Nació en Buenos Aires el 15 de diciembre de 1949, en un hogar de inmigrantes eslovenos. Tras cursar sus estudio
s primarios y secundarios realizó los estudios de Filosofía y Teología en la Universidad del Salvador en Buenos Aires. Terminados los mismos, hizo ‘Tahoma'»>la Profesión Perpetua en la Orden Franciscana de Frailes Menores Capuchinos el 16 de julio de 1978. El 02 de septiembre de ese mismo año fue ordenado Presbítero en el Santuario Porteño «Nuestra Señora del Rosario de Nueva Pompeya» por Mons. Sixto José Parzinger OFM Cap. Obispo Titular de Guaguari y Vicario Apostólico de Araucanía, con sede en Villarrica, Chile.
En la Orden Capuchina ocupó varios cargos: Maestro de Novicios en los años 1979 á 1981 y desde 1982 á 1988, Director Nacional de Movimiento Juvenil Franciscano. Desde 1981 á 1986 fue designado Definidor Provincial de la Orden; y de 1987 á 1992 Vicario Provincial. Mientras cumplía con estas responsabilidades de orden nacional, durante los años 1989 á 1992, fue Superior Local y Cura Párroco de la Parroquia «Nuestra Señora del Carmen» en La Cumbre, Córdoba; y luego en «Nuestra Señora de Pompeya» en Mar del Plata. En 1992 fue enviado a Roma para estudiar Teología Espiritual en el Pontificio «Ateneo Antoniano», estudio que tuvo que suspender para hacerse cargo de mayores responsabilidades en el gobierno de la Orden. Finalmente en 1994, el Capítulo General lo eligió Definidor General de la Orden Capuchina.
El 30 de octubre de 2001, El Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo Diocesano para la Diócesis de Reconquista.
El 16 de diciembre de 2001 fue ordenado Obispo y asumió la conducción y guía pastoral de la Diócesis en la Iglesia Catedral de Reconquista. Eligió como lema para su ministerio episcopal la frase evangélica «Hagan lo que Él les diga».
Significado del Escudo Episcopal
En el centro se delinean los trazos de un icono Bizantino en forma de cruz, en cuyo original se destaca la figura del Cristo Glorioso con las señales de la pasión en su cuerpo y, a su costado, aparecen resaltadas las figuras de María, la Madre de Jesús y la de San Juan Evangelista. Sobre una bandera flotante se recoge la frase de María en las Bodas de Caná del Evangelio de San Juan: «Hagan lo que Él les diga» (Jn. 2,5). El escudo está marcado por la cruz episcopal en oro.
La centralidad del icono de Cristo revela quién es Aquel a quien debemos reconocer, acoger y hacer lo que Él nos diga. La frase del lema, muestra a la Virgen como mujer atenta, discreta y eficaz, preparando e indicando el camino que nos conduce al encuentro con Cristo. Esa actitud ejemplar y contemplativa de María nos sugiere cómo debemos estar atentos y seguir las indicaciones de Cristo para responder con fidelidad a nuestra misión.
Ante este icono, conocido como el Cristo de San Damián, Francisco de Asís en ferviente oración, sintió la siguiente invitación: «Francisco, ¿no ves que mi casa se derrumba? Anda, pues, y repárala». Este fue el inicio de un gran amor de Francisco de Asís por la Iglesia y por los que en ella más sufren. La vocación cristiana y católica de Francisco fue madurando en su profunda identificación con el crucificado. Hizo en su vida lo que Él le dijo.
La cruz episcopal, que timbra el escudo, representa el contenido y la misión del pastor, cuya primera tarea es señalar a Aquél, de quien la Iglesia, en ferviente oración y escucha oirá lo que tiene que hacer.
