CAMINANDO HACIA LA IGLESIA QUE QUEREMOS SER A los queridos hermanos Presbíteros, Religiosas, Religiosos y Seminaristas; a los Organismos, Movimientos, Comisiones y Equipos y Equipos diocesanos; a todos los Fieles cristianos de nuestra diócesis.Con la alegría del Jesús Resucitado deseo invitarlos a compartir el primer Encuentro Diocesano de Pastoral de este año. Se realizará el próximo domingo 7 de junio de 2009 en el Patio del Instituto Gustavo Martínez Zuviría, en la parroquia Nuestra Señora de Merced, en Avellaneda (Calle San Martín 610).Allí queremos expresar la gratitud por la fe que recibimos, celebramos y trasmitimos; y renovar nuestro compromiso con la Iglesia y con la sociedad en la que vivimos. En este tiempo pascual, como los discípulos de Jesús, nos alegramos, de ver al Señor resucitado en medio de nosotros trabajando para que nuestras comunidades parroquiales sean lugares abiertos, acogedores y misioneros y para que los laicos ejerzan su protagonismo más eficazmente en la cultura, en la acción política y en los demás ámbitos sociales.Que María, la Virgen Madre, y San José, patrono de nuestra querida Diócesis de Reconquista, intercedan para que podamos profesar juntos la Fe en Jesucristo, el Hijo de Dios Vivo.Mons. Ramón A. DusObispo de Reconquista
Mensaje Pascual de nuestro Obispo Diocesano
Palabra, Eucaristía y Sacerdocio
El jueves santo congrega a toda la Iglesia para celebrar la última cena del Señor. En ella se renueva el mandato de Jesús a sus apóstoles de perpetuar su memoria. Como afirma de modo luminoso la exhortación Verbum Domini: “Palabra y Eucaristía se pertenecen tan íntimamente que no se puede comprender la una sin la otra: la Palabra de Dios se hace sacramentalmente carne en el acontecimiento eucarístico” (VD 55).
Tanto para los ministros ordenados como para todos los fieles, este día es una oportunidad única para recordar la reflexión de san Jerónimo: «Nosotros leemos las Sagradas Escrituras. Yo pienso que el Evangelio es el Cuerpo de Cristo; yo pienso que las Sagradas Escrituras son su enseñanza. Y cuando él dice: “Quién no come mi carne y bebe mi sangre” (Jn6,53), aunque estas palabras puedan entenderse como referidas también al Misterio [eucarístico], sin embargo, el cuerpo de Cristo y su sangre es realmente la palabra de la Escritura, es la enseñanza de Dios. Cuando acudimos al Misterio [eucarístico], si cae una partícula, nos sentimos perdidos. Y cuando estamos escuchando la Palabra de Dios, y se nos vierte en el oído la Palabra de Dios y la carne y la sangre de Cristo, mientras que nosotros estamos pensando en otra cosa, ¿cuántos graves peligros corremos?»” (Cf. DV 56).




