
El Eterno Padre, que había dispuesto la venida a la Tierra de su Hijo en carne mortal, y que quiso que naciera de la más perfecta de las criaturas, la Virgen María, debía velar por el Hombre Dios y por la Madre Virgen. En un mundo hostil, nuestro Redentor, desde su cuna, y también su Madre, se verían asechados por numerosos peligros. ¿A quién encomendar estos dos tesoros, los más preciosos del universo? Dios, que Se complace en los humildes, quiso elegir a un simple Carpintero de Nazaret, “llamado José”. A los ojos de Dios, José era, después de Jesús, el más Justo, el más humilde de todos los hombres. Sólo él entonces, y nadie más que él, mereció ser Jefe de la Familia humana del Señor.
Grande entre los grandes, a la sombra de Jesús y María, y amándolos como nadie los amó, fue su vida como un cirio, que se consumía lentamente, ofreciendo su vida al Señor.
Ahora, Dios ha glorificado a su siervo junto a María, por encima de todos los santos, y lo ha constituido Protector de la gran Familia de la Iglesia, que se complace en invocarlo con confianza y en honrarlo con toda solemnidad.
José, sé siempre para nosotros un protector.
Tu espíritu interior de paz, de silencio, de trabajo
honrado y de oración al servicio de la Iglesia,
nos vivifique y nos alegre,
en unión con tu Esposa bendita,
nuestra Madre dulce e inmaculada,
en el amor fuerte y suave de Jesús, Rey glorioso
e inmortal de los siglos y de los pueblos.
Amén.
Por tal motivo, el Obispo de Reconquista, Mons. Ángel José Macín, presidirá la Santa Misa en la Iglesia Catedral de Reconquista a las 20.15 hs. También se rezará por el 1º año de la misión del Papa Francisco.