Carta de la Iglesia Diocesana ante el conflicto de los Trabajadores Textiles de nuestra Zona

“En el espíritu del compartir”

Algunos medios locales a raíz del conflicto textil de Avellaneda se hicieron eco de parte del mensaje que hicimos con motivo del inicio de la Cuaresma bajo el lema: “Compartir es dar vida”. Para esta propuesta, dijimos que:“nos inspiran dos valores evangélicos y al mismo tiempo universales: la solidaridad y la sobriedad. Solidaridad implica una opción por la justicia, el cuidado por la dignidad de nuestros hermanos y el querer su bienestar. Sobriedad significa usar de los bienes que tenemos, con una sensibilidad que nos hace atender las necesidades de los otros. Tantas veces nos sobran bienes, de los que muchos carecen, en lo más elemental”.

Con esta actitud que resume la posición de la Iglesia de Reconquista ante los sucesos por todos conocidos, hemos querido compartir la situación de los trabajadores que no se sienten reconocidos en todo sus esfuerzos, sosteniendo su protesta de pie en la ruta, incluso bajo la inclemencia del tiempo. Hemos sufrido también con los trabajadores y obreros que son obligados a detener su marcha y al sacrificio de una larga espera para transitar libremente. También nos hemos tratado de ubicar en la parte de la empresa que junto con el cumplimiento legal del salario respecto a sus obreros, se han sentido desafiados por sus requerimientos; como así también con la representación sindical local que defiende a sus trabajadores y que ha aparecido en soledad, sin poder contar con el apoyo necesario como requerían estas circunstancias.

Pero también junto a esto hemos visto con alegría y reconocimiento el trabajo de la mesa de diálogo abierta por los dos municipios: Reconquista y Avellaneda para encontrar en el diálogo y la negociación una solución al conflicto. Es también destacable la intervención del gobierno provincial y la actitud del poder judicial para afrontar y encaminar una solución a esta situación no exentas de tensiones. Estas intervenciones nos han parecido una muy significativa tarea cívico – republicana de buscar la soluciones a nuestros conflictos sociales.

Tenemos la posibilidad cierta de construir nuestro presente y nuestro futuro con un valor agregado en la producción, y por eso aparece siempre más urgente descubrir los criterios de participación de los bienes que puedan alcanzar a todos, sobre todo a los más necesitados y a nuestras familias pobres. Abogamos para que siempre, como en esta situación se privilegie el diálogo, el respeto por la ley  y las relaciones de solidaridad.

Con estas convicciones nos parece oportuno concluir con otro párrafo de nuestro mensaje de cuaresma “Compartir es dar vida” en el que nos comprometimos a“favorecer un ‘círculo virtuoso’ entre la pobreza evangélica que conviene elegir, y la pobreza – miseria que debemos combatir. Para ello se necesita un compromiso amplio de todos los sectores; hay necesidad de cambios estructurales y de políticas publicas que promover (y también de la responsabilidad sindical hacia todos sus afiliados). Pero desde ya podemos favorecer este objetivo actuando como creyentes y como ciudadanos, dando testimonio que es posible una vida social más sensible a los pobres, en el espíritu del compartir”.

 

Ramón A. Dus                                                         Comisión Diocesana de Justicia y Paz

Obispo de Reconquista                                                Comisión Diocesana de Pastoral Social

                                                                   Comisión Diocesana de Medios de Comunicación