Recordamos que para la Iglesia, el mes de setiembre es el mes dedicado a la Biblia. Esto es diferente a una actividad más. Es un tiempo dedicado a conocer mejor, a escuchar la Palabra de Dios, a dejar que esa Palabra renueve nuestra vida y nuestras estructuras eclesiales.
Según el Documento de Aparecida, la «animación bíblica de la pastoral debería ser una de nuestras prioridades», acentuando la escucha y la práctica de la Palabra (cf. Ap 248).
Este año, en la Argentina el lema que se propone para este tiempo es «y vió Dios que era muy bueno» (cf. Gn 1,31), poniendo el acento en la fuerza de la Palabra de Dios para el cuidado de la casa común, según el espíritu de la Encíclica Laudato Si’.
Por eso, y en el contexto actual complejo por la pandemia, alentamos a las comunidades, asociaciones y movimientos a renovar la adhesión y el compromiso de escuchar y vivir la Palabra, que ayude a sanar y cuidar la obra de Dios.