmente un mayor protagonismo de chicos y chicas en las comunidades, quisiera compartir algunos pensamientos con ustedes. Los mismos pretenden ofrecer una orientaci\u00f3n general de nuestro caminar diocesano en una etapa de discernimiento y transici\u00f3n en toda la Iglesia, alentando a los j\u00f3venes a seguir creciendo en presencia y participaci\u00f3n en la Iglesia y la sociedad, y animando a todos a renovar nuestro caminar sinodal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En esta ocasi\u00f3n, y para procurar una mayor hondura en el sentido del caminar juntos (Carta Pastoral <em>\u201cJuntos y a la Par\u201d<\/em>, octubre 2021), propongo reavivar en nuestra Iglesia Diocesana el sentido eucar\u00edstico, expresi\u00f3n y al mismo tiempo, escuela de sinodalidad. Estamos asistiendo a la primera de las asambleas sinodales en Roma, y nuestra Iglesia Diocesana tiene que latir al ritmo de estos acontecimientos, y unirse espiritualmente en oraci\u00f3n, en esta fase de intensa escucha del Esp\u00edritu, que abarcar\u00e1 todav\u00eda un a\u00f1o completo, evitando la tentaci\u00f3n de caer en una especie de \u201cpar\u00e9ntesis\u201d, que nos detenga en el compromiso de hacer reverdecer en nuestras mentes, nuestros corazones y nuestras estructuras el estilo sinodal, y asumiendo con mayor empe\u00f1o la reciprocidad y la corresponsabilidad en la misi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">1. La Eucarist\u00eda en la vida de la Iglesia<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Para acompa\u00f1ar este reuni\u00f3n sinodal son necesarios de parte nuestra, entre otras cosas, diferentes tipos de oraci\u00f3n. La Secretar\u00eda General del S\u00ednodo est\u00e1 ofreciendo algunos materiales para que no permanezcamos pasivos en este tiempo de gracia. Pero, sin dudas, que la Eucarist\u00eda celebrada fervientemente, es una de las mejores formas de mantener encendida la llama sinodal. Porque en ella se refleja y se expone el sentido m\u00e1s profundo del caminar juntos. Un \u00fanico pueblo reunido para celebrar al Se\u00f1or, unido fraternalmente por el bautismo, y con diversas funciones y ministerios, de acuerdo a los dones recibidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La Eucarist\u00eda, lo sabemos, es fuente y culmen, es el punto de llegada y, al mismo tiempo, punto de partida de toda la vida cristiana y eclesial (cf. LG 11; CATIC 1324). De una manera silenciosa pero efectiva, la Iglesia se mantiene vinculada por medio de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, ofrecida en diferentes lugares del mundo. Por ella, se renueva el memorial incruento del \u00fanico sacrificio ofrecido por Jesucristo en la cruz por la humanidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De esta manera, la Eucarist\u00eda es expresi\u00f3n y, al mismo tiempo, espacio de aprendizaje de la comuni\u00f3n, participaci\u00f3n y misi\u00f3n, los n\u00facleos unificadores del debate sinodal, que probablemente marquen nuestros pasos a seguir como Iglesia en los pr\u00f3ximos tiempos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">2.<em>\u201cCuanto he deseado celebrar esta pascua con ustedes<\/em>\u201d (Lc 22,15)<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Para redescubrir el valor de la Eucarist\u00eda en nuestras comunidades, viene al caso el \u00faltimo documento sobre la liturgia del Papa Francisco, denominado \u201cDesiderio Desideravi\u201d (DeD), una verdadera perla preciosa para cuidar el tesoro m\u00e1s preciado que conservamos en la tradici\u00f3n eclesial que es, precisamente, la Eucarist\u00eda. Recomiendo vivamente leer y estudiar esta carta apost\u00f3lica en los diferentes espacios formativos de nuestra Iglesia Particular.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La novedad que introduce Francisco en este texto es considerar la Eucarist\u00eda desde la din\u00e1mica del deseo, que es el motor de la vida espiritual del cristiano. Seg\u00fan su mirada, el deseo se inicia y tiene su fuente en el mismo Cristo: <em>\u201cCuanto he deseado celebrar esta cena con ustedes\u201d<\/em> (Lc 22,15). Cristo desea reunirse a cenar con sus disc\u00edpulos. Dios, desde la eternidad, viene preparando el <em>\u201cbanquete de bodas del Cordero\u201d<\/em> (Ap 19,9). Del mismo modo, desea seguir reuni\u00e9ndose con su Iglesia Peregrina, en una reuni\u00f3n festiva, donde todos tengan un lugar, hasta el fin de los tiempos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En el texto citado de Lucas (cf. Lc 22,7ss), una especial menci\u00f3n merece la preparaci\u00f3n de esta cena pascual. Los dos disc\u00edpulos que son enviados por Jes\u00fas a disponer lo necesario para la misma representan, de alg\u00fan modo, la acci\u00f3n divina desde comienzos de la creaci\u00f3n; Dios va hilvanando acontecimientos, por medio de Abraham, Mois\u00e9s, los profetas y otros siervos y siervas suyos, para que madure la comida de la alianza, el encuentro, el di\u00e1logo, la fiesta. Su voluntad es reunir a sus hijos e hijas en un banquete de comuni\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En tiempos de confusi\u00f3n del deseo o de hipertrofia del mismo, el Santo Padre nos invita a recuperar lo m\u00e1s genuino de la tradici\u00f3n espiritual cristiana, el deseo, que explica la centralidad de la Eucarist\u00eda en la vida de la Iglesia y de los cristianos. Antes que un precepto, la Eucarist\u00eda es una invitaci\u00f3n gratuita a la fiesta de la nueva alianza. \u00a1Tal vez nos hemos alejado tanto de su sentido que, de diferentes formas, hemos equivocado el modo de explicar el precepto dominical de asistir a la Misa! Debemos redescubrir el inmenso valor que est\u00e1 custodiando este precepto y que se nos ha oscurecido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Jes\u00fas es quien desea reunirse con nosotros, y moviliza nuestro deseo para que tambi\u00e9n nosotros busquemos ardientemente encontrarnos con \u00c9l. Parece un lenguaje extra\u00f1o, pero el deseo, que recorre transversalmente los diferentes niveles de nuestra condici\u00f3n humana (f\u00edsico, afectivo, volitivo, intelectual y espiritual), est\u00e1 preparado, en \u00faltima instancia para buscar a Dios y unirnos en plena comuni\u00f3n con \u00c9l, seg\u00fan lo dice el Salmista: <em>\u201cTu rostro busco, Se\u00f1or, no me escondas tu rostro\u201d<\/em> (Sal 27,8-9).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Al respecto, se\u00f1ala M. Belli que <em>\u201cla Eucarist\u00eda es el fruto del deseo de Cristo, que no es inmediatamente correspondido: en la \u00faltima cena los disc\u00edpulos no saben qu\u00e9 cosa est\u00e1 sucediendo, son alcanzados por un don que los sorprende y desborda, ser\u00e1 necesario tiempo para comprender lo que realmente aconteci\u00f3 aquella tarde con relaci\u00f3n a la cruz y al sepulcro vac\u00edo. Jes\u00fas es fuente de la eucarist\u00eda en cuanto esta es, antes que todo, un fruto del deseo. En Cristo se cumple el deseo de crear la comuni\u00f3n con los hombres, en la Eucarist\u00eda encontramos la clave de lectura de la entera historia bajo el signo del Padre que quiere realizar su fiesta con la humanidad\u201d<\/em> (BELI, M., <em>Contra la hipertrofia del Deseo y del S\u00edmbolo<\/em>, Cuadernos Pastores 73, 13).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Su an\u00e1lisis sobre la crisis del deseo es muy interesante, se\u00f1alando que cuando nos desconectamos del deseo, perdemos vitalidad\u2026o incluso el sentido de nuestra vida. La desaparici\u00f3n del deseo es sin\u00f3nimo de muerte. Respondiendo a eso, propone atinadamente que <em>\u201cla hipertrofia del deseo sana dentro de la grandeza del deseo de Dios, y la hipertrofia de nuestras celebraciones sana dentro de una rica vida espiritual que nos expone al deseo de Dios\u201d<\/em> (Ibid).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">3. La Iglesia hace la Eucarist\u00eda<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Conocida es la expresi\u00f3n de un te\u00f3logo de tiempos del Concilio Vaticano II, H. de Lubac, quien formula un axioma que hasta el presente nos ilumina: <em>\u201cLa Iglesia hace la Eucarist\u00eda y la Eucarist\u00eda hace la Iglesia\u201d<\/em> (cf. De LUBAC, H., <em>Meditati\u00f3n sur l`Eglise<\/em>, Par\u00eds, 1968, 101). En una afirmaci\u00f3n sinodal por excelencia, este autor nos recuerda que la Iglesia, Pueblo de Dios, formado por todos los bautizados, prepara y celebra la Eucarist\u00eda, anticipando el banquete eterno. Con ofrendas espirituales agradables a Dios, cada fiel contribuye, desde su sacerdocio bautismal, a la preparaci\u00f3n de esta gran ofrenda, consumada de una vez para siempre por Cristo en la Cruz, en su Pascua.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El sacerdocio ministerial opera sacramentalmente al servicio de esta participaci\u00f3n existencial de los fieles, confeccionando la Eucarist\u00eda, seg\u00fan el llamado espec\u00edfico recibido, haciendo posible as\u00ed que la Misa sea memoria, ofrenda, sacrificio, presencia, banquete de comuni\u00f3n, pan para el camino, y fuente de la misi\u00f3n. De esta manera, el sacerdote es constituido en la Iglesia para presidir, cuidar y custodiar la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, ubic\u00e1ndose en una posici\u00f3n de servicio y abriendo la participaci\u00f3n a todos. Sacerdocio bautismal y sacramental, por lo tanto, no se oponen sino que se complementan en la realizaci\u00f3n del eterno deseo de Dios de quedarse, don\u00e1ndose de un modo permanente para que podamos alcanzar la vida en plenitud (cf. Jn 10,10).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">4. La Eucarist\u00eda hace la Iglesia<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Esta segunda parte del axioma de H. de Lubac pone el \u00e9nfasis en la fontalidad e inspiraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda para la edificaci\u00f3n de la Iglesia. La celebraci\u00f3n eucar\u00edstica <em>genera la comuni\u00f3n<\/em>, que estamos llamados a vivir los fieles, como miembros de una misma familia. La Eucarist\u00eda <em>crea espacios para la participaci\u00f3n de todos,<\/em> y en ella, quienes la celebran no son espectadores pasivos de lo que ocurre, sino que se ven envueltos y transformados en el misterio que se realiza. Vale la pena aclarar que la palabra participaci\u00f3n tiene un sentido muy amplio y profundo. Cuando pienso en la participaci\u00f3n, no solamente tengo presentes a aquellas personas que tienen asignado alg\u00fan ministerio. La participaci\u00f3n es m\u00e1s que eso. Es sentirse y ser parte del mismo deseo de Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Siguiendo esta l\u00f3gica, es evidente que tambi\u00e9n la Eucarist\u00eda es <em>impulso para la misi\u00f3n<\/em>, para el compromiso personal de cada cristiano a ofrecerse como hostia viva, agradable al Padre (cf. Rom 12,1ss). La Eucarist\u00eda es tambi\u00e9n punto de partida para una Iglesia misionera, enviada a anunciar el evangelio a <em>\u201ctoda la creaci\u00f3n\u201d<\/em> (cf. Mc 16,15), comenzando por las periferias existenciales, generadas en el marco de compleja realidad del mundo actual. De ah\u00ed que la Eucarist\u00eda sea principio indispensable para la construcci\u00f3n cotidiana del Reino de Dios, que entre avances y retrocesos, tiende hacia su realizaci\u00f3n definitiva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De esta manera, Eucarist\u00eda e Iglesia, Eucarist\u00eda y Sinodalidad se implican mutuamente e interact\u00faan para la construcci\u00f3n de la Iglesia, Cuerpo Real de Cristo, y para la extensi\u00f3n del Reino de Dios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">5. La Misa del Domingo, Pascua de la Semana<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Cada celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, en s\u00ed misma, contiene estos y muchos otros elementos, como la dimensi\u00f3n de memorial, que afirma nuestra identidad desde la historia, o el sacrificio, que le da sentido a nuestros dolores y sufrimientos, y que podr\u00edamos contemplar y describir. Pero sin dudas que la Eucarist\u00eda dominical es especial, es el \u201ccardine\u201d, el eje de toda la semana; es el signo distintivo de nuestra identidad como Iglesia, como bautizados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Afirmaba San Juan Pablo II, en su carta sobre el domingo como d\u00eda del Se\u00f1or: <em>\u201cLa asamblea dominical es un lugar privilegiado de unidad. En efecto, en ella se celebra el sacramentum unitatis que caracteriza profundamente a la Iglesia, pueblo reunido por y en la unidad del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. En dicha asamblea las familias cristianas viven una de las manifestaciones m\u00e1s cualificadas de su identidad y de su ministerio de iglesias dom\u00e9sticas, cuando los padres participan con sus hijos en la \u00fanica mesa de la Palabra y del Pan de vida. A este respecto, se ha de recordar que corresponde ante todo a los padres educar a sus hijos para la participaci\u00f3n en la Misa dominical, ayudados por los catequistas, los cuales se han de preocupar de incluir en el proceso formativo de los muchachos que les han sido confiados la iniciaci\u00f3n a la Misa, ilustrando el motivo profundo de la obligatoriedad del precepto.\u201d<\/em> (Dies Domini 6)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Y un poco m\u00e1s adelante, con luminosidad meridiana aclara: <em>\u201cPor esto en domingo, d\u00eda de la asamblea, no se han de fomentar las Misas de los grupos peque\u00f1os: no se trata \u00fanicamente de evitar que a las asambleas parroquiales les falte el necesario ministerio de los sacerdotes, sino que se ha de procurar salvaguardar y promover plenamente la unidad de la comunidad eclesial\u201d<\/em> (Ibidem). Si bien la actividad pastoral convalida la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, en ciertas ocasiones extraordinarias como retiros, aniversarios importantes, u otras recurrencias, tenemos que estar muy atentos a no multiplicar las misas sin motivos relevantes, ya que si lo hici\u00e9ramos, estar\u00edamos despoj\u00e1ndola de su sentido sublime, alentando la hipertrofia del deseo eucar\u00edstico, o incluso instrument\u00e1ndola para reunir personas o llenar espacios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">6. Recomendaciones Pr\u00e1cticas<\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Al entrar en este \u00e1mbito, de indicaciones m\u00e1s espec\u00edficas, puede que queden fuera algunos aspectos importantes, seg\u00fan el adagio que afirma que cuando m\u00e1s concreta es la realidad que se describe, mayor es la indeterminaci\u00f3n. De todas formas, algunas cosas pueden resultar importantes de recordar, para recrear entre todos la sensibilidad eucar\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">6.1. <\/span><\/strong>Una de las primeras recomendaciones que quisiera hacer es que nos podamos replantear el valor que le damos a la Eucarist\u00eda, a su celebraci\u00f3n. Algunos opinan que la pandemia ha alejado a numerosos cristianos de la Misa Dominical. En principio, parece una observaci\u00f3n acertada. Pero entiendo que las razones de la disminuci\u00f3n en la participaci\u00f3n de los fieles en la misma son m\u00e1s profundas. La mundanidad que nos afecta ha ido mellando poco a poco su valoraci\u00f3n. La multiplicidad de acontecimientos que la vida social propone, hace que la misa pierda imperceptiblemente su espacio. Incluso conviene se\u00f1alar la sutil filtraci\u00f3n del peligroso esp\u00edritu de comodidad, que lleva a relativizar la presencia f\u00edsica propia y del hermano\/a, adhiriendo virtualmente a comunidades \u201celegidas a la carta\u201d. No quisiera quitarle importancia el enorme servicio que los medios digitales ofrecen a personas imposibilitadas para vivir presencialmente la Misa. Pero esto no rige para quien pudiendo participar presencialmente, busca el camino m\u00e1s f\u00e1cil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es as\u00ed que la desorientaci\u00f3n o hipertrofia del deseo hace que busquemos motivaciones espurias o superficiales, sin descubrir la verdadera orientaci\u00f3n del mismo hacia la vida plena. Incluso resulta contradictorio, que personas que trabajan en espacios eclesiales con dedicaci\u00f3n y compromiso, no descubran la necesidad de la Eucarist\u00eda Dominical. Ser\u00e1 tarea de sacerdotes y laicos revisar en cada comunidad las motivaciones que se proponen para que los fieles puedan revalorizar el sentido de la misma, y tambi\u00e9n su organizaci\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; color: #000000;\"><strong>6.2. <\/strong><\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Otra recomendaci\u00f3n tiene que ver con la preparaci\u00f3n, la predisposici\u00f3n con que vivimos la Eucarist\u00eda. Comenzando por el cuidado de la limpieza, el orden y el silencio previo a la celebraci\u00f3n en la Eucarist\u00eda. La sacrist\u00eda, por ejemplo, no debiera constituirse en un dep\u00f3sito de escobas y basureros. O un espacio pr\u00e1ctico para apilar las sillas. La sacrist\u00eda es el \u00e1mbito donde los ministros se preparan para su ministerio, y as\u00ed ayudar a vivir fructuosamente el momento central de la semana. Se trata de una cuesti\u00f3n de sentido com\u00fan, sabiendo que la austeridad o la pobreza de medios no nos exime del decoro y la dignidad. Esto, obviamente, debiera aplicarse de acuerdo a las caracter\u00edsticas y espacios de cada templo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por otra parte, ser\u00eda bastante parcial nuestra mirada si solo nos qued\u00e1ramos con los aspectos materiales. La preparaci\u00f3n a la Eucarist\u00eda, fundamentalmente se da por la promoci\u00f3n del deseo de los fieles para participar y la conciencia de la predisposici\u00f3n interior. La conciencia, lugar y espacio sagrado de cada persona, es el \u00e1mbito privilegiado en el cual cada creyente decide c\u00f3mo va a participar de la Eucarist\u00eda. En esto puede ayudar la lectura previa de los textos que se van a proclamar en la celebraci\u00f3n, la oraci\u00f3n personal, la llegada al templo un rato antes del comienzo de la misa, para sintonizar su deseo con el deseo del Se\u00f1or. Y por supuesto, el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n, recordando que el Pan y el Vino que compartimos no es comida para perfectos, sino para pecadores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los lugares, d\u00edas y horarios son otro tema para reflexionar y discernir juntos. Pienso que, con sensibilidad espiritual, tenemos el delicado desaf\u00edo de adaptar los tiempos al ritmo de vida de la gente, para facilitar la participaci\u00f3n. Pero con una importante salvedad: no corresponder\u00eda resignar el valor de la misa por una excesiva, aunque genuina consideraci\u00f3n de los tiempos de los fieles. Si realmente creemos que la Eucarist\u00eda es el momento principal de la semana, algunas renuncias tenemos que exigir y aceptar. Por otra parte, no pocas veces, cierto \u201ccapillismo enquistado\u201d, produce un achicamiento de horizontes, que nos llevan a multiplicar celebraciones eucar\u00edsticas a pocas cuadras de distancia, mientras otros sectores m\u00e1s alejados de nuestra di\u00f3cesis tienen una misa al mes, o ni siquiera eso.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>6.3.<\/strong> <\/span>En cuanto al momento de la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, muchas cosas se podr\u00edan se\u00f1alar. Recordemos algunas como la participaci\u00f3n de los fieles en los diferentes ministerios, el cuidado del canto lit\u00fargico, de acuerdo a las posibilidades de cada comunidad, la solvencia y adecuada preparaci\u00f3n de quien tiene la responsabilidad de guiar la celebraci\u00f3n o de realizar alg\u00fan otro ministerio, evitando extensas introducciones que despojan a la celebraci\u00f3n de su peso espec\u00edfico propio, o leyendo una interminable lista de intenciones, al comienzo de la misma o en la oraci\u00f3n de los fieles, que le quita agilidad al discurrir del momento. Basten estas puntualizaciones a modo de ejemplo para considerar otros detalles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un p\u00e1rrafo aparte merece el acercamiento paciente de los ni\u00f1os para su participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica. Es evidente que la catequesis aparece como un espacio en el que se puede ayudarlos a que vaya creciendo la sensibilidad eucar\u00edstica en su coraz\u00f3n. Otra iniciativa pastoral que no podemos descuidar es el acompa\u00f1amiento de grupos de monaguillos, quienes le dan un tono especial al servicio lit\u00fargico, al tiempo que casi sin darse cuenta, van descubriendo el maravilloso misterio que celebran y al cual est\u00e1n llamados a servir. Pendiente tenemos todav\u00eda la promoci\u00f3n de actividades que puedan educar a los adolescentes y j\u00f3venes en la perseverancia del deseo eucar\u00edstico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>6.4.<\/strong><\/span> En tal sentido, tenemos que prestar atenci\u00f3n al despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica. Cada uno personalmente. Y tambi\u00e9n como comunidad. De la Eucarist\u00eda brota la misi\u00f3n, una misi\u00f3n que es corresponsabilidad de todos, en un lenguaje sinodal. No me detengo en pormenores, pero este aspecto es fundamental, para que nuestras prioridades pastorales \u2013familia, j\u00f3venes, pobres-, sean inspiradas en la Palabra y los gestos eucar\u00edsticos. Pienso concretamente en la familia, Iglesia dom\u00e9stica, como escuela eucar\u00edstica, en el protagonismo de los j\u00f3venes, en el lugar privilegiado de los pobres y pecadores en nuestras celebraciones, siguiendo el ejemplo de Jes\u00fas (cf. Lc 5,27-32). Tambi\u00e9n los organismos diocesanos, parroquiales, de las capillas, movimientos, grupos y asociaciones deben inspirarse y renovarse continuamente a la luz de lo que celebramos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>6.5.<\/strong><\/span> En relaci\u00f3n a la presencia real de Cristo en la Eucarist\u00eda, la exposici\u00f3n del Sant\u00edsimo para su adoraci\u00f3n es un don que la Iglesia diocesana ha adquirido desde hace algunas d\u00e9cadas, y es mi intenci\u00f3n seguir alentando este espacio donde tantos fieles encuentran consuelo y resuelven su vida. Ante el sagrario, nuestra vida se ve tocada por el amor transformador de Cristo muerto y resucitado. Cuando adoramos al Se\u00f1or presente en el Sant\u00edsimo Sacramento expuesto por tiempos prolongados, reconocemos la centralidad de Dios en nuestra vida y podemos abrir nuestro coraz\u00f3n a la gracia sin l\u00edmites. All\u00ed, mediante la adoraci\u00f3n silenciosa, Dios renueva en nosotros el deseo del encontrarlo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin menoscabo del valor indiscutible que tiene la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica ante el Sant\u00edsimo Sacramento, solicito a quienes llevan adelante estas propuestas de cuidar que esta pr\u00e1ctica no oscurezca la celebraci\u00f3n comunitaria de la misa, porque en la armoniosa articulaci\u00f3n de los misterios de nuestra fe, la Eucarist\u00eda es, ante todo, memorial del \u00fanico sacrificio de Cristo; como consecuencia de ello, se da la presencia real de Cristo Resucitado que perdura en el pan consagrado, para llevarlo a quienes no pueden participar de la celebraci\u00f3n y para adorarlo por el don de su amor de permanecer en la Hostia Consagrada. A modo de ejemplo sobre algunos riesgos en este tema, indico que no podr\u00eda un cristiano, sin alejarse de la fe de la Iglesia, quedarse adorando a Jes\u00fas en el Sant\u00edsimo Sacramento, mientras se celebra la misa en el mismo templo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>6.6.<\/strong> <\/span>Finalmente, quisiera a\u00f1adir un p\u00e1rrafo sobre la \u00edntima relaci\u00f3n que vincula la Eucarist\u00eda con la caridad. De la Eucarist\u00eda deriva la caridad en la Iglesia y en cada cristiano, mediante el pasaje de lo sacramental a lo existencial, a la vida cotidiana y concreta. Al Cristo Vivo que enciende nuestro deseo, que se da en el pan partido y compartido, lo tenemos que reconocer despu\u00e9s en el hermano o hermana necesitados (cf. Mt 25,40). Todos en la Iglesia estamos llamados a esta concreci\u00f3n de lo celebrado. La Caritas es la manera organizada, mediante la cual expresamos esta realidad. No se puede separar la liturgia de la caridad, haciendo de la primera un mero evento ritualizado y de la segunda una forma mediocre de asistencia social.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>7. Conclusi\u00f3n<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Evidentemente, ante el Misterio de nuestra Fe, mis palabras y comentarios resultan insuficientes. Cualquier intento de este tipo lo ser\u00e1. Porque el punto de acceso m\u00e1s apropiado para la \u201ccomprensi\u00f3n\u201d de la Eucarist\u00eda es el acceso mistag\u00f3gico, esto es, se conoce y se aprende a vivir la misa, celebr\u00e1ndola, participando activa y regularmente de la misma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De todas formas, espero que estas reflexiones, adem\u00e1s de recrear la cultura eucar\u00edstica en nuestras comunidades, sean una ocasi\u00f3n para revisar nuestras pr\u00e1cticas y, especialmente, a conectar de un modo intenso, Eucarist\u00eda y camino sinodal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hoy celebramos la memoria de San Ignacio de Antioqu\u00eda, obispo y m\u00e1rtir. Ya cercano a su martirio, escrib\u00eda a los Romanos: <em>\u201cTrigo de Cristo soy: ser\u00e9 molido por los dientes de las fieras a fin de llegar a ser pan de Cristo\u201d<\/em> (Ignacio de Antioquia, Carta a los Romanos, IV). Que este testigo admirable de la grandeza de la Fracci\u00f3n del Pan, y de su vinculaci\u00f3n profunda con la entrega de nuestra vida, nos abra el camino hacia una nueva primavera de la vida eucar\u00edstica y sinodal en nuestra Di\u00f3cesis.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Y que Mar\u00eda Sant\u00edsima, quien llev\u00f3 en su seno al Hijo de Dios hecho carne, nos ayude a redescubrir y valorar la Eucarist\u00eda como el sustento de la vida de la Iglesia, Memorial del \u00fanico sacrificio de Cristo y anticipo del Banquete Celestial, seg\u00fan las palabras de su Hijo: <em>\u201cEl que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitar\u00e9 en el d\u00eda final\u201d<\/em> (Jn 6,54).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sede Episcopal de Reconquista, 17 de octubre de 2023, memoria lit\u00fargica de San Ignacio de Antioqu\u00eda, Obispo y M\u00e1rtir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #000000;\">+ Mons. \u00c1ngel Jos\u00e9 Mac\u00edn<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Obispo de Reconquista<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>En los \u00faltimos tramos del \u201cA\u00f1o Diocesano de los J\u00f3venes\u201d, cuando comienzan a notarse algunos frutos del mismo, fundamentalmente un mayor protagonismo de chicos y <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/carta-pastoral-eucaristia-y-sinodalidad\/\" title=\"CARTA PASTORAL: \u201cEUCARIST\u00cdA Y SINODALIDAD\u201d\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":9255,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6,28],"tags":[],"class_list":["post-9250","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news","category-latest-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9250","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9250"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9250\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9256,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9250\/revisions\/9256"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9255"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9250"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9250"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadorqta.org.ar\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9250"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}