Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2026

Cada 1 de septiembre, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, una invitación a elevar nuestra oración al Dios Creador y a renovar el compromiso cristiano con el cuidado de nuestra casa común.

El Tiempo de la Creación, que se extiende hasta el 4 de octubre, memoria litúrgica de san Francisco de Asís, patrono de la ecología. Durante este período, los cristianos de distintas confesiones están llamados a unirse en la oración, la reflexión y la acción por el cuidado de la creación.

Para la Jornada de este año, el papa León XIV propone como lema las palabras del profeta Isaías: «Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas» (Is 2,4). La imagen bíblica expresa el anhelo de transformar aquello que genera destrucción y violencia en instrumentos al servicio de la vida, la fraternidad y el cuidado.

En su mensaje, el Santo Padre invita a contemplar el don de la vida y la tierra que la sustenta como motivos para alabar al Creador. Desde esta perspectiva, el cuidado de la creación no puede separarse de la construcción de la paz: una humanidad reconciliada con Dios, con los demás y con la casa común está llamada a convertirse en instrumento de vida y esperanza.

El llamado del Papa nos recuerda que la crisis ecológica y las situaciones de violencia que afectan a tantos pueblos no son realidades aisladas. Frente a ellas, los cristianos estamos llamados a promover una verdadera conversión ecológica, que se traduzca en gestos concretos de cuidado, solidaridad y responsabilidad.

Que esta Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación nos ayude a escuchar el clamor de la tierra y de los más vulnerables, a agradecer el don de la vida y a renovar nuestro compromiso con el cuidado de nuestra casa común.

Que el Señor nos conceda la gracia de convertir nuestros corazones y nuestras acciones en instrumentos de paz, para que, como anuncia el profeta Isaías, podamos transformar las armas en herramientas de vida y dejar que el Agua Viva de Dios renueve nuestras comunidades y toda la creación.