CONSAGRACIÓN EN EL ORDEN DE LAS VÍRGENES

Quienes reciben el don de la virginidad consagrada, manifiestan a Cristo como el único y plenamente todo.

Ésta vocación es un don de la Iglesia y para la Iglesia. Son mujeres que, en el mundo de hoy escuchan y aceptan el llamado del Señor a consagrarse totalmente a Él.

En particular, en nuestra Diócesis, se inicia con cinco mujeres, que después de realizar un camino de discernimiento y formación, celebran su consagración el día 01 de diciembre de 2019 a las 20 hs. en la Santa Misa que se celebrará en la Iglesia Catedral de Reconquista, presidida por Mons. Ángel José Macín.

Mariana Andrea Trosch: Nació el 25 de junio de 1975, en Avellaneda. Desde el 2016 vive en Reconquista y es difusora de Radio María.
“Sentí el llamado de seguir a Jesús consagrando mi vida a Él”.

Analía Valeria Cian: Nació el 25 de abril de 1978 en Reconquista donde vive actualmente y participa en la Pastoral Vocacional Diocesana.
“Al insertarme en la vida de la Iglesia de Reconquista fui descubriendo el llamado de Jesús y fue creciendo el deseo de entregar mi vida cada vez más a Él y hoy se concreta en ésta forma de vida»

Susana Beatriz Sotelo: Nació el 27 de noviembre de 1964, en Santa Fe. Actualmente vive en Reconquista y es miembro de la Pastoral Aborigen.
“He vivido varios años como religiosa y ahora me inserto en la diócesis de Reconquista para continuar el llamado renovado de Jesús, comprometida con los hermanos indígenas»

Ester María Pinatti: Nació el 20 de diciembre de 1960, en Malabrigo. Vive actualmente en Avellaneda, donde desarrolla su actividad pastoral en la coordinación de la Catequesis Familiar.
“Luego de haber vivido en un instituto religioso, he decidido continuar el seguimiento a Jesús en ésta forma de vida consagrada, en la diócesis de Reconquista».

Delia Argentina Piccoli: Nació el 18 de mayo de 1948, en El Piave. Vive y desempeña su actividad pastoral en los Grupos Bíblicos de la Parroquia de Villa Ocampo.
“Después de una vida de entrega a los más pobres, siento el llamado a consagrarme a Jesús para siempre”.

Teniendo como modelo a María Inmaculada, nos ponemos bajo su protección pidiéndole que nos ayude a ser fieles al llamado de su Hijo.