En camino hacia una Pastoral Orgánica de la Diócesis de Reconquista (2011-2013)

En el Encuentro del Presbiterio del 2010, en “El Jacarandá”, se terminó de diseñar el camino para nuestra Pastoral Orgánica. Compartimos aquí una síntesis del trabajo previamente realizado que explicita el espíritu que anima a los agentes pastorales de la Diócesis.

Después de haber hecho un itinerario de intercambio y de diálogo con los distintos referentes diocesanos (Consejo de Pastoral, de Presbiterio, Junta de religiosas, Junta de laicos) y finalmente de proponer que el tema se trate en las zonas diocesanas, hemos llegado a formular la propuesta de un lema que resume la prioridad pastoral sugerida entre todos. Nos encaminamos de este modo hacia una pastoral orgánica diocesana.

Está muy presente la necesidad de revisar nuestra vida, nuestras estructuras eclesiales y el deseo de trabajar en una comunión más estrecha, como también la convicción de que para la renovación que deseamos y esperamos el punto de partida es una “muy determinada” decisión de cada uno. Nos ha parecido muy significativa y animadora la pregunta que se hizo un hermano laico de la pastoral aborigen, el cual compartiendo su inquietud propuso el desafío de esta manera: “¿Qué tengo que hacer yo para que esto cambie?”. El yo de esta  pregunta lleva a situarnos en el lugar propio (sacerdotes, religiosas, laicos, etc.) para hacernos cargo que el verdadero cambio de la Iglesia, parte del compromiso personal, y no de aquella posición que explícita o tácitamente proclama “que las cosas la hagan otros”, o “que el cambio lo empiece otro”. En este punto de partida nos encontramos todos. Además cuando aludimos a “esto” incluimos junto con nuestra realidad personal, nuestro ambiente, nuestra comunidad, nuestras estructuras eclesiales.
Puesto este fundamento podemos ofrecer nuestras miradas a la realidad pastoral y de modo eclesial buscar la respuesta más completa y oportuna, pues para encontrarla es también importante desafiarnos:“¿Qué hemos de hacer entre todos para que esto cambie?”.

La propuesta que surgió del intercambio realizado fue la de priorizar la Palabra de Dios, para que ilumine y motive nuestra conversión personal, social y el cambio de las estructuras eclesiales, que nos abran a la evangelización y finalicen en la misión. Este trío, Palabra de Dios – Conversión – Misión, constituye la propuesta para animar la Pastoral orgánica de la diócesis. En síntesis se podría formular así: La Palabra de Dios nos mueve a la conversión y nos conduce a la misión.

El lema elegido para iluminar esta tarea fue: “Señor, a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68). Se prefirió esta cita por la centralidad de Jesucristo, por el dinamismo que implica “ir a Él”, y porque pone en evidencia el fundamento de su Palabra para la vida y el testimonio.